Zero2Infinity, odisea de un emprendedor español en el espacio


El Confidencial

  • FUNDADA POR EL INGENIERO JOSÉ MARIANO LÓPEZ-URDIALES

 

El pasado 14 de octubre el salto estratosférico de Felix Baumgartner batió tres récords: primer ser humano en romper la barrera del sonido, caída libre más larga (39 kilómetros) y el vídeo en streaming más seguido de todos los tiempos.  Lo más curioso es que todo podría haberse llevado a cabo con tecnología nacional. Y es que en España existe al menos una empresa capaz de desarrollar el globo, la cápsula y hasta el sistema de seguridad que llevó al austriaco a la gloria: zero2infinity.

La compañía, con sede en Barcelona, arranca en 2009 con la intención de transitar el ignoto terreno del turismo espacial. Detrás, un hombre, José Mariano López-Urdiales, ingeniero aeronáutico, Premio Nacional de Fin de Carrera y experiencia en el MIT (Massachusets Institute of Technology), Boeing y la ESA (European Space Agency)… con tan solo 34 años. En 2000 escribió un artículo sobre el futuro del turismo espacial en globo y su repercusión le convenció de que allí había negocio. “Y nueve años después creé la empresa con el fin de llevar adelante proyectos aeroespaciales, innovadores y con el mínimo impacto ambiental. Comenzamos con el proyecto bloon y el primer inversor fue Ultramagic, líderes en la fabricación de globos”, explica López-Urdiales.
Hoy han cerrado varias rondas de financiación y cuentan con el refrendo de Caixa Capital Risc entre otros. Hay más. Aunque cuenta solo ocho trabajadores, un índice elaborado por la empresa de análisis de mercados New Space Global, indica que zero2infinity no solo es la única española en el sector aeroespacial privado, sino la primera de la Europa Continental y una de las veinte más importantes del mundo.
La compañía pertenece a la nueva hornada de aeroespaciales que se conocen como New Space y que se caracterizan por desarrollar con un bajo costo privado proyectos espaciales que costaron cientos de millones públicos en el pasado. “Hace unas décadas, cuando fuimos a la Luna, se justificó el alto coste porque los ordenadores que se diseñaron eran muy complejos. Sin embargo estas máquinas ya son inferiores que nuestros actuales móviles y cualquier raqueta de bádminton o barco de la Copa América tienen mejores materiales que aquel Apollo XI. Entonces, si los costes han descendido, ¿por qué cuesta cada vez más la carrera aeroespacial?”, se cuestiona el ingeniero.

A diferencia de las grandes agencias, el New Space apuesta por un enfoque más práctico y comercial. Lo exponen desde zero2infinity: “En realidad la NASA, la ESA, la agencia rusa… están más bien para hacer felices a los que les pagan, a los gobiernos. A menudo, sus contratistas, no tienen el menor incentivo para abaratar costes ya que trabajan con márgenes de beneficio fijos. Nosotros tenemos un enfoque más práctico, más comercial. No estamos obligados a hacer felices a nadie más que a nuestros clientes e inversores, solo queremos hacerlo más barato y vender a todo tipo de compradores, porque si tu fuente de ingresos es exclusivamente una agencia gubernamental, al final te ‘burocratizas’ como ella”.

El papel de las grandes agencias espaciales

Por tanto, si las cuerdas que se emplean para los globos estratosféricos son muy caras, se buscan alternativas en otros sectores como el de la automoción. Si un software no termina de ser efectivo para una determinada tarea, se modifica en vez de comenzar a desarrollarlo de nuevo. La clave es hacerlo en plazos menores y por menos dinero. No son pocos los analistas que subrayan la proyección del ‘low cost’ espacial, sobre todo al compararla con los grandes dinosuarios estatales. “La NASA nació como respuesta a la agencia rusa, y la ESA como respuesta a la NASA. En su momento estuvo bien, pero ahora… gran parte de las tareas que ejercen deberían ser totalmente comerciales.” dice López-Urdiales. “Por ejemplo, la agencia europea está debatiendo sobre qué tipo de Ariane van a construir sin darse cuenta de que en Estados Unidos hay desarrollos de cohetes privados que van a dejar obsoleto al nuevo Ariane antes de nacer“.

¿Y en España? “España invierte en el sector espacial fundamentalmente a través de sus contribuciones a la ESA, que ojalá puedan ser y sean muy cuantiosas, el problema es al mismo tiempo España dedica muy poco a sus proyectos propios. Otros países del ámbito comunitario como Francia y Alemania apoyan a su propia industria además de a la agencia europea.” Para López-Urdiales nuestro país cuenta con dos elementos básicos para cambiar el turismo clásico por el espacial. “Por un lado la buena climatología, un factor que señalan incluso expertos alemanes. Por otro, el nivel de los ingenieros españoles. Aquí la nota de corte es altísima y solo acceden a aeronáuticos un percentil muy exclusivo de los estudiantes, los mejores de todos. Yo he estudiado en el MIT y puedo asegurar que esto no es igual en el resto de países”. “Además, si hay una parte del sector espacial con margen de crecimiento ese es el turismo”, concede.

Futuro

Si todo funciona bien López-Urdiales y zero2infinity estarán en disposición de elevar sus globos al espacio cargados de turistas para 2014. Y lo harán de una forma infinitamente más económica que la agencia espacial rusa, que pide 50 millones de euros por pasaje. “Por 110.000 euros ofrecemos dos horas de ‘cielo negro’ (en referencia a la altura en la que deja de verse azul), estamos ya en una fase muy avanzada de las pruebas”. Estas condiciones serían, dicho sea de paso, mejores que las que ofrece la popular Virgin Galactic de Richard Branson, con quien José Mariano ha compartido ponencia.

¿Y más allá? “Después tenemos un proyecto para poner en órbita pequeños satélites desde una parte muy alta de la atmósfera, una zona donde la aerodinámica deja de tener impacto”.

Arena y fuego en 70 milímetros


El Mundo

  • Nueva edición en Blu-ray
  • La restauración de ‘Lawrence de Arabia’ descubre el calvario de su rodaje

La última película rodada en fotogramas de 70 milímetros responde al nombre de ‘The master’ y su director, al de Paul Thomas Anderson. Cuando este último se vio durante el pasado festival de Venecia ante la obligación de ofrecer las razones de un formato tan exclusivo y apabullante como extraño, lo único que acertó a pronunciar fue la larga lista de inconvenientes de manejar unas cámaras tan pesadas como ruidosas. Su historia, sin embargo, transcurre en la intimidad a puerta cerrada de la relación de dos hombres: el maestro y su discípulo, el gran Philip Seymour Hoffman y el aún más inmenso Joaquin Phoenix. “No me explico cómo David Lean pudo rodar de este modo en el medio del desierto”, terminó por confesar.

En efecto, la referencia es ‘Lawrence de Arabia’. Sir David completó allá en 1962 una de las proezas cinematográficas que cualquier espectador, atento o circunstancial, lleva grabada en la retina. Se trataba de radiografiar lo más profundo y oscuro del alma de un hombre mediante la mayor y más fastuosa puesta en escena. El fotograma el doble de grande del habitual no hacía más que sumar nitidez, transparencia al sufrimiento de un héroe sólo y abandonado en mitad de ningún sitio. Lo diminuto capturado desde el más abrasador y amplio de los escenarios. Ése y no otro es el secreto de la película que, con ocasión del 50 aniversario, es recuperada en formato Blu-ray. El montaje del director es respetado tal cual utilizando el negativo original restaurado. Y de esta forma, la idea de Lean de retratar el perfil del hombre, del mito, antes que del personaje histórico regresa como ni siquiera en el momento del estreno se pudo contemplar.

La historia de la producción es conocida. Tras el éxito de ‘El puente sobre el río Kwai’, Lean regresó a su vieja idea de rodar la vida del más famoso de los militares imperiales británico tras abandonar otro de sus megalómanos empeños, contar la vida de Gandhi. La adquisición por parte del productor Sam Spiegel de los derechos de la obra de Lawrence ‘Los siete pilares de la sabiduría’, vendidos por el hermano del autor, le decidieron a lanzarse a la aventura. Pues eso fue.

A Lean no le importaban tanto los hechos históricos como el tamaño de la leyenda. De hecho, rechazó varios guiones demasiado preocupados por el ruido y el peso de las cámaras, por el corsé de la verdad más mostrenca. Y así, poco a poco, fue surgiendo sobre la pantalla el verdadero tamaño de un individuo que dejó escrito sobre sí mismo cosas de este poco pudoroso calibre: “Existen dos clases de hombres: aquellos que duermen y sueñan de noche y aquellos que sueñan despiertos y de día… esos son peligrosos, porque no cederán hasta ver sus sueños convertidos en realidad”. Y de hecho, en esa contundencia coinciden el director de la película y su personaje: los dos invocados hasta la extenuación por sus sueños.

Un delirio y un sueño hecho realidad

‘Lawrence de Arabia’ es exactamente eso: el delirio con los ojos abiertos de uno de los cineastas más precisos de la historia. A los acordes de la mejor y más evocadora composición de Maurice Jarre, Lean compone el último ‘western’ épico del cine siguiendo de cerca las huellas dejadas por el John Ford de ‘Centauros del desierto’, película de la que ‘Lawrence de Arabia’ es a la vez réplica y continuación.

El material añadido a la película en esta edición en Blu-ray no hace sino completar el sentido de la aventura. Ver al equipo pelearse contra el desierto, todos ellos amarrados a unas cámaras descomunales; contemplar la crudeza de un rodaje bajo un sol (aunque parte del rodaje fuera en Almería) que literalmente abrasaba los negativos, o escuchar la veneración con la que todos los involucrados en la locura hablan de ese aristócrata del cine que fue Lean no hacen sino acentuar la sensación de estar ante uno de esos logros de la humanidad tan inexplicable, bello e insensato como una pirámide en mitad de ningún sitio. Y así, durante milenios enteros.

Decía Paul Thomas Anderson que no deja de ser contradictorio que la pavorosa nitidez de la imagen rodada en 70 milímetros sea el resultado de una lucha desigual y “sucia” contra el ruido y la incomodidad de unos aparatos ingobernables. Una contradicción con alma de metáfora que se extiende por cada segundo de ‘Lawrence de Arabia’. Grande en su empeño de retratar lo más escondido. Bella en su desigual pelea con el polvo, suciedad y vacío del desierto. Un sueño convertido en realidad.