Diez grandes monumentos prácticamente desconocidos


ABC

El impresionante legado de muchas civilizaciones en ocasiones pasa casi desapercibido a lo largo de todo el mundo

Diez grandes monumentos prácticamente desconocidos

Anfiteatro de El Djem, en Túnez

Muchas civilizaciones antiguas nos dejaron un legado en forma de impresionantes construcciones que todavía nos asombran por su majestuosidad y enormes dimensiones. En nuestro recorrido por la blogosfera, hoy recuperamos una entrada del blog “Curiosos incompletos” que nos enseña diez de estos grandes monumentos que, incomprensiblemente, parece que son desconocidos para la mayor parte del mundo. ¿Ustedes los conocían?:

1.- El anfiteatro de Djem: También conocido como el Coliseo de Thysdrus, se encuentra en la actual ciudad tunecina de El Djem. Con capacidad para alrededor de 40.000 espectadores, es el mayor anfiteatro romano de África, y el cuarto del mundo, solo superado por el Coliseo de Roma, el Anfiteatro de Capua y el Anfiteatro de Pozzuoli. Fue construido en el 238 d.C. por el procónsul Gordiano, bajo el reinado del emperador Maximino el Tracio y probablemente albergó combates de gladiadores, carreras de carros y otros juegos de circo.

2.- Iglesias de Lalibela: Son un conjunto de iglesias excavadas en la roca rojiza de las colinas de la ciudad monástica de Lalibela, en Etiopía. Se distribuyen en dos grupos, separados por el canal de Yordanos, que representa el río Jordán, y se encuentran comunicadas entre sí por una serie de túneles, pasadizos y trincheras. Aunque la fecha de construcción de las iglesias no ha sido establecida con exactitud, se piensa que la mayor parte fue construida durante el reinado de Gebra Maskal Lalibela, hacia el año 1200.

3.-Templo de Surya o Konarak: Dedicado a Suria, dios del Sol, es uno de los edificios más importantes de la India por su arquitectura y los bajorrelieves que decoran sus muros, de temática fundamentalmente erótica. Fue construido a mediados del siglo XIII, en el llamado estilo Orisa, y abandonado a partir del siglo XVI. Durante muchos años fue un referente para la navegación en el golfo de Bengala, donde recibió el sobrenombre de “Pagoda Negra”, debido al color que habían adquirido sus muros.

4.-Plataforma de Baalbek: Esta ciudad del Líbano situada a 200 kilómetros al este de Beirut albergó un santuario fenicio dedicado al dios Baal, antes de convertirse en una ciudad griega. En ella, por tanto, podemos encontrar todo tipo de ruinas. Sin embargo, la más desconcertante de todas es la conocida como Plataforma de Baalbek. Esta estructura, cuya construcción nunca fue concluida, está formada por enormes megalitos de 1.500 toneladas toneladas de peso y 24 metros de altura, dispuestos con enorme precisión. El misterio que rodea a este lugar ha hecho que circulen muchas teorías sobre su posible origen extraterrestre.

5.-Ciudades milenarias de Capadocia: Esta región turca alberga 36 ciudades subterráneas redescubiertas en los años 60. Excavadas probablemente por los hititas en el siglo IX a.C, alcanzaron su máximo esplendor con los cristianos turcos, quienes las utilizaron como refugio y hogar. Llegaron a alcanzar los 75.000 habitantes y se cree que la de Kaymaly, una de las más importantes, puede tener hasta once niveles de profundidad.

Para conocer el resto de los impresionantes y poco conocidos monumentos que conforman esta lista, te recomendamos leer el resto de la lista en el blog “Curiosos incompletos”.

Día de la Música, Terraza Matadero / Escaravox, Apertura al Río


Matadero

Matadero Madrid estrena nuevos accesos a Madrid Río

La séptima edición del Día de la Música, del 22 al 23 de junio, trae a Matadero un cartel exquisito con nombres como Mercury Rev, Two Door Cinema Club, James Blake, The Raveonettes, La casa Azul, Love of Lesbian o Azealia Banks. El concierto inaugural del festival tendrá lugar el día 21 con un sentido homenaje de Los Evangelistas al cantaor Enrique Morente.

Los más pequeños también podrán disfrutar el día 24 con Minimúsica, el primer festival creado expresamente para el público infantil, que contará con la actuación de Christina Rosenvinge, entre otros. Un programa de actividades paralelas, algunas gratuitas, mercadillo, conferencias y encuentros con artistas completan la oferta del Día de la Música 2012.

Summer is here o, lo que es lo mismo, el verano ya está aquí. Con esta declaración de intenciones Matadero Madrid y Mahou Cinco Estrellas presentan la nueva temporada de la Terraza Matadero con una divertida fiesta el día 28 de junio a partir de las 21 h. Disrutaremos con la psicodelia pulp de Abigail y la cosa del pantano, las composiciones exquisitas de Wild Honey y bailaremos con Summer songs for Summertimes DJ set.

El arquitecto Andrés Jaque es el encargado de intervenir este año la Terraza con Escaravox, un dispositivo construido sobre una estructura móvil basada en sistemas de riego. El equipamiento cuenta con pantallas de proyección, un sistema de sonido, un speaker’s corner, pulverizadores de agua, columpios y hasta una zona de observatorio de estrellas. La programación del espacio está abierta a la participación ciudadana a través del correo creadores@mataderomadrid.org.

Matadero Madrid no solo abre sus puertas al verano sino también al Manzanares, ya que el centro contará con un nuevo acceso desde Madrid Río a partir del día 26 de junio. Para celebrarlo, una programación especial durante el último fin de semana de junio ofrecerá a los visitantes la posibilidad de disfrutar de los distintos espacios que conforman Matadero.

Y como siempre, la programación exquisita de las Naves del Español, con Hamlet y Orquesta Club Virginia, las exposiciones en Abierto x Obras y la Nave 16 o la posibilidad de realizar tu propia película con Cine sin Autor en Intermediae, u ocupar el espacio virtual de Arganzuela mediante la Ocupación Poética.

MATADERO MADRID
Legazpi 8, Madrid 28045
www.mataderomadrid.org
info@mataderomadrid.org

 

Rafael, el maestro en el taller del Renacimiento


El Mundo

  • Museo del Prado. Paseo del Prado s/n. Madrid. Hasta el 16 de septiembre.
Autorretrato con Giulio Romano, conocido como Autorretrato con un amigo, 1519-1520

Autorretrato con Giulio Romano, conocido como Autorretrato con un amigo, 1519-1520

Para muchos historiadores la muerte prematura de Rafael en 1520 marca el final del Renacimiento clásico y el comienzo del Manierismo. Ahora el Museo Nacional del Prado en colaboración con el Museo del Louvre organiza esta exposición sobre los últimos 8 años de Rafael. Más de 70 piezas para admirar la evolución del pintor.

Una obligación principal de los museos históricos es cuidar el canon. Pero la revisión que implica esa atención suele revelarse especialmente compleja en el caso de los grandes maestros, como Rafael Sanzio (1483-1520), quien a pesar de su corta vida fue un artista polifacético y en continua evolución, hasta convertirse en la figura central entre los genios del Renacimiento y en el referente último de la pintura académica hasta el siglo XIX.

Sin embargo, precisamente por encarnar el canon, la valoración de la obra de Rafael decae con la irrupción de las vanguardias, al principio, decididas a acabar con cualquier rescoldo de clasicismo, como lo había sido el movimiento prerrafaelita. Y será la estela que deja la impronta del gusto antiacademicista en la historiografía del arte en el siglo XX la que explica la tardía revisión de Rafael, que arranca de los años ochenta del siglo XX y que se intensifica en la última década en grandes exposiciones internacionales: Londres (2004), Roma (2006) y Urbino (2009), centradas en el primer Rafael en Umbría y la Toscana y sus primeros trabajos en Roma.

Corresponde ahora al Museo del Prado en colaboración con el Louvre, por ser los dos museos que poseen más cuadros de la última etapa, revisar a Rafael a partir de 1513, cuando monta el taller más grande del Renacimiento y, al hilo que se impone su éxito, comienzan a arreciar las primeras críticas. Pues, como ya comentamos recientemente tras el viaje a Roma siguiendo las huellas de Rafael, bajo el pontificado de León X, que le convirtió en arquitecto y prefecto de las antigüedades de Roma además de encargarle decoraciones murales de sus estancias y los tapices para la Capilla Sixtina, la rivalidad que mantuvo entonces con Sebastiano del Piombo, protegido de Miguel Ángel, comenzó a minar la valoración sobre su calidad, como lo traslada Vasari en sus célebres Vidas. Pero aquellas críticas a duras penas pudieron afectar a sus pinturas de caballete, ya que muy pocas de aquella época fueron conocidas en Roma, por tratarse de encargos de comitentes transeúntes o extranjeros, como Francisco I.

Por tanto, es una oportunidad única poder comprobar, en este conjunto de más de setenta obras, lienzos, tablas, tapices y dibujos dispersos por numerosos museos y colecciones particulares, la evolución de Rafael como pintor junto a los que nombró herederos de su taller, Giuliano Romano y Gianfrancesco Penni, que llevaron a cabo muchos de los cartones preparatorios de estas pinturas, prolongando la actividad de la firma “Rafael” hasta el Saco de Roma en 1524.

La exposición ofrece, en primer lugar, el reto de rastrear la autoría de Sanzio. Para los comisarios, Tom Henry y Paul Joannides, especialistas en Rafael, ha supuesto sobre todo un examen visual, ante la falta de nuevos documentos que pudieran completar la datación. Además, otra dificultad estriba en que, en realidad, se trata de una producción aislada, separada técnica y temáticamente de los grandes frescos y tapices, en los que desarrolla ciclos narrativos, históricos y mitológicos, a diferencia de las pinturas, prácticamente dedicadas a la temática religiosa y los retratos, a través de los que Rafael, en una suerte de desdoblamiento, desarrolla una intensa indagación estilística, compositiva y técnica, que produce un conjunto de obras llamadas a encarnar el clasicismo del Renacimiento según el dictado rafaelesco, a pesar de las variadas innovaciones respecto a su producción anterior.

Porque es en este periodo cuando Rafael redobla sus esfuerzos para no quedarse estancado en un estilo obsoleto, como le había ocurrido a su maestro Perugino, y profundiza en su asimilación del claroscuro y del sfumato de Leonardo (que residió en el Belvedere del Vaticano entre 1513 y 1516), como una estrategia para prevalecer sobre el gusto romano, proclive a la terribilitámiguelangelesca y la plenitud de los volúmenes de Sebastiano del Piombo. Tendencia patente en las grandes palas, como en la conocida La Perla, y que desencadena una nueva oscuridad en el colorido de Sanzio, que delata asimismo la influencia de Correggio, apuntada en Santa Cecilia. Pero también Rafael vuelve su reflexión hacia los modelos compositivos de Durero, con quien se carteó durante esta época, y que es explícita en su citación en El Pasmo de SiciliaEn sus últimos retratos, la clave la hallamos en la expresividad del toque y los contornos borrosos de Tiziano, como puede comprobarse en el retrato de su amigo Baldassare da Castiglione.

En conclusión, todo ello hace que el planteamiento de esta importante revisión del último Rafael ofrezca un reto de primer orden también para el público. Porque, para empezar, cuestiona el concepto de maestría como sinónimo de genialidad única y aislada, para confirmar que la genialidad en la historia de la humanidad suele darse como resultado de la capacidad de síntesis de los distintos logros de una época. Removiendo una convicción popular en la modernidad que, sin embargo, será compensada por el deleite de los aficionados al reconocer la destreza e inteligencia de Sanzio para asimilar en su propio lenguaje el panteón de los otros maestros del Renacimiento. Y para seguir, provoca que el espectador tenga que vérselas con el criterio de autoríasancta sanctorum del mito moderno de la genialidad, ante una producción desarrollada bajo un parámetro bien distinto en aquella época y prácticamente hasta el siglo XVIII, cuando se validaba sin problemas la autenticidad de cualquier obra salida del taller de un maestro. Atención: en esta exposición hay solo una decena de cuadros que creemos pintados únicamente por la mano de Sanzio. Pero acompañadas de más de una treintena que muestran la calidad de sus principales asistentes.

Rafael fue también ejemplar en esto. No solo estableció el más grande taller de la época, sino que sirvió de modelo a las grandes empresas artísticas del siglo XVII, de Rubens, Bernini y Pietro da Cortona. Incluso sus detractores aceptaron el éxito en lo que fue su principal objetivo: la calidad homogénea en su ingente producción. Sanzio, concentrado en el diseño conceptual, en la composición y la resolución final en el dibujo de cada obra, dejaba la ejecución en manos de su taller, incluso en ocasiones de manera completa, como en el caso de Giulio Romano. Comprometido con el ideal de lagrazia neoplatónica, traducida en el medio artístico como sprezzatura o facilitá, Rafael ocultaba incluso a sus ayudantes el arduo proceso de concepción. De ahí la importancia de los dibujos preparatorios de mano de Rafael, que acompañan a lienzos y tablas. Acento en el proceso que culmina en la sala habitual en el Prado de la copia de la Transfiguración, a cargo de Giulio Romano y Gianfresco Penni, ahora recreada con detalles y versiones subyacentes gracias a las reflectografías infrarrojas.