El Mundo

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Investigadores del Museo de Historia Natural de Londres han identificado el que parece ser el mamut más pequeño que existió en el mundo. Este pequeño elefante, bautizado como ‘Mammuthus creticus’ vivió en la isla mediterránea de Creta, a la que debe su nombre, y era de un tamaño equivalente, en su edad adulta, a una cría de elefante africano y no superaba el metro de altura.

Este pequeño plaquidermo del Pleistoceno vivió hace 3,5 millones de años en la isla.

Los restos de este mamut enano consisten en unos cuantos molares y parte de un húmero. Los molares fueron llevados hasta Gran Bretaña en 1904 por la famosa paleontóloga Dorothea Bate, una de las primeras mujeres en dedicarse a esta disciplina científica, que los encontró en el yacimiento de Cape Maleka. Y ha sido otra, Virgina L. Herridge, del Museo de Historia Natural, quien hace algún tiempo decidió volver a estudiar aquella colección de fósiles, completada con nuevos restos que ayudaban a conocer su tamaño.

Entre una y otra está el trabajo del cretense George Iliopoulos, de la Universidad de Patras, que redescubrió el yacimiento en 2011, encontrando nuevos restos, aunque no supo ver que era una nueva especie de mamut.

“Si se pudiera reconstruir, sería como un bebé elefante, pero más fornido, con los miembros más gruesos y un aspecto rechoncho. Habría tenido unos colmillos en rizo de adulto”, ha señalado Herridge en un comunicado del Museo.

El enanismo es un fenómeno evolutivo que ya se ha visto en otros mamíferos de gran tamaño, como recuerda la paleontóloga británica. El caso más conocido es el del ‘Homo floresiensis’, una especie humana de pequeño tamaño que se encontró hace unos años en la Isla del Flores, en Indonesia, y fue publicada en 2004. También allí había elefantes enanos.

En el caso de Creta, según se publica en la revista ‘Proceedings of The Royal Society B’, el enanismo sucedió en un grado muy extremo: estos mamuts eran una cuarta parte o menos de sus congéneres del continente, sin llegar a superar el metro de altura.

El trabajo de Herridge y su colega Adrian M. Lister demuestra que esta evolución en aislamiento fue independiente de la que tenían los elefantes de tamaño normal (los ‘Paleaeoloxodon’) y otros mamuts de colmillos rectos, del género ‘Mammuthus’, en el continente. “Defendemos que descienden de los mamuts europeos más primitivos, y no de los elefantes de colmillos rectos enanos como se creía, y su evolución comenzó hace 3,5 millones de años, mucho antes de lo que se pensaba”, señala la investigadora.

Entre los rasgos físicos que comparte este ‘M. creticus’ con los mamuts europeos está la forma del esmalte en la superficie de los molares, así como la anchura y la altura de todas las piezas dentales. “Todo ello sugiere”, según Herridge, “que son similares a los que vagaron por los llanos de Europa hace entre 2,5 millones y 800.000 años, e incluso a otros más primitivos, porque llegaron a Creta mucho antes”. Se refiere a los ‘M. meridionalis’ y a los ‘M. rumanus’.

Los mamuts enanos de Creta no sólo se adaptaron a la escasez de recursos de la isla ‘empequeñeciendo’ su tamaño, sino que también lo hicieron al clima, que era más cálido que en otras zonas de Europa. Por ello no tenían pelo sobre la piel para abrigarse.

Su alimentación debía ser una mezcla de plantas, según sugieren sus molares.

Con la llegada de la Edad de Hielo, todos los mamuts acabaron por desaparecer: no sobrevivieron ni al clima ni a los seres humanos que, con herramientas y estrategias cada vez más sofisticadas, eran capaces de darles caza pese a su tamaño.

Estos pequeños cretenses, no mayores que un antílope, les habrían intimidado aún menos, pero ya se habían extinguido para entonces.

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