Exposición: Rostros de la Cordoba Romana


MAECO

Exposición desde el 30 de octubre de 2012 al 5 de enero de 2013, ciclo de conferencias y visitas guiadas concertadas.

Cartel de la exposición

 

El Museo Arqueológico de Córdoba (Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte) y la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba organizan esta exposición, que da luz a algunos de los nombres y rostros de cordobeses que tuvieron una influencia política e intelectual de primer orden en la Roma de su tiempo. Algunos de estos personajes manejaron los hilos del poder e influyeron de forma decisiva en la configuración intelectual y política del imperio.

Personajes como Séneca el viejo, Marco Porcio Latrón, Junio Galión y Sextilio Ena fueron algunos de los primeros intelectuales cordobeses en Roma, que sentaron las bases para que otros cordobeses destacados, como Séneca y Lucano, se convirtieran en personajes de primera magnitud en la historia política y cultural de Roma.

Posteriormente, durante el siglo II gobernó en Roma una dinastía de emperadores procedentes de la Bética. Este linaje fue aupado al poder en la persona de Trajano, que alcanzó el imperio gracias al apoyo de los influyentes intelectuales y políticos béticos, especialmente cordobeses. La dinastía contó con excelentes emperadores como Trajano o Adriano, nacidos en Itálica, Antonino Pío, cuya esposa Faustina, procedía de Espejo (Córdoba), o el emperador que ha pasado a la historia como modelo de buen gobernante: Marco Aurelio, oriundo de Córdoba.

Esta exposición nos permitirá acercanos a los rostros y nombres de estos cordobeses ilustres tan desconocidos por el público en general. Se inaugura el 30 de octubre de 2012, a las 19 h. y permanecerá hasta el 5 de enero de 2013, en el Aula Didáctica del Museo Arqueológico.

 

Además de la exposición, se ofrecerá un ciclo de conferencias en torno a esta temática, según la siguiente temporalización:

  •  6 de noviembre/19h. Los primeros intelectuales cordobeses en la antigua Roma. Alberto Manuel Monterroso Peña.
  • 20 noviembre/19 h. La familia Annea y la política. Miguel Rodríguez-Pantoja Márquez.
  • 27 noviembre/19 h. Linajes cordobeses y su influencia política en Roma. Alberto Manuel Monterroso Peña.
  • 11 diciembre/19 h. La dinastía Antonina: sus raíces béticas y cordobesas. Juan Bautista Carpio Dueñas.
  • 18 diciembre/19 h. Emperatrices de la Bética: la legitimación del poder. Jerónimo Sánchez Velasco.

Igualmente, se ofrecerán visitas guiadas a esta exposición, previamente concertadas, los sábados y domingos, a las 11 y a las 12 h. Se requiere inscripción previa en los teléfonos 957 35 55 25 / 27 / 29.

Cuando los dientes de sable y los osos-perro cazaban en Madrid


ABC.es

  • Una investigación describe cómo convivían los depredadores en el centro de la península hace 9 millones de años

Recreación de la fauna del Cerro de los Batallones, hace 9 millones de años

Hace 9 millones de años, lo que ahora es la provincia de Madrid era un terreno de caza para distintos grandes carnívoros que se repartían el hábitat y las presas, todavía sin la presencia del ser humano. Estos mamíferos eran felinos dientes de sable y osos-perro que, aunque rivales, recorrían las mismas zonas boscosas y pastizales con idéntico objetivo: la depredación. Este vistazo al pasado ha sido posible gracias a una investigación dirigida por paleontólogos de la Universidad de Michigan y el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, que han analizado el esmalte de los dientes de algunas de estas especies en el yacimiento de Cerro de los Batallones.

Los investigadores encontraron restos de dos especies de gato -una del tamaño de un leopardo llamado Promegantereon ogygia y otra mucho más grande, como un león, el Machairodus aphanistus– que vivían juntos en una zona boscosa durante el Mioceno tardío. Probablemente, les gustaba cazar las mismas presas, como caballos y jabalíes. En este hábitat, los dientes de sable más pequeños podrían haber utilizado la cobertura arbórea para evitar encontrarse con los de mayor tamaño. Mientras tanto, el oso-perro iba detrás de los antílopes en una zona más abierta superpuesta al territorio de los gatos, pero algo alejada.

«Estos tres animales habitaban la misma área geográfica al mismo tiempo. Lo que hacían para coexistir era evitarse el uno al otro y repartir los recursos». explica Soledad Domingo, investigadora en el Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan y autora principal del artículo sobre los hallazgos publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Los grandes carnívoros como estos son raros en el registro fósil, sobre todo porque los animales herbívoros más abajo en la cadena alimentaria han sido más numerosos que los consumidores de carne a lo largo de la historia. El Cerro de los Batallones, donde Domingo ha estado excavando durante los últimos ocho años, es especial. De sus nueve sitios, dos son antiguos fosos con una gran cantidad de huesos de mamíferos carnívoros. Muy ágiles, dicen los investigadores, estos depredadores probablemente saltaban en las trampas naturales en busca de una presa atrapada. «Estos sitios ofrecen una ventana única para entender la vida en el pasado», afirma Domingo.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores llevaron a cabo un análisis de los isótopos estables de carbono en los dientes de los animales. Usando el taladro de un dentista con una broca de diamante, tomaron muestras de dientes de 69 especímenes, incluyendo 27 tigres dientes de sable y osos-perro. El resto eran herbívoros. Los científicos aislaron el carbono del esmalte de los dientes y utilizaron un espectrómetro de masas para su análisis.

Grabado en los dientes

El carbono 12 y 13 están presentes en el dióxido de carbono que las plantas absorben durante la fotosíntesis. Plantas diferentes hacen uso de los isótopos de diferentes maneras, y así se conservan distintas cantidades de ellos en sus fibras. Cuando un herbívoro come una planta, la planta deja una firma isotópica en los huesos y dientes del animal. La firma viaja a través de la cadena alimentaria y también se puede encontrar en los carnívoros.

Debido a que los investigadores pueden decir lo que los herbívoros comían, pueden imaginarse cómo era el paisaje: una zona boscosa con parches de pastizales. Los gatos no mostraron diferencias significativas en sus proporciones estables de isótopos de carbono. Eso significa que probablemente se alimentaban de las mismas presas y vivían en el mismo hábitat, pero los depósitos varían según el tamaño de las presas.

«Los tres grandes mamíferos depredadores capturaban presas en diferentes partes del hábitat, como lo hacen los grandes depredadores que coexisten en la actualidad. Así que, aunque ninguna de las especies de este ecosistema de hace 9 millones de años está viva hoy en día (sí algunos de sus descendientes), se han encontrado evidencias de interacciones ecológicas similares a los ecosistemas modernos», dice Catherine Badgley, bióloga evolutiva y coautora del estudio.

Los efectos de la Luna: verdades y mentiras


ABC.es

  • El ser humano ha buscado en el satélite la respuesta a muchas de sus preguntas, dando lugar a falsos mitos y a certezas comprobadas

El nacimiento del bebé o la lluvia se vinculan en ocasiones a la posición de la Luna

Está presente simbólicamente en todas las culturas la creencia de que la Luna afecta a nuestro comportamiento, altera nuestros estados de ánimo… la sensación de que estamos completamente a su merced es un sentimiento que viene de atrás y está fuertemente arraigado en el imaginario colectivo. «Eres un lunático», una frase poco amistosa con la que, según la RAE, nos referimos a alguien «que padece locura, no continua, sino por intervalos», intervalos que nos recuerdan a las fases lunares.

La palabra «luna» viene del latín y su raíz, «leuk», es de origen indoeuropeo y está presente por ejemplo en el griego: «leukós» (blanco brillante). Siempre ha sido un foco en la noche, en ocasiones el único, y prácticamente todas las culturas que en la actualidad el hombre es capaz de recordar han decidido otorgarle la categoría de deidad con la consiguiente responsabilidad sobre el ser humano, los animales y la indomable naturaleza del planeta Tierra.

La Luna, cuyos ciclos duran 28 días al igual que el periodo menstrual de las mujeres, ha estado siempre vinculada con el sexo femenino y multitud de culturas la adoraban durante los cultos a la fertilidad en la antigüedad. Se cree que esos 28 días de transformación han sido claves para dicha vinculación y, además, se le asigna un componente oscuro o antagonista al sol.

Influencia en el parto

Ix Chel, la «Dama Arcoíris», fue la diosa de laLuna en la mitología maya. Era adorada como protectora de tejedores y, como no, de mujeres en parto. Y es que a la Luna, incluso hoy día, se le atribuye el don de la fertilidad. Esta creencia ha sobrevivido al tiempo y a las diferencias culturales y en la actualidad se sigue pensando de manera dogmática en sus efectos sobre las embarazadas.

estudiado estos supuestos arraigados en el pensamiento colectivo no encontrando coincidencias. Por ejemplo, algunos científicos de la Universidad de Castilla-La Mancha en nuestro país, elaboraron un estudio sobre la relación entre el número de niños nacidos y los ciclos lunares que no daba pie a las creencias sobre los influjos de la Luna en los partos.

Francisco García Alcaraz, profesor de Enfermería de dicha universidad y uno de los autores de la investigación, dijo que tras analizar todo los partos en el hospital de Albacete, no se había encontrado ninguna relación entre estos y las fases lunares. No obstante, y debido a la gran cantidad de culturas que le atribuían a la Luna estos poderes supra terrenales, lo difícil en la actualidad sería creer que la luna es un mero satélite que no influye para nada en lo más profundo de nuestro ser humano.

La marea

Las mareas son un efecto de la fuerza de atracción que ejerce la luna sobre la Tierra. Debido al movimiento de traslación de la Tierra se genera una fuerza centrífuga, que ocasiona que las cosas tiendan a irse hacia fuera. Además, como la Luna gira alrededor de la Tierra, esta ejerce una atracción sobre el océano y al combinar estas fuerzas (centrífuga y de atracción) el nivel del agua sube y se producen las mareas.

Que la Luna es capaz de influir sobre las mareas es un hecho científicamente comprobado.

El clima

La Luna es muy importante debido a que ayuda a mantener el eje de laSin embargo, nos encontramos aquí con el primero de los mitos, pues en multitud de ocasiones numerosos médicos y científicos han tierra en su posición, si esta desapareciera la Tierra no

Sin la Luna, la vida en la Tierra sería prácticamente imposible

tendría un eje

fijo sobre el cual moverse y por lo tanto los polos podrían quedar mirando directamente al Sol o todo lo contrario, permaneciendo eternamente en la sombra. Esto daría pie a lugares muy calientes y otros muy fríos provocando que la noche y el día fueran eternos en algunos puntos de la Tierra y la vida fuese casi imposible.

Más allá de esto, el folklore popular ha posicionado a la Luna como un instrumento milimétrico de precisión meteorológica. «Va a llover porque la Luna está cogiendo agua», decían nuestros abuelos. Sin embargo estas predicciones no son contrastables. La gravitación de la Luna (que produce la «marea atmosférica») si que lo es, aun así, el efecto es muy pequeño.

En definitiva podríamos decir que la Luna no tiene ningún efecto sobre el tiempo y el que tiene sobre la presión atmosférica es mínimo.

Creencias populares

Opuesta al sol y algo siniestra, muchas culturas han relacionado la luna con aquelarres y bestias antropomorfas. Con respecto a esto último, se piensa que en función de la fase que esté la luna nos crecerá más rápido el pelo, al igual que en otras fases se nos caerá más. De ahí (en parte) el mito del hombre lobo y su transformación capilar. Se dice de la Luna llena que provoca euforia y alegría, de la Luna menguante que es un tiempo de depuración y limpieza, de la Luna nueva que es momento de inestabilidad e incertidumbre y de la Luna creciente que da lugar al crecimiento y ascenso.

La Luna ha condicionado durante generaciones los quehaceres del ser humano. Desde podar una planta hasta quedar embarazada, las creencias de nuestros antepasados han conseguido sobrevivir a los años para ahora convivir con la ciencia.

Nuevas evidencias en Cataluña de la ‘caza de cabezas’ de los iberos


El Pais

  • Hallados en Ullastret dos cráneos enclavados como “trofeos de guerra”

Dos cráneos iberos enclavados ritualmente.

Los iberos que habitaban territorios de lo que hoy es Cataluña manifestaban un especial interés por las cabezas de los enemigos. De hecho ese interés les llevaba a decapitarlos y exhibir las cabezas, algo que han hecho diferentes culturas, con mejor y peor prensa, a lo largo de la historia, de los escitas a los dayak. Los iberos añadían un elemento bastante específico a ese radical tratamiento de las cabezas: enclavaban los cráneos, atravesándolos de arriba abajo con un largo clavo de hierro, y los exhibían en las murallas de sus poblados fortificados. La impresionante práctica es bien conocida y ha sido identificada como un ritual de un culto ibero a los cráneos, que podría haberse centrado en los de los guerreros propios —los héroes de la comunidad— o los del enemigo. Desde inicios del siglo XX se han hallado calaveras enclavadas o con indicios de haberlo estado —como un agujero con herrumbre— en varios puntos de Cataluña: Ullastret (Baix Empordà), cuatro; Puig Castellar (Santa Coloma), dos, y Ca n’Oliver (Cerdanyola del Vallès), uno.

Ahora, el nuevo descubrimiento en Ullastret, por primera vez después de 40 años, de otros sensacionales restos craneales pertenecientes a unos siete individuos, entre ellos dos espectaculares cráneos completos atravesados por sendos clavos de grandes dimensiones, viene a aportar nuevas evidencias de la costumbre. Los arqueólogos recalcan que los nuevos cráneos, fruto de “decapitaciones rituales bélicas”, se exhibían fijos en un lugar público “como trofeos de guerra”. Los restos han aparecido en un contexto que parece probar que estaban colgados en la muralla.

Parece lógico pensar que a lo mejor exhibes la cabeza de tu líder o ancestro como homenaje (?), pero que difícilmentre la atravesarás con un tremendo clavo que entra por la sutura coronal y sale casi por el agujero mandibular. Es algo que haces con un enemigo, ilustre quizá, pero enemigo.

El excepcional hallazgo de nuevos cráneos se enmarca en los últimos descubrimientos en Ullastret, que obligan, según los estudiosos, a replantear la extensión de la ciudad ibera y que serán presentados oficialmente mañana.

Ya en 1989, la arqueóloga Anna Pujol estudió los enclavamientos iberos y propuso que se trataba de un ritual relacionado con la influencia del vecino mundo celta. Nuevos hallazgos de restos en 1996 confirmaron que en Ullastret se rendía culto al cráneo. Es sabido que los celtas practicaban asiduamente la caza de cabezas —solían colocarlas luego atadas a las crines de sus caballos— y que hicieron incursiones en lo que hoy es Cataluña, cuando pudieron introducir la costumbre. Pujol señalaba que las fuentes clásicas, entre ellas Tito Livio y Diodoro Sículo, atestiguan el interés de los mercenarios iberos por las cabezas de los enemigos y las manos. Para la estudiosa, que alertaba contra el tópico del salvajismo de las sociedades que los romanos consideraban bárbaras, que nuestros lejanos antepasados se pirraran por las testas de sus rivales, enclavaran sus cráneos y los exhibieran no debe ir de ninguna manera en desdoro de los catalanes. “No debemos estar orgullosos de tener a los iberos en nuestro pasado… ni dejar de estarlo”, decía con notable seny.

Los nuevos hallazgos van a permitir profundizar en el estudio de la práctica ritual con las cabezas y posibilitarán clarificadores tratamientos científicos modernos, como el análisis de ADN —que permitiría saber quiénes eran los enemigos decapitados— y avanzadas restituciones morfológicas tipo CSI.

Los cascos que no quiso Cultura


El Pais

  • Historiadores y arqueólogos certifican el origen celtíbero del conjunto de 18 piezas que está siendo subastado en varias ciudades europeas

La rocambolesca historia de 18 cascos de origen celtíbero procedentes, según los expertos, del yacimiento zaragozano de Aranda de Moncayo, sigue alimentando el conflicto entre historiadores, arqueólogos y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. El motivo: el conjunto está siendo subastado, con cuentagotas, en diferentes ciudades europeas sin que el Ministerio haya mostrado excesivo interés por el conjunto.

En 2008, cuando se puso a la venta la enorme colección del magnate de la construcción alemán Axel Guttmann, el museo Römisch-Germanisches-Zentralmuseum (RGZM) denunció que entre los objetos había piezas procedentes de España exportadas ilegalmente, entre ellas el conjunto de cascos, además de espadas, puñales y lanzas. La fiscalía de Múnich retuvo las piezas y solicitó al Gobierno español que reclamara su legítima propiedad en tres meses. No hubo respuesta. Después, en 2009 y 2010 se volvieron a subastar otros cascos, una venta que, de nuevo, denunció el RGZM, sin que tuviera ninguna consecuencia, por los que los cascos pasaron a manos de un museo francés y varios coleccionistas españoles. El pasado 25 de octubre Christie’ s de Londres vendió un nuevo lote, formado por tres cascos más, que alcanzaron un precio final de 90.000 euros. Nadie lo impidió.

Mientras los especialistas aseguran que no se está haciendo nada para evitar la pérdida de este patrimonio, el Ministerio de Cultura niega su responsabilidad y mantiene que “la justicia pide pruebas concluyentes del origen español de las piezas, algo que no se ha podido determinar”. Sin embargo, para Raimon Graells y Michael Müller-Karpe, especialistas del RGZM, “no hay duda de que los cascos fueron producidos en España entre los siglos IV y II a.C.”, y lamentan que el Ministerio no se lo crea.

Graells defiende que son producciones peninsulares, de las que se conocen una treintena de ejemplares en total, por lo que, sostiene, “estos cascos hacen cambiar el discurso histórico”. Graells, junto a Alberto Lorrio, catedrático de la Universidad de Alicante y Fernando Quesada, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, denunciaron en marzo la falta de interés del Ministerio. Pese a este origen peninsular, la sala de subastas presentó las tres piezas en su catálogo como griegas. “Una estrategia del comercio ilegal de antigüedades consiste en atribuir un origen a los objetos con el mínimo de precisión posible, diluyendo la posibilidad de precisar el verdadero origen”, destaca Müller.

“Mandamos un dossier completo al Ministerio, al gobierno de Aragón y a la Fiscalía de Medio Ambiente, con toda la información. No se han vuelto a poner en contacto con nosotros”. En cuanto al gobierno aragonés, lamenta que la comisión que se creó en marzo no haya tenido resultados. La consejería de Cultura aragonesa no ha respondido a las preguntas de este diario sobre el tema. Por su parte, la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo del Tribunal Supremo, que abrió diligencias en octubre de 2011 para depurar responsabilidades, asegura, pasado un año, que está esperando los informes que pidieron a la fiscalía alemana, para esclarecer los hechos. Caso abierto, pues.