La Razón

  •  La explosión fue visible en varios puntos del mundo durante más de tres años
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La portada de la prestigiosa revista Nature vuelve a recoger un hallazgo en el que han participado varios investigadores españoles del CSIC:han descubierto el origen del que hasta hoy se considera el evento estelar más brillante que ha podido contemplar nuestro planeta. De acuerdo con esta investigación, en el año 1.006, a unos 7.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Lupus, dos enanas blancas se fusionaron creando la supernova SN1006. La estrella que más destacó en el firmamento de acuerdo con los registros históricos de los astrólogos de la época.

El estudio que está liderado por el científico Jonay González, de la Universidad de La Laguna, en Tenerife, indica que la explosión fue visible en distintas partes del mundo durante más de tres años. “Según un físico egipcio, Ali ibn Ridwan, fue descrito como un objeto astronómico mucho más brillante que Venus y aproximadamente un cuarto del brillo de la luna”, asegura González. Es más, han calculado que la luz emitida por esta supernova fue equivalente a una cuarta parte de la del brillo de la Luna. “Tras la explosión de la supernova, la estrella compañera de la enana blanca se asemejaría más a una estrella de helio, y ninguna de este tipo fue detectada en la region de estudio”, explica en una nota de prensa la investigadora del Instituto de Física Fundamental del CSIC, Pilar Ruiz-Lapuente.

La forma de desarrollarse este tipo de fenómenos parte de la unión de una enana blanca (estrella con una masa inferior a 1,4 veces la del Sol) con una estrella normal que le aporta la masa necesaria para alcanzar ese 1,4. Cuando superan esta medida, la enana blanca comienza la fusión de su núcleo que origina una explosión termonuclear mientras que el astro que la acompaña sólo funciona como testigo de esta actividad. Aunque, como destacan en el estudio, también puede darse la la opción de que la supernova se origine a causa de la fusión de los enanas blancas conectadas entre sí. Como explica Jonay González, existen tres tipos de estrellas en la zona donde se produjo la explosión: gigantes, subgigantes y enanas. Las observaciones que se realizaron en la región detectaron cuatro estrellas gigantes situadas a la misma distancia que la supernova. González afirma que “las simulaciones numéricas no predicen a una compañera de estas características; las cualidades de una posible estrella compañera, incluso mil años después de recibir el violento impacto de una explosión de este tipo, no sería el de una estrella gigante normal”.

Como explican desde el CSIC, hasta la fecha de habían encontrado algunas supernovas extragalácticas que no mostraban ninguna señal de la existencia de la estrella compañera. En lo que se refiere a la posibilidad de que se repita un fenómeno similar, González apunta “a algunos sistemas binarios como la binaria cataclísmica y nova recurrente U scorpii que probablemente sea el mejor candidato conocido a producir una explosión parecida a la de la SN 1006 pero predecir cuándo es complicado aunque algunos autores estiman que ocurrirá en aproximadamente 700.000 años”.

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