Makemake, el planeta enano diferente


ABC.es

  • Científicos españoles descubren que este mundo helado carece de atmósfera, y miden con precisión su forma y tamaño

ESO, Representación de la superficie del planeta enano Makemake

Makemake. Este mundo helado de nombre sonoro descubierto hace poco, en 2005, y que orbita las partes más externas del Sistema Solar, se ha mantenido relativamente oculto y misterioso para los astrónomos. Pequeño y lejano, poco se sabía sobre él, aparte, por supuesto, de que es un planeta enano, como también lo son Eris y el famoso Plutón. Ahora, investigadores españoles han conseguido desvelar las auténticas características del extraño Makemake y «tomarle las medidas» al observarlo mientras cruzaba por delante de una estrella distante, algo realmente complejo. Pese a lo que se creía, carece de atmósfera.

El planeta enano tiene dos tercios el tamaño de Plutón y se encuentra en una órbita aún más lejana que la del polémico planeta degradado en el cinturón de Kuiper. Observaciones previas mostraban que era similar a sus colegas enanos, por lo que se creía, erróneamente, que tenía una atmósfera parecida. El nuevo trabajo, liderado por José Luis Ortiz, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, ha demostrado, sin embargo, que Makemake no tiene una atmósfera significativa.

Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron un intenso trabajo de cálculo y coordinación. «Dado que apenas conocíamos nada de Makemake, y no esperamos que haya una misión espacial a este planeta enano en muchas décadas, nos volcamos en buscar y observar potenciales ocultaciones por este cuerpo», explica José Luis Ortiz. Lo que buscaban, en otras palabras, era «pillar» a Makemake cuando pasara por delante de una estrella, una oportunidad excepcional y en ese caso, muy poco corriente, ya que se trata de un tramo del cielo con relativamente pocas estrellas.

16 telescopios

Debido a que sus diámetros angulares son extraordinariamente pequeños y sus órbitas no se conocen bien, dar con este tipo de objetos lejanos no resultaba tarea fácil. «En algunos sentidos, es como atinar a una mosca a unos cincuenta kilómetros de distancia con un láser poco más ancho que la mosca», compara el investigador. Para lograrlo, el equipo utilizó una red de 16 telescopios, entre los que se encontraban el Very Large Telescope y el New Technology Telescope, ambos del Observatorio Europeo Austral (ESO). Siete de los observatorios lograron captar a Makemake de paseo por delante de la estrella. Se trata de la primera vez que telescopios gigantes han detectado una ocultación estelar producida por un objeto transneptuniano.

«Cuando Makemake pasó frente a la estrella, bloqueando su luz, en lugar de apagarse y volver a brillar de forma gradual, la estrella desapareció y reapareció bruscamente», señala Ortiz. «Esto significa que el pequeño planeta enano (a diferencia de Plutón) no tiene una atmósfera significativa». No obstante, cabe la posibilidad de que pueda albergar zonas donde se forme una atmósfera local.

Sin lunas

Los científicos también han conocido otras características de Makemake. Por ejemplo, han podido determinar su tamaño con precisión (una elipse con unos ejes de 1.430 y 1.502 kilómetros de longitud) y han estimado, por primera vez, su densidad, 1,7 gramos por centímetro cúbico. Además, su albedo, la cantidad de luz que refleja su superficie, es del 77%, superior al de Plutón (52%) pero inferior al de Eris (96%). La ocultación también ha descartado la existencia a su alrededor de lunas de más de doscientos kilómetros de diámetro.

¿Debemos quitar la mula y el buey del Belén esta Navidad?


ABC.es

  • Las sociaciones de belenistas afirman que es “una tradición” que inició San Francisco de Asís en la Nochebuena de 1223

Belén napolitano con figuras del siglo XVII,

Dentro de un par de semanas, exactamente el día de la festividad de la Inmaculada Concepción, miles de familias españolas cumplirán con el ritual de montar el Belén. Pero esta Navidad ¿debemos seguir colocando la mula y el buey? En su último libro, “La Infancia de Jesús”, el Papa Benedicto XVI recuerda que no había animales en el pesebre en el momento del nacimiento de Jesús, según consta en los evangelios de Lucas y Mateo.

Las asociaciones de belenistas consultadas por ABC aseguran que la presencia de estos animales en el pesebre “es una tradición” que viene de los evangelios apócrifos y de la primera representación que se hizo sobre el nacimiento de Cristo para la Nochebuena de 1223. La iniciativa fue de San Francisco de Asís en Greccio (Italia) y, aunque no utilizó ni objetos ni personas como se hace hoy, sí incluyó animales.

“Desde entonces todos los belenes incluyen a la mula y el buey porque lo que se intenta es reflejar un lugar y una situación no juegan el juego del Evangelio solo se respeta el misterio”, comenta Iñigo Bastida, presidente de la Federación Española de Belenistas, quien añade que a pese a tener un “sentido catequético” no implica “tener que ser estrictos” .

Bastida asegura que muchas de las imágenes que se utilizan “no son un fiel reflejo del Evangelio”. “Además tenemos el trabajo hecho y no vamos a retirar ninguna figura”, asegura.

El presidente de la Asociación Amigos del Belén de Valencia, José Luis Catalá, asegura, por su parte, que pese a que la afirmación del Papa “es verdad, la tradición no se puede cambiar”. “Creo que Benedicto XVI solo nos recuerda lo que dice el relato de los evangelios pero en ningún momento nos ha querido decir que hay que retirar las figuras”.

Las teorías de la conspiración del asesinato de Kennedy


ABC.es

  • «¡Yo no he matado al presidente Kennedy!», gritaba Lee Harvey Oswald cuando fue detenido una hora después de la muerte del presidente de EE.UU., dando comienzo a uno de los mayores misterios de la historia contemporánea de Estado Unidos

ARCHIVO ABC
Ficha policial de Lee Harvey Oswald tras el asesinato de Kennedy

«¡Yo no he matado al presidente Kennedy! ¡Yo no he matado a nadie! No sé nada acerca de eso», gritaba el joven Lee Harvey Oswald una hora después del asesinato del presidente de Estados Unidos, tal día como hoy de 1963, en las inmediaciones de la tristemente famosa Plaza Dealey, donde fue detenido.

En ese mismo instante nacía uno de los mayores misterios de la historia contemporánea, alimentado año tras año con la publicación de nuevos libros e investigaciones que tratan de aportar nueva luz sobre un magnicidio que, además de marcar la memoria colectiva de varias generaciones, ha originado, desde el mismo día que se produjo, las mayores teorías de la conspiración de los últimos dos siglos.

«¿Cabe el supuesto de una conspiración castrista-comunista, de carácter internacional, que haya utilizado a Oswald para eliminar a Kennedy y crear una crisis mundial de tensión y recelo? ¿Cabe buscar al crimen un ángulo chino? ¿Cabe conectarlo con el extremismo racista, tan violento en algunas minorías tejanas?», se preguntaba ABC dos días después, en el mismo artículo en el que se informaba de que Lee Harvey Oswald había sido «acusado oficialmente del asesinato de Kennedy».

Y siete años después, un especial «siete años marcados por la maldición de Dallas» contaba como una veintena de personas relacionadas con el asesinato de Kennedy habían muerto de enfermedades, accidentes de carretera o misteriosos suicidios, incluidos el jefe de la Policía de Texas y Abraham Zapruder, el hombre que grabó las imágenes del asesinato.

El asesino, asesinado

La Comisión Warren examinó 3.154 pruebas y estudió las declaraciones de 552 testigos seleccionados entre 26.550 entrevistados por el FBI, dejando claro que Oswald había actuado solo. Sin embargo, en 1979, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos estimó que podría existir una conspiración en torno a su asesinato. El tema, un debate ininterrumpido en el último medio siglo, ha generado muchas teorías diferentes, algunas de las cuales de lo más increíble.

Algunas defienden que el chófer sabía que Kennedy sería abatido por un francotirador y que fue este mismo el que lo remató. Otras aseguran que Oswald no era más que un señuelo político, según el testimonio del entonces director general del FBI, John Edgar Hoover, que en un memorándum escrito antes del asesinato advertía que un impostor estaba usando los datos personales de Oswald. Hay investigaciones que creen que hubo más de un asesino, como defiende, por ejemplo, la viuda del también herido gobernador de Texas, John Connally, quien declaró que su marido había recibido el impacto de una bala diferente a la que mató a Kennedy. Otros incluso que, dada su parecido físico con Kennedy, el policía J.D. Tippit fue asesinado para hacerse pasar por el presidente de los Estados Unidos a la hora de hacer la autopsia.

De Jackie Kennedy a Oliver Stone

La viuda del presidente de Estados Unidos, Jackie Kennedy, llegó a insinuar que el asesinato de su marido fue encargado por el sucesor y entonces vicepresidente, Lyndon B. Johnson, para evitar las cuatro investigaciones criminales a las que estaba sometido: violación de contratos gubernamentales, prevaricación, lavado de dinero y soborno. Investigaciones que fueron cerradas precisamente cuando ascendió a la Presidencia.Las especulaciones sobre un gran complot crecieron cuando Oswald fue también abatido a tiros, dos días después, y con la televisión en directo, por Jack Ruby, otro oscuro personaje de Dallas, dueño de un cabaret, que a su vez murió en extrañas circunstancias cuatro años más tarde. Es probable que la respuesta se la llevaran para siempre Oswald y Ruby, porque los misterios de la muerte de Kennedy han sobrevivido a varias comisiones de investigación, hasta el punto de que el museo creado en su honor en Dallas destina, aún hoy, una sala diferente para explicar cada una de las teorías del asesinato.

La Comisión Warren examinó 3.154 pruebas y estudió las declaraciones de 552 testigos seleccionados entre 26.550 entrevistados por el FBI, dejando claro que Oswald había actuado solo. Sin embargo, en 1979, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos estimó que podría existir una conspiración en torno a su asesinato. El tema, un debate ininterrumpido en el último medio siglo, ha generado muchas teorías diferentes, algunas de las cuales de lo más increíble.

Algunas defienden que el chófer sabía que Kennedy sería abatido por un francotirador y que fue este mismo el que lo remató. Otras aseguran que Oswald no era más que un señuelo político, según el testimonio del entonces director general del FBI, John Edgar Hoover, que en un memorándum escrito antes del asesinato advertía que un impostor estaba usando los datos personales de Oswald. Hay investigaciones que creen que hubo más de un asesino, como defiende, por ejemplo, la viuda del también herido gobernador de Texas, John Connally, quien declaró que su marido había recibido el impacto de una bala diferente a la que mató a Kennedy. Otros incluso que, dada su parecido físico con Kennedy, el policía J.D. Tippit fue asesinado para hacerse pasar por el presidente de los Estados Unidos a la hora de hacer la autopsia.

De Jackie Kennedy a Oliver Stone

La viuda del presidente de Estados Unidos, Jackie Kennedy, llegó a insinuar que el asesinato de su marido fue encargado por el sucesor y entonces vicepresidente, Lyndon B. Johnson, para evitar las cuatro investigaciones criminales a las que estaba sometido: violación de contratos gubernamentales, prevaricación, lavado de dinero y soborno. Investigaciones que fueron cerradas precisamente cuando ascendió a la Presidencia.

Cómo, cuándo y por qué se celebra el día de acción de gracias o Thanksgiving


Hoy se celebra el Día de Acción de Gracias

Por qué se celebra:

En 1620 los peregrinos viajaron desde Inglaterra a las Américas en el barco Mayflower y desembarcaron en Plymouth. Escapaban de las constricciones de la iglesia de Inglaterra y también de la pobreza. Podrían considerarse los primeros inmigrantes de Norteamérica.

Los indios nativos de Massachusetts los recibieron amistosamentey compartieron con los peregrinos sus conocimientos sobre las cosechas en esta tierra y les enseñaron a cazar y a curar la carne de los animales de la zona.

Para celebrar que habían logrado sobrevivir un invierno muy duro y que tenían una abundante cosecha que les ayudaría a enfrentar el siguiente, los peregrinos organizaron una gran cena . Invitaron a los indios nativos para agradecer su ayuda. La primera celebración de acción de gracias duró varios días. Tanto los indios como los peregrinos compartieron alimentos, bebidas y diversión

Hoy día es una jornada de agradecimiento por las cosechas y por todo lo que uno tiene en la vida.

Cuándo se celebra:

El primer presidente de los EE.UU, George Washington declaró el primer día de acción de gracias el 19 de febrero de 1795. Más tarde, Abraham Lincoln escogió el 3 de octubre de 1863 como día de reflexión y agradecimiento.

El presidente Theodore Roosevelt cambió en 1941 el día de acción de gracias al cuarto jueves el mes de noviembre, que sigue siendo el día en que se celebra esta festividad.

Cómo se celebra Thanksgiving en Estados Unidos:

Es una celebración familiar en que las personas incluso viajan a otro estado para reunirse con su familia. Dado que en Estados Unidos son más independientes unos de otros que en las familias latinas, realizan el esfuerzo de reunirse al menos una vez al año.

Es una de las celebraciones más importantes en los Estados Unidos y marca el inicio de la temporada comercial de navidad. El día siguiente, viernes, se denomina Black Friday, en que hay rebajas en los comercios, en preparación para la época de regalos que se avecina. Ahora también hay rebajas en las tiendas virtuales en Internet ese día.

El menú de acción de gracias

El menú tradicional es el pavo asado, puré de patatas, batatas caramelizadas y judías verdes o zanahorias glaseadas y panecillos de acompañamiento. El postre típico es el pastel de calabaza o de nueces pacanás.

En muchos restaurantes sirven un menú especial ese día, y también algunos supermercados y delis venden el menú tradicional ya cocinado. Lo puedes encargar unos días antes y recogerlo en la mañana del día de acción de gracias.

Si vas a cocinar en la casa, puedes personalizar el menú de acción de gracias como tú quieras y darle un toque latino.

¿Celebrarlo si no eres estadounidense?

Nunca está de más celebrar un día de agradecimiento al año. Muchos latinos que viven en Estados Unidos celebran que fueron acogidos en este país y aquí lograron cumplir sus sueños profesionales y personales.

Puedes usar este día para enseñar a tus hijos los orígenes de las celebraciones norteamericanas, hablarles de las tradiciones de tu propia cultura y ayudar a criarlos como biculturales.

Ideas para el día de acción de gracias

Reúnete con familia y amigos y a ser posible, invita a personas que no tengan familiares en este país.

Procura ayudar a otras personas menos afortunadas. Haz una donación a una organización que ayude a personas sin recursos o realiza voluntariado en un centro de acogida.

Haz con tus hijos una lista de bendiciones. En realidad esto es algo que se puede hacer durante todo el año, para criar niños respetuosos y agradecidos .

Organiza una comida en la que cada asistente traiga un platillo típico de su país . No es necesario que sigas el menú tradicional. Lo importante es compartir un día especial con amigos y familiares.

Muchas familias decoran este día su árbol de navidad o ponen el nacimiento.

El rinoceronte prehistórico sepultado bajo una erupción


El Mundo

  • PALEONTOLOGÍA | Vivió en Turquía hace 9,2 millones de años

Fósil del cráneo del rinoceronte. | Antoine P-O

Un equipo científico ha descubierto un tesoro paleontológico único: el cráneo de un rinoceronte prehistórico que pereció en una erupción volcánica hace 9,2 millones de años.

El fósil ha sido hallado en Turquía. Los investigadores deducen que forma parte de una de las dos especies de rinocerontes comunes del Mediterráneo oriental durante este periodo.

Es un hallazgo inusual y extraño ya que, si bien otros científicos han identificado previamente fósiles de organismos invertebrados preservados en rocas volcánicas, la materia orgánica cercana a un volcán en erupción suele destruirse y desaparecer rápidamente por las altas temperaturas.

Según los investigadores, las características inusuales observadas en el cráneo sugieren que el animal ardió a temperaturas que alcanzaron los 500 grados debido a una erupción volcánica muy similar a la famosa del Vesubio en el año 79 a.C.

Las altas temperaturas acabaron con el animal inmediatamente y posteriormente quedó desmembrado por el flujo de materia procedente del volcán. Esta misma corriente desplazó el cráneo desmembrado unos 30 kilómetros al noreste del lugar de la erupción hasta el punto donde los científicos lo han descubierto en esta ocasión.

El hallazgo de este rinoceronte prehistórico también es excepcional debido a que menos del 2% de los fósiles hallados en la Tierra están preservados en rocas volcánicas. La investigación ha sido llevada a cabo por un equipo científico de la Universidad de Montpellier en Francia, liderado por Pierre-Olivier Antoine. Este descubrimiento se publica en la revista PLOS ONE.

Robespierre no era tan Robespierre


El Pais

  • Una biografía y una monumental novela reinterpretan al líder revolucionario
  • Desmienten las versiones tradicionales sobre un personaje cruel y despiadado
Maximilien Robespierre, uno de los personajes más controvertidos de la Historia.

Maximilien Robespierre, uno de los personajes más controvertidos de la Historia.

El asesino. El sanguinario. El delirante. El coco… Antepongan esos calificativos a estos: el virtuoso. El incorruptible. El demócrata. El soñador. ¿Cómo cuadrarlos? Difícil. Pero habría que equilibrar la balanza, demasiado torcida ante los primeros, en el caso de Maximilien Robespierre. El personaje más controvertido de aquel hito que marcó la Historia Universal y que se dio en llamar Revolución Francesa merece un juicio justo que le devuelva la cabeza de la guillotina eterna.

Eso y no más es lo que han pretendido, cada uno a su manera, el historiador australiano de la Universidad de Melbourne Peter McPhee, y el escritor español Javier García Sánchez. Uno con una pulcra y rigurosa biografía publicada por Península y el otro con una ambiciosa novela de 1.200 páginas sobre el líder jacobino que ha sacado al mercado Galaxia Gutenberg y que empezó a escribir por pasión, por identificación, por espíritu de cruzada, hace 30 años.

Hay demasiadas injurias en torno a Robespierre. Injurias vertidas a lo largo de más 200 años no sólo en la Historia, también en la filosofía, en el cine, en la literatura… Incluso en el urbanismo: es el único personaje crucial en el devenir de Francia que no cuenta con una calle a la altura de su leyenda y sus hitos en el centro de París.

Allá llegó para participar en la reunión de los Estados Generales el abogado a quien siempre se achacó cierto complejo de provinciano. Desde la norteña Arrás se presentaba en la resabiada capital — “puta y santa”, escribe García Sánchez— este líder en ciernes, con su inseguridad a la hora de armar discursos, su conocimiento de memoria de la obra de Rousseau, su miopía y una paradójica timidez un tanto altiva que no guardó en el baúl donde sí se llevó a París una chaqueta de paño negro, un chaleco de satén, tres pares de pantalones, seis camisas, seis pañuelos y tres pares de calcetines…

Enfermiza parecía su obsesión por la austeridad, por dar ejemplo. Y, por tanto, sospechosa. “La mayor contradicción para quien durante siglos ha querido atacarle era que le apodaran El incorruptible. No cuadraba ese calificativo con los intentos de desprestigiarle contando que se había encerrado en orgías de palacios pertenecientes a la aristocracia con decenas de eunucos”, comenta García Sánchez.

McPhee ahonda en la propia incomprensión de Robespierre ante su obsesión por la plena limpieza. “Encontraba serias dificultades en comprender por qué los propios republicanos se mostraban tan en contra del bien común. Se desesperaba ante la falta de integridad, los nervios le llevaban hasta el borde mismo del colapso, sobre todo, al final, cuando entendió que su periodo había terminado”.

De la revolución al terror, algo a lo que se vio abocado pese a repugnarle la violencia, el camino se llenó de sombras. Manchas que poblaron, según el autor español, “la biografía digna de quien porta la gallardía insensata de un héroe mártir”. Acusaciones que le han afectado hasta hoy culpándole de todos los males, los desmanes, los desvaríos, las purgas, cuando, según García Sánchez, “no dio el visto bueno personalmente más a cuatro o cinco penas de muerte”.

Asombroso hurgar en los papeles. “No tuvo nada que ver con los asesinatos en masa, los repudiaba”, agrega McPhee. Así que conviene urgentemente sacarle de la lista que lo emparenta con todos los exterminadores que en el mundo han sido.

Si el prisma histórico ha deformado sistemáticamente la figura de alguien, este es el caso de Robespierre. Pero aún no se escapa: “Sigue resultando enormemente controvertido”, afirma el australiano. Quizás su obsesión por la virtud, ese faro en su pulso vital, es la causa. Se reveló tan consecuente que ha influido en la mala conciencia de la posteridad o en la propia sospecha de que no podía nadie llegar a tales cotas de autoexigencia. “Él fue”, según McPhee, “ uno de los grandes demócratas de la Historia, apasionado, comprometido con los derechos humanos y con la participación en la vida pública de todos los estratos de la sociedad. Entendía que sin la participación popular y el respeto por los avances civiles y sociales existiría un permanente y violento desencanto social”.

Lo primordial en cuanto a su figura es acabar con el rumor. “La visión que se ha dado de él se ha fundamentado en un rumor. No más. Cuando cae e iba camino de la guillotina —aquel 10 Termidor, 28 de julio de 1794 para la cristiandad— empieza ese rumor sobre él, ajeno a los hechos, que se ha propagado de manera organizada y continua a lo largo de más de 200 años y ha dado lugar a que el 95% de lo que se ha escrito fuera falso”.

Lo mismo le ocurre a su aliado Saint-Just; ambos han pasado a la historia como peligros por inculcar una radical filosofía de la virtud y el bien común desde espíritus laicos. Fueron emisarios de una vida futura, perecieron convencidos de que su obra no quedaba concluida cuando en realidad dieron lugar a una auténtica revolución de las mentalidades. Así es y no de otra forma como García Sánchez afrontó la narración. “Con la intención de crear una obra lírica, con voluntad de epopeya sobre unos hombres que quisieron cambiar el mundo consiguiéndolo y que perecieron en el intento creyendo que habían fracasado”.

Los Schindler mexicanos


El País

  • La actividad de cuatro diplomáticos fue crucial para salvar la vida a miles de republicanos españoles

Republicano español en uno de los barcos que llegaron a México. / ACERVO HISTÓRICO DIPLOMÁTICO

La generosidad sin precedentes del presidente Lázaro Cárdenas con los republicanos españoles no hubiera sido posible sin el talento y el esfuerzo de un grupo de intelectuales y diplomáticos mexicanos que, superando unas circunstancias políticas extraordinariamente difíciles, lograron que unos 20.000 refugiados encontraran la libertad y una nueva patria en este país. De figuras como Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas, pero sobre todo de Luis I. Rodríguez, Gilberto Bosques, Isidro Fabela y Narciso Bassols bien puede decirse una vez más que nunca tan pocos salvaron a tantos.

Su actividad diplomática durante la posguerra española y la II Guerra Mundial tiene todos los ingredientes de una novela de aventuras. Luis I. Rodríguez, embajador mexicano en Francia entre julio y diciembre de 1940, cumplió con creces la orden de Cárdenas de lograr que el Gobierno de Vichy permitiera a México “acoger a todos los refugiados españoles de ambos sexos residentes en Francia”, la mayoría de ellos internados en campos de concentración.

A primera hora de la tarde del lunes 8 de julio de ese año, Rodríguez llegaba en su Buick al Hôtel du Parc donde sería recibido por el mariscal Pétain. Durante media hora los dos hombres, “él sentado en una butaca y yo al borde de su lecho”, como relató el diplomático en las notas de su diario, discutieron el caso de los exiliados españoles:

-“¿Por qué esa noble intención –me dijo- que tiende a favorecer a gente indeseable?”

-“Le suplico la interprete usted, señor mariscal, como un ferviente deseo de beneficiar y amparar a elementos que llevan nuestra sangre y nuestro espíritu”.

Al final, el mariscal accedió y un convenio firmado el 22 de agosto hizo posible la reanudación del embarque de exiliados a México. Las virtudes y entrega del diplomático mexicano superarían a lo largo de aquellos meses tremendas dificultades como la falta de transporte y recursos económicos, la división entre los republicanos españoles, las dudas sobre la conveniencia de la medida en el interior del propio Gobierno mexicano, la indignación de la derecha de este país ante la llegada de miles de “rojos” y la animadversión de la prensa francesa. Le Petit Journal de Marsella celebraría el acuerdo, en un artículo publicado el 3 de septiembre de 1940, con estas palabras: “Buen viaje, señores, háganse colgar en otra parte”. Y días más tarde en Le Journal, Max Massot firmaba un reportaje sobre los campos de concentración, que comenzaba así: “Los despojos del Ejército español van a salir de Francia (…) huéspedes indeseables, soldados inútiles.

La acción de Luis I. Rodríguez fue también crucial para sacar del territorio francés a Juan Negrín, dar protección jurídica a Luis Nicolau d’Olwer, exministro de Hacienda y exgobernador del Banco de España y enterrar con dignidad a Manuel Azaña.

Aquella mañana del martes 5 de noviembre de 1940, el prefecto de Montauban quiso impedir la presencia de españoles en el cortejo y enterrar al último presidente de la II Republica con la bandera de Franco. Rodríguez se enfrentó a él, negándose a semejante “blasfemia”, y al no poder hacerlo con la republicana, desafío al representante de las autoridades francesas con estas palabras: “Lo cubrirá con orgullo la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos, una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección”.

En 1973, Luis I. Rodríguez, de quien Pablo Neruda escribió que tenía “algo de domador popular y algo de gran señor de la conciencia”, fue enterrado en México en un féretro cubierto con la bandera de la República española.

Otro gigante de la solidaridad internacional fue Gilberto Bosques, cónsul general de México en París en aquellos años, quien rescató a Max Aub del campo de concentración de Vernet y más tarde de otro del norte de África. Amigo de Negrín, a quien califica de “gran gourmet” en el libro Gilberto Bosques: el oficio del gran negociador, resumen de ocho entrevistas realizadas al diplomático por Graciela de Garay en los años ochenta, Bosques trasladó el consulado a Marsella tras la rendición de Francia. Allí se las ingenió para alquilar dos castillos que convirtió en residencias de asilo para los exiliados españoles. En el castillo de Reynarde se alojaron 850 refugiados de todas las profesiones y oficios. En el de Montgrand, 500 mujeres y niños. Bosques organizó la vida de los republicanos en esta especie de purgatorio antes de embarcarlos para México, vía Marsella o Casablanca, creando un servicio médico, una oficina jurídica, una escuela e incluso montando obras teatrales y competiciones deportivas.

La actividad de Bosques se complicaría tras la evacuación de refugiados judíos y la consiguiente ruptura de relaciones de México con el régimen de Vichy en noviembre de 1942. La legación fue asaltada por la Gestapo y las 43 personas que la integraban con el cónsul y su familia a la cabeza fueron detenidos y trasladados en febrero de 1943 a un hotel prisión de Bad Godesberg, en Alemania, donde permanecerían un año.

Una vez liberados, de regreso a México, Bosques sería nombrado embajador en Portugal tras el fin de la II Guerra Mundial. Allí continuaría la labor realizada en Francia. “Se me encargaría de auxiliar a los refugiados españoles que atravesaban la frontera de España y Portugal y eran capturados por la policía portuguesa para ser entregados a Franco. Regularmente su destino era el cadalso”.

Tras pasar por Suecia y Cuba, el diplomático se retiró de la vida pública en 1964 con la llegada a la presidencia mexicana de Gustavo Díaz Ordaz. “No quería verme en el caso de colaborar con ese señor”, se justificó.

Antes, Isidro Fabela y Narciso Bassols, se habían erigido, desde su posición de delegados de México en la Sociedad de Naciones, en defensores morales de la II República, denunciando en Ginebra la intervención de la Italia fascista y la Alemania nazi en la guerra civil española y la hipócrita neutralidad de las democracias. Con discursos y obras –Bassols sería embajador en Francia al comienzo de la crisis de los refugiados españoles en febrero de 1939- ambos articularían la iniciativa humanitaria de Cárdenas.

Fabela adoptaría dos huérfanos españoles y sería entre 1942 y 1945 gobernador del Estado de México donde formaría dentro del futuro PRI el influyente grupo de Atlacomulco, su pueblo natal y el mismo de Peña Nieto. Bassols rompería con Cárdenas tras acoger este a Trotsky y en 1944 sería nombrado embajador en la URSS. Pero eso ya son otras historias. Sus acciones, junto con las de Rodríguez y Bosques, no solo salvaron la vida a miles de españoles. Consagraron el derecho de asilo como una actitud internacional de México.