Miles de documentos del Titanic, publicados ‘on line’


El Mundo

  • La web Ancestry publica 200.000 documentos por el centenario del naufragio
  • Los usuarios podrán comprobar si algún antepasado viajaba en el barco
  • Entre los documentos, el testamento del capitán o de Benjamin Guggenheim

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Fotos, listas de pasajeros y los miembros de la tripulación, el testamento del capitán… Unos 200.000 documentos sobre el Titanic han sido colgados este lunes en Internet con motivo del centenario del naufragio más célebre.

La web ancestry.co.uk, especializada en investigaciones genealógicas, proporciona los registros de pasajeros que embarcaron en el Titanic en Southampton (Inglaterra) y Queenstown (actualmente, Cobh, Irlanda), aunque no aquellos que embarcaron en Cheburgo (Francia).

Los datos incluyen los nombres, edades y profesiones de los pasajeros, así como los datos de los miembros de la tripuliación.

La web publica también los testamentos de Edward Smith, capitán del Titanic, y de los magnates estadounidenses Benjamin Guggenheim y John Jacob Astor, todos ellos fallecidos en el naufragio del barco, en la noche del 14 al 15 abril de 1912.

Los documentos, a los que se podrá acceder gratuitamente hasta el 31 de mayo, incluyen también imágenes de archivo, datos sobre los 328 cuerpos encontrados en el mar y los informes forenses o una lista de pasajeros proporcionada por el Carpathia, un paquebote llegado en ayuda de los náufragos del Titanic y que recogió a casi todos los supervivientes.

“Numerosas familias pudieron escuchar rumores de un ancestro suyo iba a bordo del Titanic, algunos pudieron perder las pruebas (…). Estamos orgullosos de permitir al público tener acceso gratuito a estos datos preciosos”, explica Miriam Silverman, una responsable de la web.

El Titanic se hundió en Terranova durante su viaje inaugural, de Southampton a Nueva York, tras haber chocado con un iceberg en la noche de 14 al 15 de abril de 1912. Unas 1.500 personas fallecieron en las congeladas aguas del Atlántico y unas 700 sobrevivieron.

El número de personas a bordo del Titanic y el balance de la catástrofe varían según las fuentes. La web ancestry.co.uk habla de “unos 2.228” pasajeros y tripulantes a bordo del Titanic y “unos 1.517” muertos, mientras la investigación oficial británica sobre el naufragio habla de 711 supervivientes entre las 2.201 personas que iban a bordo.

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Un comentario en “Miles de documentos del Titanic, publicados ‘on line’

  1. Mitos del Titanic difundidos por el cine… que son falsos
    Es una de las historias de la que todo el mundo conoce el final: el barco se hunde tras chocar con un iceberg y ocurre la tragedia. 1.500 personas, entre hombres, mujeres y niños, mueren. Sus últimas horas se han convertido en material para crear un mito, alimentado por las distintas versiones de las películas sobre la historia.

    Como señala la periodista de la BBC, Rosie Waites, esto ha inspirado una serie de películas, documentales y teorías conspiratorias. La reedición de la cinta de James Cameron de 1997 en 3D nos recuerda que lo que mucha gente sabe de los acontecimientos de 14 de abril de 1912 no proviene de un hecho histórico, sino de la pantalla grande.

    Repasamos aquí cinco de los mitos que se han creado sobre el hundimiento, y que no son verdad o no son exactos:

    Insumergible. En la cinta ‘Titanic’ de Cameron, la madre de la protagonista mira hacia el barco desde el muelle de Southampton y señala: “Así que este es el barco que dicen que es imposible de hundir”. Pero, de acuerdo con Richard Howells, del Kings College de Londres, “no es cierto que todo el mundo pensaba eso. Es un mito retrospectivo”. La empresa propietaria del barco nunca dijo que no se pudiera hundir. De hecho, sólo se habló de ello después de la tragedia.

    En realidad, el Titanic no fue una gran noticia antes de hundirse. Su buque gemelo, el Olympic, le robó protagonismo en su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York en 1911. Tenía el mismo capitán, recorrió el mismo camino, tenían las mismas instalaciones de seguridad y el mismo número de botes salvavidas. La historia se convirtió en mito horas después del hundimiento, y precisamente por ello.

    La última canción de la banda. Es una de las imágenes más bellas que ofrecen muchas películas: la de la banda tocando mientras el barco se hunde. Se cuenta que lo hicieron para mantener alta la moral de los pasajeros, y que los músicos murieron. Y se convirtieron en héroes. Pero en realidad, nunca se sabrá si los siete músicos fallecieron o no, es una licencia poética.

    Paul Louden-Brown, de la Sociedad Histórica del Titanic, y que trabajó como consultor en la película de James Cameron, dice que la escena de los músicos en la película de 1958 ‘A Night To Remember’ era tan maravillosa que Cameron decidió repetirla en su película.

    La muerte del capitán Smith. Se le recuerda como a un héroe, aunque lo cierto es que no se sabe demasiado de sus últimas horas, y a pesar de que no frenó la nave pese a las advertencias de hielo en el camino. “Él sabía cuántos pasajeros había en el barco y el número de espacios en los botes salvavidas y permitió que salieran parcialmente llenos”, dice Louden-Brown, al que no le gusta la imagen benévola que se hace de la figura del capitán. “Smith es el responsable último de todas los fallos de la estructura de mando a bordo”, añade.

    Smith no emitió una orden general de “abandonar el barco” – lo que significa que muchos pasajeros no se dieron cuenta de que el Titanic estaba en peligro inminente. No había ningún plan para una evacuación ordenada, ni se hicieron simulacros de emergencia con antelación.

    El empresario malvado. Muchas son las historias sobre J. Bruce Ismay, el presidente de la compañía que construyó el barco, pero casi todas coinciden en que fue un cobarde: intimidó al capitán para que condujera más rápido y después salvó su propio pellejo al saltar al primer lugar disponible en un bote salvavidas, abandonando al resto de pasajeros a su suerte. Esta tracición es un elemento muy jugoso como para no incluirlo en una película.

    Ismay fue condenado por la prensa en Estados Unidos, y el magnate William Randolph Hearts orquestó una campaña contra él. Pero su actuación aquella noche no está clara. La mayoría le acusa de largarse en el primer bote salvavidas, pero el Informe de Investigación Británica de 1912 sobre el hundimiento llegó a la conclusión de que Ismay había ayudado a muchos otros pasajeros antes de encontrar un lugar para sí mismo en el último bote salvavidas que salió del lado de estribor.

    Algunos investigadores del suceso creen que retratar a Ismay como el villano es injusto. Tuvo un comprotamiento confuso y desconcertante, pero las personas a bordo actúan de acuerdo a su rango, e Ismay no tenía ni idea de cuál era el suyo: ¿era un pasajero normal, como él decía? ¿O un ‘súper capitán’, como revelan algunas investigaciones? Ismay nunca superó la vergüenza de saltar a un bote salvavidas y se retiró de la empresa, la White Star Line, en 1913.

    Los pasajeros de tercera. Una de las escenas más emotivas de la película de Cameron retrata a los pasajeros de tercera clase retenidos bajo cubierta contra su voluntad, sin que se les permitiese llegar a los botes salvavidas. Según Richard Howels, no existe ninguna prueba que apoye esto.

    Existían rejas que separaban a los pasajeros de tercera clase de los demás pasajeros. Pero esto no era en previsión de un naufragio, sino en el cumplimiento con las leyes de inmigración de Estados Unidos y la temida propagación de enfermedades infecciosas. Cada clase tenía acceso a su propia cubierta y a botes salvavidas asignados, aunque un factor crucial es que en la sección misma de tercera clase del barco no fueron almacenados botes salvavidas. Los pasajeros de primera y segunda tuvo más probabilidades de alcanzar los botes disponibles.

    El informe reveló que el Titanic estaba en conformidad con la ley de inmigración estadounidense en vigor en el momento, y que las acusaciones de que los pasajeros de tercera clase fueron encerrados bajo cubierta eran falsas. Parece más bien un descuido provocado por la obediencia ciega a las normas, aunque las consecuencias siguen siendo fatales. Los pasajeros de tercera admitieron las investigaciones, que concluyeron que “no se dio ninguna evidencia de que se intentara retener a los pasajeros de tercera clase”.

    Sin embargo, menos de un tercio de los pasajeros de tercera sobrevivieron, quizá, como apunta el autor del informe, Lord Mersey, por su reticencia a abandonar el barco y desprenderse de sus pertenencias, lo que les impidió llegar a tiempo a los botes. Además, era la clase más numerosa. Las mujeres y los niños sobrevivieron en mayor número en todas las clases, porque se les dio prioridad en el desalojo del transatlántico.

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