Las estrellas ‘acogen’ a planetas vagabundos


El Mundo

Mil millones de estrellas de nuestra galaxia han capturado planetas que durante mucho tiempo vagaron por el espacio interestelar. Estos mundos nómadas, que fueron expulsados de sus sistemas con el equivalente cósmico a un puntapié, encuentran así un nuevo hogar en torno al que seguir dando vueltas.

Recreación de un planeta vagabundo en una galaxia lejana.| Harvard Smithsonian.

Recreación de un planeta vagabundo en una galaxia lejana.| Harvard Smithsonian.

Esta es la explicación que los astrónomos del Instituto de Astrofísica de Harvard-Smithsonian han encontrado para la existencia de algunos planetas que están asombrosamente lejos de sus débiles estrellas e incluso la existencia de sistemas de dobles planetas. “Podría decirse que las estrellas  ‘comercian’ con los planetas y se los intercambian como se hace con los jugadores de los equipos”, ha señalado el astrofísico Hagai Perets.

Perets, junto con el chino Thijs Kouwenhoven, de la Universidad de Pekín, China, publican este trabajo en ‘The Astrophysical Journal’ de esta semana. Para llegar a esta conclusión, simularon por ordenador cúmulos de jóvenes estrellas que contenían planetas que flotaban libremente, sin ser atraídos por la gravedad de ninguna de ellas. Eligieron estos racimos porque es más probable que en esos cúmulos estrellas y planetas estén muy juntos en poco espacio.

Observaron que si el número de planetas eliminados fuera como el de estrellas, entonces entre un 3% y un 6% de estrellas acabarían por ‘captar’ uno de esos planetas en un plazo determinado. Cuanto más masiva fuera la estrella, con más facilitad capturaría uno.

Como los racimos se dispersan con el tiempo, debido a las interacciones entre las estrellas, ese encuentro con el planeta debe tener lugar, según los astrónomos, en los primeros momentos de su historia.

Viajeros cósmicos

Los planetas expulsados son una consecuencia natural de la formación estelar. Cuando las estrellas se forman, suelen tener muchos planetas a su alrededor, fruto del material que sale despedido, y si dos de ellos se atraen recíprocamente, uno puede resultar expulsado, convirtiéndose en un viajero cósmico.

Puede que en ese recorrido por la galaxia se encuentre con otra estrella que va a en la misma dirección y a la misma velocidad, y se enganche a ella. Pero tiene peculiaridades: un planeta capturado tiende a terminar miles de veces más lejos de su estrella que la Tierra del Sol, puede tener una órbita muy inclinada e incluso girar en torno a ella al revés que el resto de planetas.

Hasta ahora, los astrónomos no han podido observar en directo ninguno de estos astros ‘capturados’. Localizar un exoplaneta muy alejado de una estrella no muy masiva sería una posibilidad, pero la técnica aún no lo permite. De momento, la evidencia más factible es el hallazgo, en 2006, del Observatorio Austral Europeo (ESO) de dos planetas que pesaban 14 y siete veces lo que Júpiter que giraban sin estrella.

Perets reconoce que es necesario estudiar muchos sistemas planetarios para encontrar pruebas de su teoría. Incluso podría ser que en el Sistema Solar hubiera otro planeta extranjero más allá de Plutón, que no se ha localizado todavía. “No hay evidencias de ello, pero puede que exista”, afirma.

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