Una corriente de estrellas se precipita sobre la Vía Láctea


ABC.es

Supone un «ligero aperitivo» para nuestra galaxia, según los astrónomos

ESO. Imagen de la Vía Láctea

Astrónomos de la Universidad de Yale han descubierto una corriente de estrellas, posiblemente los restos de un viejo cúmulo galáctico más grande, que lentamente está siendo ingerida por nuestra galaxia, la Vía Láctea.

«La Vía Láctea engulle constantemente pequeñas galaxias y cúmulos de estrellas», dice la astrónoma Ana Bonaca, autora principal de la investigación, que se publicará en breve en la revista Astrophysical Journal Letters. «La gravedad más poderosa de nuestra galaxia atrapa a sus objetos y sus estrellas pasan a formar parte de la propia Vía Láctea». Los investigadores ya habían encontrado antes pruebas de cómo la galaxia devora otras enanas. Bonaca argumenta que la corriente estelar recién descubierta es el remanente de un cúmulo de estrellas en vez de una galaxia más grande, porque la corriente estelar es muy estrecha.

«Nuestro descubrimiento es más un ligero aperitivo que una comida abundante para la Vía Láctea», dice Marla Geha, profesora de astronomía en la Universidad de Yale y coautora del estudio. «El estudio en detalle de este proceso de digestión es importante porque nos da una nueva visión de cómo las galaxias se forman y evolucionan».

La nueva banda de estrellas es la primera de su tipo que se encuentra en el cielo del hemisferio sur galáctico, una región que ha sido difícil de estudiar debido a la relativa falta de imágenes del cielo profundo en esa zona. Imágenes más profundas permiten a los astrónomos detectar estrellas más débiles.

Destrozadas

Nombrada como la corriente del Triángulo, el río estelar recién descubierto también podría ayudar a los astrónomos a reconstruir cómo se distribuye la masa de la Vía Láctea, además revelar su estructura dinámica.

Se cree que las galaxias se forman jerárquicamente a través de la fusión de galaxias más pequeñas y aún más pequeños cúmulos de estrellas. Las corrientes estelares se forman a medida que son destrozadas por la fuerza gravitacional de las galaxias. Este proceso puede ser la forma principal de que galaxias como la nuestra crezcan en masa, dicen los investigadores.

El Triángulo fue encontrado durante la búsqueda de una región recientemente inspeccionada por el Sloan Digital Sky Survey III (SDSS-III), un proyecto internacional que realiza un mapa del cielo a través de un campo amplio de fotometría.

Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes


ABC.es

  • Su impacto podría ser la causa de que las rocas a uno y otro lados de nuestro satélite sean diferentes
Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes

Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes

El impacto de un meteorito, que dejó un gran cráter sobre la superficie lunar, podría ser la causa de que las rocas a uno y otro lados de la Luna sean diferentes, informó hoy la revista científica «Nature Geoscience».

Científicos japoneses defienden que la gigantesca cuenca conocida como Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas) y situada en la cara visible de la Luna podría ser, en realidad, el cráter dejado por el impacto de un meteorito en los primeros años de la existencia del satélite natural de la Tierra, hace probablemente más de 4.000 millones de años. «Dado que los rasgos del terreno en la cuenca Procellarum se han perdido prácticamente por completo, la superficie lunar en esa zona debió haber sido muy caliente y blanda en aquel entonces», explicó a Efe el investigador Ryosuke Nakamura, del Instituto Nacional para la Ciencia y la Tecnología Avanzada de Tsukuba (Japón).

Este fenómeno sería el responsable de la creación de la cuenca, y explicaría por qué la superficie de la cara visible de la Tierra está formada en un 30 por ciento por rocas basálticas, apenas presentes en el lado oculto. El equipo de Nakamura estudió la composición de la superficie lunar a partir de datos obtenidos con la sonda japonesa Kayuga/Selene, que estuvo en órbita entre 2007 y 2009.

De esta forma descubrieron una elevada concentración de piroxenos en el lado visible de la Luna, concretamente en los alrededores de la cuenca Procellarum, de más de 3.000 kilómetros de diámetro, y en otras dos cuencas cercanas, Imbrium y Aitken. La presencia de estos silicatos indica que el manto lunar se derritió y parte de sus materiales salieron a la superficie, algo que según Nakamura encaja con las consecuencias del impacto de un meteorito de grandes dimensiones

Más hielo en la Antártida


El Pais

  • La extensión máxima de la superficie marina helada crece 17.000 kilómetros cuadrados al año
  • El incremento es muy inferior a la disminución del Ártico

Extensión de hielo marino en la Antártida, en septiembre, con la referencia de la media 1979/2000. / NASA

La superficie de hielo marino en la Antártida está creciendo año a año. Son unos 17.000 kilómetros cuadrados de incremento anual (máxima extensión invernal) desde 1978 a 2010, y el proceso, que no es uniforme en las diferentes regiones costeras del continente blanco, se está acelerando. De cualquier modo, se trata de una superficie muy inferior a la que se está perdiendo (en verano, en este caso) en el otro lado del mundo, en el Ártico, donde la extensión del hielo, el pasado septiembre, era casi tres millones y medio de kilómetros cuadrados menor que la media estival de 1979 a 2000, según datos de los científicos de la NASA que analizan la información de los satélites.

La Antártida resulta un territorio difícil para los científicos del cambio climático, pero los investigadores que han calculado el aumento de la extensión de hielo marino allí, liderados por Claire Parkinson, advierten de que este proceso no contradice el calentamiento global. “El clima no cambia de modo uniforme: la Tierra es muy grande y claramente se prevé que haya diferentes cambios en diferentes regiones del mundo, aún con el calentamiento del sistema en general”, ha recalcado la investigadora del centro Goddard, de la NASA, en una nota.

¿Por qué está creciendo la extensión de la plataforma de hielo marino en el continente blanco? La clave puede estar en la circulación atmosférica, sugieren Parkinson y sus colegas. Ellos mencionan estudios recientes que apuntan como culpable al adelgazamiento de la capa de ozono sobre la Antártida: el ozono absorbe energía solar, por lo que la reducción de la concentración de estas moléculas en la atmósfera puede provocar un enfriamiento de la estratosfera. Pero, a la vez, suben las temperaturas en las latitudes medias, y esto refuerza los vientos circumpolares en determinadas regiones antárticas, como la plataforma de Ross, donde se ha registrado el mayor incremento de hielo entre 1978 y 2010 (casi 14.000 kilómetros de aumento) al año. El aumento es menor en el Mar de Weddell, pero en el Mar de Amundsen y en el de Bellingshausen está disminuyendo la superficie de agua helada.

En Ross, “los vientos son cada vez más fuertes y empujan la plataforma hacia mar abierto, lo que deja espacios abiertos de agua, llamados polinias; y cuanto más extensas son estas polinias costeras más hielo se genera porque ahí las aguas están en contacto directo con la atmósfera invernal muy fría y se congelan rápidamente”, explica Josefino Comiso, científico de Goddard.

La extensión del hielo aumenta, pero ¿podría estar disminuyendo el grosor? Estudios precedentes han mostrado que la capa helada marina era algo más delgada en 2008 que en 2003, pero el incremento de extensión registrado en ese tiempo compensa con creces ese adelgazamiento, por lo que el volumen total ha aumentado. La NASA apunta que este año la extensión máxima del hielo marino invernal en la Antártida se ha registrado en septiembre, dos semanas después del mínimo (estival) de hielo en el Ártico.

Un faro para alumbrar Ramala


El Pais

  • Un estudio sevillano construirá un centro cultural que aspira a ser imagen de la ciudad palestina

Recreación por ordenador del centro cultural de la A. M. Qattan Foundation, en Ramala. / DONAIRE ARQUITECTOS

Que sea un hito, un edificio representativo de la cultura palestina. Con esa idea el estudio sevillano de arquitectos Donaire va a construir en Ramala un centro cultural tras ganar el concurso internacional convocado por la A. M. Qattan Foundation, en el que se impusieron a otros dos finalistas españoles y uno londinense. En la primavera de 2013 comenzará a levantarse “como un faro” en una ladera virgen de la ciudad sede de la Autoridad Palestina. Estará integrado por dos partes, “un zócalo de piedra” que albergará en sus galerías la gran colección de arte de la fundación, una librería y una sala multifuncional y, superpuesto, “un prisma semitransparente para la biblioteca y las oficinas”, explica por teléfono el dueño del estudio sevillano, Juan Pedro Donaire (Granada, 1971), que confía en que su proyecto, presupuestado en casi cuatro millones de euros y cuyas obras durarán año y medio, contribuirá a desligar el nombre de Ramala de todo lo relacionado con el conflicto palestino-israelí.

“Visitamos Ramala porque era una de las condiciones del concurso y lo que encontramos fue un gran dinamismo económico, muchas grúas…”, dice Donaire. En ese frenesí constructor se mueve la fundación promotora del proyecto, que tiene negocios en el golfo Pérsico, impulsa las manifestaciones artísticas árabes y promueve la educación de niños palestinos.

Un jurado internacional con arquitectos de Jerusalén, El Cairo, Beirut y Londres eligió “por unanimidad” la propuesta de los sevillanos. “Les gustó mucho que se diferenciara bien la zona pública de la privada en el edificio. Ahora aspiramos a que se convierta en un icono, una imagen reconocible desde todas las vistas de la ciudad de Ramala, un buque insignia de la cultura palestina”. El centro cultural estará “envuelto en una piel de lamas, de piedras de caliza tomadas de canteras locales”. Otro aspecto en el que insistieron los miembros de la fundación palestina, fundada en 1994, es el medioambiental. “Están muy concienciados, por eso se instalarán paneles fotovoltaicos y habrá una gestión racional del agua por su escasez en la zona”.

El sueño de los sevillanos para esta “luz en la montaña” es que se convierta “en un referente social para los palestinos”, un Guggenheim a pequeña escala que atraiga a visitantes de otros países. Además, las personas que lo visiten podrán pasear en “una amplia plaza” que se abrirá delante del edificio y que los arquitectos construirán con la idea de que se convierta en “el centro de la vida diaria de los palestinos y en un espacio para conciertos al aire libre”.

Donaire subraya que su propuesta es también un homenaje a la arquitectura árabe. Así ocurre con la disposición del centro, “como clavado en la ladera, igual que la Alhambra”; las lamas, “que harán de celosías”, y la decoración con azulejos de motivos vegetales y las baldosas de cerámica. “Queremos que se cree un ambiente confortable, con mucha luz natural y ventilación a través de patios”. Aire fresco para un espacio ubicado en un territorio donde hace calor casi todo el año.

Maqueta del centro cultural. / DONAIRE ARQUITECTOS

Estudios como el de Donaire —que abrió en 2000 y en el que desarrollan su labor nueve jóvenes profesionales— se han “visto abocados” por la crisis a presentar sus ideas fuera de España. “El arquitecto español está muy bien valorado por su técnica y formación. Es una pena que no podamos trabajar aquí”. El año pasado ya ganaron un concurso para levantar una torre con hotel y oficinas en Graz (Austria). “Ahora queremos volcarnos en proyectos en Oriente Próximo. Es una tierra en la que están surgiendo muchas oportunidades”.

El impacto de la ‘súpertormenta’ que azotó Saturno


El Mundo

Las tormentas pueden dejar importantes secuelas en la Tierra… y en el espacio. Precisamente, la sonda internacional Cassini y dos telescopios en tierra han detectado los ‘restos’ de una supertormenta que azotó Saturno entre 2010 y 2011.

Los dos telescopios, el VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), en Chile, y el Telescopio Infrarrojo de la NASA, ubicado en la cima del Mauna Kea en Hawái han captado un enorme vórtice oval, oculto en la luz visible.

Este persiste pese a que las estructuras nubosas que causaron estragos a lo largo de una amplia franja de la atmósfera de Saturno se produjeron desde diciembre de 2010 hasta bien entrado el 2011.

Pero los científicos, basándose en los perfiles de temperatura, viento y composición de la atmósfera de Saturno, han descubierto que esas espectaculares formaciones nubosas eran sólo la punta del iceberg.

Una gran parte de la actividad asociada con la tormenta se desarrolló a escondidas de las cámaras ópticas, y sus secuelas todavía permanecen activas a día de hoy.

Fenómeno extremadamente inusual

“Es la primera vez que vemos algo así en cualquier planeta del Sistema Solar, es un fenómeno extremadamente inusual“, explica Leigh Fletcher, de la Universidad de Oxford, Reino Unido, y autor principal del artículo publicado en Icarus.

Cuando se desató la tormenta en la agitada cubierta nubosa de la troposfera de Saturno, las perturbaciones viajaron cientos de kilómetros aguas arriba,acumulando toda su energía en dos enormes ‘bolsas’ de aire caliente.

Se pensaba que estas bolsas se enfriarían en poco tiempo y se acabarían disipando, pero a finales de abril de 2011 – cuando ya habían dado una vuelta completa al planeta – los dos puntos calientes se fusionaron para generar un enorme vértice que durante algún tiempo llegó a ser más grande que la famosa Gran Mancha Roja de Júpiter.

La temperatura de este vórtice también era mucho mayor de lo esperado: el aire en su interior se encontraba unos 80°C más caliente que su entorno. Así mismo, en el interior del vórtice se detectaron fuertes picos en la concentración de ciertos gases, como el etileno o el acetileno.

La gran incógnita ahora es saber si la energía que provocó la súper tormenta se ha disipado completamente o si se producirán réplicas en un futuro cercano.

París se transforma en un ‘Parque Jurásico’


El Mundo

Fémur de saurópodo. | Museo de Historia Natural de París Vea más fotos aquí)

Fémur de saurópodo. | Museo de Historia Natural de París

Hace 140 millones de años los saurópodos eran los reyes de la selva. Su tamaño hace insignificante al más grande de los elefantes: podían llegar a medir hasta 40 metros y pesar hasta 90 toneladas. En los yacimientos de Agneac, en Charente (Francia), se hallaron en 2010 fósiles de algunos de los saurópodos más grandes del mundo.

Estos hallazgos se exponen ahora en el Museo de Historia Natural de París. Un fémur, varias vértebras, dientes y otros restos que permanecían ocultos y que han sido recuperados gracias a estas excavaciones. En total se han encontrado cerca de 2.000 piezas en esta zona, pero en la exposición parisina se exponen solo algunos ejemplares.

Bajo el título ‘Dinosaures, la vie en grand’, la exhibición trata de explicar cómo vivían estos gigantes herbívoros: se explora su biología y se recrea su hábitat a través de dispositivos interactivos y didácticos que permiten, por ejemplo, tocar los dientes de uno de estos colosos.

Un grupo de paleontólogos, botánicos, nutricionistas y biólogos se han encargado de recrear este parque Jurásico, que permite conocer, por ejemplo, qué comían y donde encontraban su alimento estos animales. No era una labor fácil pues necesitaban 100.000 calorías diarias para mantenerse en pie y no podían correr más allá de los 40 kilómetros por hora debido a su peso.

600 litros de sangre

Además, por sus venas circulaban hasta 600 litros de sangre y cada vez que respiraban a sus pulmones llegaban 75 litros de aire. Sus huevos tenían el tamaño de un balón de fútbol y al nacer, las crías pesaban alrededor de 5 kilos, aunque multiplicaban su peso por 10.000 en la edad adulta.

En la exposición se muestra, por ejemplo, la reproducción de un dinosaurio de 18 años, que mide más de tres metros de altura y 18 de largo y cuya cola es tan larga como la mitad de su cuerpo. También se ha incluido una maqueta a tamaño real de una pierna de uno de estos ejemplares, de 5 metros de altura.

Además, un fresco de siete metros de largo recrea con detalle el entorno del citado yacimiento de Angeac hace 130 millones de años. Este es el único terreno en Francia en el que se sabe que vivieron estos colosos de la naturaleza.