Inscríbete ahora al OjodePez Photo Meeting Barcelona y gana una de las 20 becas de la Fundación SEUR


mailcultura

OjodePez Photo Meeting Barcelona es un encuentro internacional de fotógrafos organizado por La Virreina Centre de la Imatge y La Fábrica que nace en torno a la revista de fotografía documental OjodePez.

La Fundación Seur centra su acción social en la defensa de los derechos de la infancia y colabora con este encuentro internacional con la idea de compartir el objetivo prioritario de la fotografía, transmitir emociones. El público de OjodePez busca a través de la fotografía una mirada diferente del mundo que nos rodea y esa mirada es lo que nos une.

Gracias a Fundación Seur, OjodePez Photo Meeting Barcelona contará con 20 becas valoradas en 100 € cada una para los primeros 5 inscritos durante 4 primeras semanas de inscripción en los visionados de porfolios. Inscríbete aquí.

Durante los días 28, 29 y 30 de junio de 2012 en La Virreina Centre de la Imatge (Palau de la Virreina, La Rambla, 99. Barcelona), tendrán lugar visionados de porfolios de fotografía, conferencias profesionales, proyecciones de fotógrafos, conversaciones “cara a cara”, encuentros profesionales y conferencias abiertas al público, donde los participantes y asistentes podrán compartir nuevas experiencias.

Además ICP (International Centre of Photography en Nueva York) organizará un taller de Fotografía Documental los días 29 y 30 de junio dentro del OjodePez Photo Meeting Barcelona con la profesora Alison Morley, directora del departamento de Fotografía documental y fotoperiodismo en ICP. Un taller exclusivo limitado a 12 personas. El precio del taller es de 190 €.

Encuentra más información aquí

Así nació la plaza de Las Ventas – Historia – ABC.es


Así nació la plaza de Las Ventas – ABC Historia – ABC.es.

Un «bosque» bajo el hielo del ártico


La Razón

Investigadores de la NASA han descubierto, durante una expedición por el Océano Ártico, una plantación debajo del casquete polar. Estas floraciones se reproducen diez veces más rápido en las aguas polares que en las de cualquier océano abierto

Un «bosque» bajo el hielo del ártico

El Ártico se tiñe de verde. El hogar del oso polar ha sido protagonista estos días, ya que investigadores de la NASA han descubierto entre la capa de hielo un «bosque». En este pequeño y septentrional océano se encontraban, hasta ahora, pocas especies animales y casi ninguna planta, debido al intenso frío. Pero tras el nuevo hallazgo, publicado en el último número de la revista «Science», la vida se abre camino.

«En realidad la intención inicial de nuestro estudio no era investigar florecimientos bajo el hielo», explica Kevin Arrigo de la Universidad de Stanford (California) y principal autor del estudio. «Estábamos en esa zona para estudiar cambios en la biología, y el descubrimiento del fitoplancton fue un plus añadido a nuestro poyecto», argumenta Arrigo.
Este hallazgo revela una nueva consecuencia del calentamiento del Ártico y proporciona una clave importante para comprender los impactos del cambio climático y el medio ambiente en el Océano Ártico y su ecosistema.
La expedición Impactos del Cambio Climático sobre los ecosistemas y Química del Medio Ambiente (Icescape) exploró aguas del Ártico en los mares de Beaufort y Chukchi a lo largo de las costas oeste y el norte de Alaska a bordo de un rompehielos de la Guardia Costera de los EE UU.
«Los resultados muestran claramente que éste es un lugar mucho más productivo a nivel biológico de lo que se pensaba anteriormente, –prosigue Arrigo–, y algo aún más importante es que el ritmo de esta producción parece estar cambiando a velocidades de vértigo».

Un total de 50 científicos, además de la tripulación del rompehielos, participaron en la expedición. El fitoplancton, es la base de la cadena alimentaria marina. «Se sabía que existían estos tipos de plantas en el océano Ártico, pero sólo después de que el hielo del mar se retirara durante los meses de calor», comenta Paula Bontempi, bióloga de la NASA. Se espera que con la investigación se pueda ayudar a los investigadores y administradores de recursos a comprender mejor esta zona. «Si alguien me hubiera preguntado antes de la expedición que se veían ‘‘flores’’ bajo el hielo, yo les habría dicho que era imposible», afirma Arrigo.

Los expertos han realizado durante mucho tiempo predicciones sobre lo que podría suceder en esta zona con el paso del tiempo, pero aún no hay nada cien por cien seguro. «Algunos modelos de estudio indican que el Ártico se acabará descongelando en 50 años, otros que en 100 o 200», enumera Juan de Dios Centeno, profesor de Geología Ambiental de la Universidad Complutense de Madrid. «Es cierto que los hielos están adelgazando cada año, pero viendo los cambios que ha sufrido la zona durante años, no se puede hacer ninguna predicción exacta», continúa Centeno.
El fitoplancton unicelular, principalmente las algas diatomeas, encontradas en la zona, «parecían estar restringidas a las plataformas continentales poco profundas, donde hay muchos nutrientes que permiten que estas especies crezcan –explica Arrigo–, pero los resultados de nuestro estudio muestran claramente que el océano Ártico es un lugar mucho más productivo  a nivel biológico de lo que se esperaba».

Rápido crecimiento
El fitoplancton es sumamente activo, doblando su número más de una vez al día. Pero su crecimiento en aguas polares es mucho más rapido que en el resto de aguas, «creemos que la producción de estas plantas en el hielo en algunas partes del Ártico podría ser de hasta 10 veces más alto que en el océano abierto», asegura la biológa Paula Bontempi.
El nivel de producción parece estar cambiando. Estas floraciones se dan cada vez más temprano, «y esto podría tener implicaciones importantes para los animales cuyos ciclos de vida les obligan a estar en el Polo durante el período de máxima producción de alimentos», argumenta Arrigo. Estas floraciones podrían alterar el balance ecológico del océano Ártico, «es probable que las especies que se alimentan en el fondo del océano se acaben beneficiando de estas plantas, y habrá menos comida disponible para los animales que se alimentan en las capas superficiales del océano», comenta Arrigo. Aunque no se sabe hace cuánto tiempo se dan estas floraciones, «creemos que están sucediendo ahora porque el casquete del Ártico ha disminuido y a su vez la superficie está cada vez más plagada de estanques de deshielo que permiten que la luz penetre en el océano», explica Bontempi.

Investigadores españoles del Departamento de Investigación del Cambio Global del CSIC llevan varios días estudiando el Estrecho del Fram en el norte del Ártico. «Mi equipo sólo lleva cinco días en la zona y han encontrado una gran proliferación de algas», comenta Carlos Duarte, profesor de investigación de CSIC. «Tenemos conocimiento de que éstas existían pegadas al casquete, pero lo novedoso es que se adentran a varios metros de profundidad», continúa Duarte. «Todas estas señales son aviso de que con el cambio climático la naturaleza está sufriendo una transformación importante», concluye Arrigo.

Neandertales refinados


El Pais

  • El análisis de los pigmentos de algunas pinturas rupestres indica que sus autores quizá no fueron ‘homo sapiens’

1339783247_964299_1339784756_noticia_normalEl ser humano, en su arrogancia infinita, se apresuró a sembrar una cierta mala fama a la especie inmediatamente anterior que más se le parece: el neandertal. Según la visión que tenían los científicos, el neandertal sería un ser rudo, bruto y lo suficientemente poco inteligente como para permitir que nosotros —el homo sapiens—, mucho menos robustos, pero más listos, acabáramos con ellos. Esto último puede que sea verdad. Los neandertales desaparecieron hace casi 30.000 años, fecha a partir de la cual ya solo hay vestigios de nuestra especie, que no solo colonizó Europa, sino el resto del mundo.

Con el tiempo se ha sabido que los neandertales eran mucho más refinados de lo que se suponía. Eran caníbales —eso parece seguir siendo cierto— y no hubieran ganado un concurso de belleza con los cánones actuales con su hueso saliente sobre los ojos y su frente huidiza, pero eran inteligentes, cocinaban, es probable que hablaran, enterraban a los suyos, cuidaban de ellos y utilizaban adornos.

Ahora, para terminar definitivamente con los prejuicios sobre esta especie, resulta que, a raíz de una reciente investigación, los neandertales podrían incluso haber estado dotados de la capacidad simbólica suficiente como para pintar las paredes de las cuevas que utilizaron. Se aventura que la huella de su arte puede estar en hasta 11 pinturas rupestres del norte español. No es un hallazgo que haya sorprendido mucho a los paleontólogos, pero este análisis es lo suficientemente amplio y solvente: demuestra que muchos de los pigmentos investigados son de hace más de 40.000 años, cuando los neandertales todavía no se habían extinguido. Incluso en las cuevas de Altamira podría haber estado la mano de los artistas neandertales. No se les adjudica el bisonte, pero sí siluetas de manos y un símbolo claviforme.

Los nuevos datos conforman un panorama distinto del que habíamos imaginado y quizá pueden ser una nueva cura de humildad para los homo sapiens, el animal más predador de todos los conocidos. Cuanto más profundiza la paleontología más deberíamos admitir lo poco que ha evolucionado, en algunos aspectos, nuestra especie.

La Tierra pide un rescate


La Vanguardia

Los expertos alertan de que el consumo voraz supera los límites ecológicos del planeta | La ONU marcará las metas ambientales entre el escepticismo | Ante las transacciones internacionales se precisa una fiscalidad ambiental global | El libre comercio continúa sin asumir sus impactos y costes ambientales

El consumo voraz de recursos naturales, el galopante crecimiento demográfico y una irrefrenable dependencia de los combustibles fósiles han dado a los científicos las pruebas de que la Tierra ha superado algunas líneas rojas: esas fronteras que marcan un deterioro ambiental que puede minar las bases en que se asienta la vida en el planeta. Este es el eje central de los debates en la conferencia de la ONU sobre desarrollo y medio ambiente que se celebrará entre estos miércoles y viernes en Río de Janeiro. ¿Pero acepta el mundo económico y político este diagnóstico?, ¿sortearán el abismo?, ¿sirve la economía verde como receta para evitarlo?

Los ecosistemas de la Tierra se degradan hasta niveles que perjudicarán la seguridad del hombre. Así lo indican muchos expertos. James Lovelock alertó de que la Tierra es un organismo complejo vivo. Y el premio Nobel Paul Crutzen sostiene que las actividades del hombre están sobrepasando los límites biofísicos del planeta. Y, ante tan enorme represión sobre los recursos, surge la teoría de que hemos entrado en una era geológica, el antropoceno: aquella en que los ecosistemas naturales están siendo alterados por el hombre sin posibilidad de recuperar el equilibrio ecológico.

“Estamos viviendo por encima de las posibilidades del planeta. Está científicamente demostrado”, dice Gisbet Glaser, miembro del Consejo Internacional para la Ciencia, una de las 105 academias de ciencias que han hecho un llamamiento para cambiar el actual modelo de consumo insostenible. “Estamos en un punto en la historia humana, en el que corremos el riesgo de degradar los sistemas de soporte vitales para el desarrollo humano”, agrega.

La cumbre de la Tierra de Río (hace 20 años) abrió las puertas a los partidarios de un desarrollo perdurable; y su optimismo histórico dio a luz a los convenios de Cambio Climático, Biodiversidad y Lucha contra la Desertización.

La nueva cita (Río+20) reunirá a líderes mundiales y representantes de más de 190 naciones, y marcará nuevos objetivos sociales y ambientales. Pero ahora no se trata de firmar un nuevo tratado internacional, sino lanzar una declaración política destinada a cimentar las bases de la economía verde, como antídoto frente al desequilibrio ecológico. Pero la negociación previa no permite abrigar grandes expectativas. Hay ecofatiga. Faltan liderazgos. La ONU no es el gobierno mundial que requiere una globalización que externaliza e ignora los impactos y costes ambientales.

Hace 20 años, en Río, los gobiernos ya veían la necesidad de unas pautas de consumo más respetuosas. Ya eran conscientes de la necesidad de crear un modelo energético que huyera de los combustibles fósiles finitos (carbón, petróleo) y ya sospechosos de causar el calentamiento. Y hablaban de aplicar ecoimpuestos a las emisiones de gases invernadero y a la contaminación. Pero eso se ha frenado.

“La ONU se marca objetivos e indicadores para lograr avances sociales y ambientales, pero no se exige a sí misma la obligación de poner los medios para alcanzarlos”, dice Domingo Jiménez Beltrán, exdirector de la Agencia Europea de Medio Ambiente, quien echa en falta un gobierno ambiental, porque “hemos sacrificado lo importante por lo urgente”. El libre comercio ha roto las barreras en estos 20 años; la globalización ha cabalgado a lomos de los sacrosantos principios del mercado. En cambio, el criterio de precaución, establecido en Río de Janeiro, ha sido barrido por unas transacciones comerciales sin cortapisas ni corsés (mientras apenas se prestigia la agricultura de proximidad, los vuelos transoceánicos no están sujetos al comercio de emisiones…).

Ni siquiera el conocimiento, ya “inequívoco”, del calentamiento del planeta ha frenado su degradación. El incremento de las emisiones de gases invernadero va camino de aumentar la temperatura global dos grados (respecto al periodo preindustrial) en pocas décadas si no se quiebra esa tendencia antes del 2020 y se frenan las emisiones globales un 50% para el 2050. Y en estos años ha continuado la generación de sustancias químicas, insuficientemente evaluadas antes de ser puestas en el mercado (lo que ha originado efectos dañinos a veces detectados demasiado tarde).

Y en el contexto de la actual crisis, los sectores acusados de atrincherarse en un modelo insostenible han perdido complejos. Han pasado a la ofensiva. Vuelven a presentar la protección del medio ambiente como un lastre para la economía.

Pero frente a esta tendencia, la ONU lanza el debate sobre la economía verde; una receta que habla de impuestos a las transacciones internacionales; del fin de los subsidios a las energías sucias; del impulso a las fuentes renovables a gran escala, de un mayor poder de la sociedad civil… y de viejos principios de Río que siguen en el baúl de los recuerdos.

“La eficacia de la economía verde dependerá de cómo se concrete. Para unos significa que todo siga igual, pero con energía renovable; para otros. abandonar la construcción tradicional y apostar por la rehabilitación. hay quien propugna un decrecimiento económico y justicia ambiental. Y están los oportunistas, a quienes les basta el maquillaje verde”, dice Miquel Ortega, director de Ecología Política. “Hasta que no haya una fiscalidad global no tendremos la convicción de que vivimos en el mismo mundo”, resume Jiménez Beltrán.

El falso choque de dos titanes cósmicos


El Mundo

  • El Hubble capta una insólita imagen de dos galaxias solapándose
  • Parece que chocan, pero se encuentran a 140 millones de años luz

Parece la gigantesca colisión de dos titanes cósmicos, pero se trata de una ilusión óptica. El telescopio espacial Hubble ha captado por azar una insólita imagen de dos galaxias solapándose una delante de la otra, que parecen estar chocando.

“Parece que las dos galaxias están colisionando, pero en realidad les separa una distancia de decenas de millones de años luz, aproximadamente 10 veces la que existe entre la Vía Láctea y su vecina galaxia Andrómeda“, explica la NASA en un comunicado. “La alineación fortuita de las dos galaxias, vistas desde la Tierra, ofrece una imagen única de sus brazos en forma de espiral”.

Estas dos galaxias, que forman una pareja conocida por los astrónomos como NGC 3314, se encuentran a unos 140 millones de años luz de la Tierra. Aunque parecen moverse juntas, como si formaran una sola galaxia, en realidad viajan en direcciones completamente diferentes. “Esto indica que no existe ninguna posibilidad de que colisionen”, asegura la NASA.

La NASA lanzó el telescopio Hubble en abril de 1990 y desde entonces este mítico ojo cósmico ha enviado algunas de las imágenes más espectaculares del Universo.

Google Play se estrena con 100.000 libros para sus usuarios españoles


Terra.es

Google Play, la plataforma digital de entretenimiento y ocio del buscador de internet, estrena hoy un catálogo de 100.000 libros disponibles para la venta entre sus usuarios españoles, con títulos de autores como Carlos Ruiz Zafón o Eduardo Mendoza.

Tras su lanzamiento a principios de año y la oferta de música y alquiler de películas, Google Play amplía sus contenidos con la venta de libros para los dispositivos electrónicos tras haber llegado a acuerdos con las editoriales más importantes, tanto españolas como internacionales, ha informado el gigante informático estadounidense en España.

Google Play permite al usuario disfrutar de su biblioteca digital desde cualquier lugar y en el dispositivo que elija: con los teléfonos y tabletas Android (para comprar los libros y leerlos de forma instantánea en la aplicación correspondiente); con el ordenador (para leer desde el navegador); con iPhones y iPads (a través de la aplicación correspondiente).

La plataforma del gigante informático ha mostrado su satisfacción por poder ofrecer a los usuarios la compra de una amplia gama de títulos, desde los superventas a los clásicos, y para todo tipo de lectores, tanto los habituales como los esporádicos, explica Santiago de la Mora, director de Relaciones Estratégicas de Google Play.

El Hotel Palace cumple 100 años


El Hotel Palace cumple 100 años.

Por los rincones 'secretos' del Palace