Un meteorito provocó la última Edad de Hielo


El Mundo

Hace 12.800 años el clima en la Tierra sufrió un repentino enfriamiento, que duró 1.300 años, cuyo origen ha estado poco claro para la ciencia. La teoría de que se debió al impacto de un meteorito en Norteamérica vuelve ahora a tomar fuerza, tras haber sido muy discutida, después de que un equipo internacional de investigadores haya logrado identificar el lugar, en México, en el que colisionó un gran meteorito precisamente en esa época.

Los científicos, un equipo de 16 investigadores de varias universidades, han encontrado, en el Lago Cuitzeo, del centro del país, una capa de sedimento muy fino con una composición de elementos muy extraña, y precisamente de hace 13.000 años. Por su estudio, sería el resultado del impacto de un objeto cósmico contra la tierra, según publican en la revista ‘Proceedings of National Academy of Science’.

Esta colisión, que dejó una capa negra rica en carbono y nanodiamantes, de unos 10 centímetros, estaría en el origen de ese cambio climático, queinició el periodo gélido conocido como Dryas Reciente. Las últimas hipótesis apuntaban hacia un cambio en la corriente del Golfo de México, que habría descargado demasiada agua dulce en el Atlántico Norte, pero este trabajo ‘da alas’ a otra posibilidad. De hecho, hace 65 millones de años un impacto, mucho mayor, provocó el cambio atmosférico que acabó con los dinosaurios.

Nanodiamantes en el fondo de un lago

Los científicos, dirigidos por Isabel Israde-Alcántara, de la Universidad de Michoacana (México), recabaron pruebas que consideran concluyentes, a 2,8 metros de profundidad. Los nanodiamantes, argumentan, son de una familia compatible con una gran colisión cósmica; además los investigadores identificaron las huellas de esférulas (pequeñas bolas), que habrían chocado a gran velocidad durante el impacto.

Ningún evento provocado por el ser humano, los volcanes u otros fenómenos naturales pueden explicar estos sedimentos, aseguran. “Estos materiales se forman solamente con un impacto extraterrestre”, afirma James Kennett, de la Universidad de California, coautor del trabajo.

Los datos del lago Cuitzeo sugieren que fue un asteroide o un cometa de grandes dimensiones fragmentado en pedazos, algunos de varios cientos de metros de diámetro. Este objeto habría entrado en la atmósfera en un ángulo muy bajo, provocando tanto calor que la colisión quemó toda la vegetación que había alrededor e incluso derritió las rocas de la superficie. Como consecuencia, hubo un importante cambio en el clima.

“Estos resultados son consistentes con otros hallazgos en Norteamérica, como la rápida extinción de la megafauna que había entonces, las modificaciones que hubo en el ecosistema e incluso la reducción de las poblaciones humanas y en las transformaciones culturales que hubo”, señala Kennett.

Y es que la capa de sedimento lacustre se encuentra, precisamente, en el nivel Dryas Reciente, que ha sido identificado en todo el hemisferio norte como un momento de gran enfriamiento en la superficie. La única similar que se ha localizado en el planeta es la que está en el límite del Cretácico, tras el que desaparecieron los grandes saurios.

Desaparición de los mamuts

Tras esta segunda gran colisión, hace 12.900 años, habrían desaparecido mamuts, mastodontes, tigres dientes de sable y grandes lobos. “Existe la sincronización entre estos extraordinarios cambios ambientales y bióticos, que también hemos detectado en el mismo lago, y el impacto. Fue una disrupción repentina, muy grande, que ya se conocía, sin conocer la causa”, apunta el investigador californiano.

El Dryas Reciente se ha relacionado con la adopción de la agricultura en el Creciente Fértil: el frío y la sequía obligaron a sedentarizarse a las poblaciones humanas, que tuvieron que buscar métodos de subsistencia más adaptables a los cambios ambientales, pero es una de las muchas hipótesis que se barajan.

El nuevo símbolo de Londres


El Mundo

Con permiso del Big Ben, del London Eye e incluso del ‘Pepinillo’ de Foster, el nuevo emblema arquitectónico de la capital británica es la mega torre/ escultura ArcelorMittal Orbit que firma Anish Kapoor. Los Juegos Olímpicos han servido de excusa.

Olvide la silueta eterna del Big Ben, el hipnotismo del London Eye e incluso la inmensidad de The Gherkin, el pepinillo primo hermano de la Torre Agbar que sir Norman Foster plantó en la city. Hasta a The Shard, la conspicua torre de 310 metros que Renzo Piano ha levantando como el mayor rascacielos de Londres, le va a hacer sombra. Hablamos de la ArcelorMittal Orbit, el nuevo símbolo de la capital británica, que nace entre aplausos y aspavientos para acompañar la celebración de la próxima olimpiada.

Como guardiana del novísimo parque olímpico de Stratford, Orbit con sus 115 metros es una torre de observación que ha financiadoel hombre más rico del Reino Unido, Lakshmi Mittal, y ha que diseñado el escultor más reputado del panorama artístico actual, Anish Kapoor. Curiosamente ambos son de origen indio. Paradojas de la globalización, el colonizador ha acabado colonizado.

Suspicacias aparte, la ArcelorMittal Orbit destaca por sí misma, porque es la mayor pieza de arte público del Reino Unido y porque ha llegado para quedarse. Los Juegos Olímpicos pasarán pero ella permanecerá para deleite de muchos, que ya la consideran una auténtica obra de arte y de ingeniería. Si bien es cierto que no ha estado exenta de polémica, porque son otros tantos quienes la tachan de inútil y megalómana.

Para su creador (que trabajó junto con el ingeniero de origen srilankés –ups, otra vez aparece el Raj- Cecil Balmond) la idea era levantar una torre de Babel, con «el sentido de construir lo imposible que tiene algo mítico en ello»; mientras que para su financiador, Orbit representa «el esfuerzo extraordinario tanto físico como emocional de los deportistas olímpicos», en palabras del magnate del acero.

Esta espiral -de acero, por supuesto- cuenta con 445 escalones con dos plataformas observatorias. Subirla implica quemar las mismas calorías que correr una milla pero también -y sobre todo- contemplar Londres como nunca la había visto. Londres, esa ciudad que no se agota y que este año se apresta para acoger dos grandes celebraciones: los Juegos Olímpicos en julio y el Jubileo de Diamante de su monarca, que se celebrará un mes antes.

Que Dios salve a la Reina, y ya de paso a Mittal y a Kapoor también.