El Mundo

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La sonda ‘Mars Express’ de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha captado varias cadenas de cráteres en la falda de uno de los mayores volcanes del Sistema Solar. Dependiendo de cómo se hayan formado, podrían llegar a ser un lugar muy tentador para buscar vida microbiana en Marte, según asegura la ESA en un comunicado.

Se trata de cadenas de cráteres de subsidencia (es decir, en los que predomina el desplazamiento vertical sobre la horizontal). Según la ESA,estas cadenas podrían tener un origen volcánico. En ocasiones, la colada de lava emitida por un volcán empieza a solidificar en superficie, creando un tubo por el que continúa fluyendo la lava fundida.

Volcanes en Marte

Las imágenes fueron tomadas el 22 de junio de 2011. En ellas se muestran las formaciones de Tractus Catena, en el cuadrángulo de Arcadia. Esta zona forma parte de la extensa región de Tharsis, en la que también se encuentra un grupo de enormes volcanes, entre los que destacan los tres conocidos como Montes de Tharsis. Al norte descansa el Monte Alba o Alba Patera, uno de los volcanes más grandes del Sistema Solar en términos de superficie y volumen.

Cuando cesa la actividad volcánica, el tubo se vacía, dejando tras de sí una cavidad subterránea. Con el paso del tiempo, el techo de la cavidad puede llegar a derrumbarse, formando depresiones circulares en la superficie del terreno. En la Tierra, se pueden ver ejemplos de este fenómeno en la falda del volcán Kilauea, en Hawái. En la Luna, el cañón Hadley, que exploraron los astronautas de la misión ‘Apolo 15’ en 1971, podría haberse formado de forma similar hace miles de millones de años.

Estas cadenas también podrían tener su origen en los movimientos internos de la corteza marciana, que habrían dado lugar a largas depresiones paralelas conocidas como fosas tectónicas, que con frecuencia están asociadas con fenómenos de subsidencia.

Misiones tripuladas

La hipótesis más drástica es la que apunta a la acción de las aguas subterráneas. En la Tierra hay numerosos ejemplos de estructuras similares en los paisajes kársticos – cuyo nombre hace referencia a la región caliza que se extiende entre Eslovenia e Italia, donde se estudió este fenómeno por primera vez, como la península del Yucatán (México). Estos profundos pozos naturales dejan sus aguas al descubierto cuando se derrumba el techo de una cavidad de origen kárstico.

Esta teoría es la más interesante desde el punto de vista de la búsqueda de vida microbiana en Marte. Si los cráteres de subsidencia son el resultado del colapso de cavidades subterráneas, estas formacionestambién podrían haber protegido a ciertos microorganismos de las condiciones extremas de la superficie de Marte.

Los datos recopilados por Mar Express revelan que la radiación en la superficie de Marte es unas 250 veces más intensa que en la Tierra. Por lo tanto, los astronautas que viajaran allí estarían expuestos a niveles de radiación que doblan los que hay en la Estación Espacial Internacional (ISS). Por ello, señala la ESA, si esta cadena de cráteres está asociada a un sistema de cuevas, en un futuro podrían servir de refugio a los astronautas que exploren el Planeta Rojo. Con independencia de cómo se hayan formado, afirma, la ESA, estas cadenas de cráteres de subsidencia ilustran una vez más las múltiples similitudes entre los procesos geológicos de Marte y de la Tierra, y proponen interesantes objetivos para las futuras misiones de exploración.