El Pais

  • Los planetas extrasolares destacan en la reunión anual de la Sociedad Americana de Astronomía
Ilustración que muestra la abundancia de sistemas planetarios en la Vía Láctea. / NASA, ESA, M. KORNMESSER-ESO

Ilustración que muestra la abundancia de sistemas planetarios en la Vía Láctea. / NASA, ESA, M. KORNMESSER-ESO

La existencia de un planeta como la Tierra ha pasado, en pocos años, de considerarse tal vez una rareza del universo a ser lo normal. Las últimas investigaciones sobre población de planetas extrasolares indican que la mayoría de los 100.000 millones de estrellas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, tienen a su alrededor planetas similares a la Tierra, Mercurio, Venus y Marte, mientras que los parecidos a Júpiter y Saturno serían más escasos. Los planetas extrasolares -más de 700 se conocen ya desde que se descubrió el primero, hace 16 años- fueron uno de los platos fuertes de la 219 reunión de la Sociedad Americana de Astronomía (AAS), una cita anual clásica de los estudiosos del cielo. Más de 2.700 científicos acudieron este año a la conferencia celebrada en Austin (Texas, EE UU). El mayor cúmulo de galaxias observado hasta ahora en el cielo a gran distancia, diversas observaciones de la materia oscura, avances en la aceleración del universo y nuevos mapas celestes.

La búsqueda y estudio de planetas en torno a estrellas diferentes del Sol está en plena ebullición, con telescopios y técnicas de observación cada vez más avanzadas. La última estimación de población de estos cuerpos en la Vía Láctea, publicada en la revista Nature, se basa en los resultados de una nueva técnica, denominada de microlente gravitacional, y en extrapolaciones estadísticas de los resultados obtenidos. Según las conclusiones de Arnaud Cassan y su equipo, podría haber unos 1.500 planetas como mínimo en un radio de 50 años luz de distancia de la Tierra, y en toda la Vía Láctea habría unos 10.000 millones de estrellas con planetas a su alrededor en la denominada zona habitable, es decir, a una distancia en la que que podría haber agua en estado líquido.

Los científicos del telescopio Kepler, que ya lleva una abultada cosecha de planetas extrasolares, presentaron en la reunión de Austin los tres más pequeños hasta ahora. Están en órbita de la estrella KOI-961, situada a 140 años luz de aquí y tienen unas masas de 0,78%, 0,73% y 0,57% de la terrestre, respectivamente.

Otro equipo anunció dos nuevos sistemas de planetas en órbita de dos estrellas en lugar de una, y los expertos se plantean que este tipo de formación doble puede ser relativamente corriente. Los astrónomos creen que podría haber planetas como la Tierra en esas condiciones. También llamó la atención en la conferencia la posible detección de un planeta extrasolar con anillos, como Saturno.

Entre los estudios del universo a grandes distancias destacó en la reunión de la AAAS el mayor cúmulo de galaxias descubierto en el universo lejano. Está a más de 7.000 millones de años luz de la Tierra y “es más masivo, está más caliente y emite más rayos X que cualquier grupo galáctico conocido a esa distancia o más lejos”, comentó Felip Menanteau. De la mano del veterano telescopioHubble ha llegado la detección de un grupo primitivo de galaxias en una fase inicial de formación, a una distancia extrema de 13.100 millones de años luz, es decir, correspondiente al universo muy joven, ya que ahora el cosmos tiene unos 13.700 millones de años.

También en el ámbito galáctico se presentó el estudio de dos grupos de galaxias que están en proceso de colisión y fusión, a una distancia de aquí de unos 5.000 millones de años luz. El fenómeno ha permitido determinar a unos investigadores que de la materia que contiene solo el 2% son estrellas y el 12%, gas supercaliente, mientras que aproximadamente el 86% se trata de materia oscura, es decir, la misteriosa sustancia que no emite ni absorbe radiación electromagnética y que no se sabe qué es, pero cuya presencia se manifiesta gravitatoriamente.

De la mano de Adam Riess, Premio Nobel de Física 2011, y sus colegas llega un descubrimiento directamente relacionado con el tema por el que ha recibido el galardón: la aceleración de la expansión del universo, que podría deberse a la llamada energía oscura. El hallazgo, también gracias al Hubble, es una supernova de tipo Ia a la enorme distancia de 9.000 millones de años luz. Este tipo específico de supernovas fue -y es- esencial en el descubrimiento de la aceleración, dado que los astrónomos las utilizan como faros para medir distancias en el cosmos y la expansión. Esta supernova, denominada SN Primo, es la más lejana hasta ahora que se ha podido confirmar con análisis de su luz. Otros científicos han presentado sus últimos trabajos sobre las características de estas supernovas tipo Ia y las estrellas progenitoras cuya explosión las genera.

Los datos del programa de rastreo del cielo SDSS (Sloan Digital Sky Survey), que ha cartografiado ya más de una cuarta parte del cielo en tres dimensiones, ha permitido a unos científicos estadounidenses calcular la distribución de materia en el cosmos desde que hace unos 6.000 millones de años hasta ahora. Es el mayor mapa de materia oscura realizado hasta ahora, según explicaron. “La forma en que las galaxias se agrupan en grandes extensiones del cielo nos indica cómo tanto la materia oscura como la ordinaria se distribuye a lo largo del tiempo y el espacio”, señaló en Austin Shirley Ho. “La distribución nos proporciona varas de medir para calcular cómo se ha expandido el universo y una base para saber qué hay en él: cuánta energía oscura, cuánta materia oscura, incluso cuántos neutrinos, y lo que resta es la materia ordinaria con la que estamos familiarizados”.

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