Una paloma mensajera pone en jaque a los servicios secretos británicos


El Mundo

El misterioso código hallado en una vivienda de Surrey en 1982.

El misterioso código hallado en una vivienda de Surrey en 1982.

  • El misterioso código hallado en una vivienda de Surrey en 1982.

Los servicios secretos británicos han pedido ayuda a la ciudadanía para descifrar un código atado a los restos de una paloma mensajera de la Segunda Guerra Mundial que, tras semanas de estudio, continúa “indescifrable” para los expertos.

El código fue descubierto en 1982 entre los restos de la chimenea de una casa en Surrey (sur de Inglaterra) por el dueño de la vivienda, que halló un pequeño escrito dentro de un tubo rojo atado a la pata de una paloma muerta, según informa la cadena británica BBC.

En la pieza de papel, bajo el título “servicio de paloma“, había escrito a mano hasta 27 códigos.

Desde el descubrimiento, hace un mes, el servicio de escuchas y decodificación de los servicios secretos en Cheltenham (oeste de Inglaterra), más conocido por sus iniciales en inglés GCHQ, ha estudiado sin éxito estos códigos, por lo que pide ayuda a la población para resolver un rompecabezas que les tiene “perplejos”.

Complejidad

Un historiador de este departamento, Tony, que prefirió no revelar su apellido, dijo a la BBC que todo indica que el mensaje se realizó durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45), y ahí radica la complejidad para descifrarlo.

“Ese tipo de códigos creados para ser usados en operaciones fueron diseñados para que sólo pudieran ser entendidos por los emisores y los receptores del contenido”, explicó Tony.

Por este motivo, aseguró, a menos que tengan “una mayor idea de quién mandó el mensaje y a quién estaba dirigido” no averiguarán “qué se esconde tras los números”.

Los expertos barajan -además de esta opción de decodificación entre dos individuos, que haría al mensaje indescifrable- la posibilidad de que su contenido se base en un libro de señas utilizado en la época para una misión en concreto que ahora probablemente esté destruido.

‘Día D’

Entre las teorías sobre su cometido, algunos sugieren que fuera una prueba de mensajería de cara al llamado ‘Día D’, uno de los días claves en la Segunda Guerra Mundial, cuando los aliados desembarcaron en la costa francesa de Normandía.

Durante el conflicto bélico se utilizaron en el Reino Unido hasta 250.000 palomas mensajeras, cada una de ellas con un número de identificación único para cada mensaje que portaban.

Sin embargo, en este documento se han encontrado hasta dos series de números -NURP.40.TW.194 y NURP.37.OK.76- por lo que también se desconoce cuál de ellos corresponde a esta paloma.

La isla que solo existe en los mapas


El Pais

  • Una expedición no halla rastro de una franja de tierra registrada como Sandy en el mar del Coral

Imagen de la isla Sandy en Google Earth.

Aparece en varios mapas mundiales cartográficos y meteorológicos. Hasta el programa Google Earth, que ofrece imágenes del planeta procedentes de satélites y mapas, registra una isla de considerable tamaño entre Australia y Nueva Caledonia, en pleno mar del Coral, que lleva el nombre de Sandy. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney acaba de descubrir que esta franja de tierra no existe en realidad, después de viajar a la zona donde la sitúan los mapas y no hallar ni rastro de ella.

¿Cómo es posible que durante más de una década haya pervivido un bulo como este en mapas científicos de todo el mundo? ¿Quién la puso ahí? A la segunda pregunta no parece haber respuesta, pero sí hay explicación para la primera cuestión. “Comenzamos a sospechar cuando nuestras cartas de navegación mostraban una profundidad de 1.400 metros en el área donde los mapas mostraban la existencia de esta isla, lo que era contradictorio”, explica la geóloga Maria Seton, directora de la expedición. “De alguna manera este error ha sido propagado al mundo a partir de un banco de datos que se utiliza en muchos mapas”, añade.

La isla fantasma aparece mencionada incluso en publicaciones científicas desde el año 2000, pero no hay ni rastro de ella en los documentos del Gobierno francés, que tendría jurisdicción sobre ella, ni tampoco en las cartas de navegación, que se elaboran a partir de mediciones de profundidad, según informa la prensa australiana.