Los manuscritos del Mar Muerto a un click


Cope.es

EN UNA WEB INTERACTIVA CREADA POR EL MUSEO DE ISRAEL Y GOOGLE

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  • OCIO. Los Manuscritos del Mar Muerto han sido digitalizados en una web interactiva creada por el Museo de Israel y Google. Imágenes de altísima resolución y la tecnología de Google permiten que los usuarios de todo el mundo puedan explorar el manuscrito bíblico conocido, más antiguo, como no se había podido hacer hasta ahora.

El Museo de Israel ha lanzado su Proyecto digital de losManuscritos del Mar Muerto, que permite que los usuarios consulten y exploren estos antiguos manuscritos bíblicos con un nivel de detalle que hasta el momento no había sido posible alcanzar.

El nuevo sitio web creado  y desarrollado en colaboración conGoogle, ofrece a los usuarios la posibilidad de acceder a imágenes de alta resolución, en las que se puede efectuar búsquedas, y que además se cargan con rapidez.

El sitio incluye también información histórica y breves vídeos explicativos sobre los textos y su procedencia. Los Manuscritos del Mar Muerto, que incluyen los manuscritos bíblicos existentes más antiguos, ofrecen una panorámica crítica de la sociedad judía en la Tierra de Israel durante el periodo del Segundo Templo, la época del nacimiento del cristianismo y del judaísmo rabínico.

En esta fase se han digitalizado cinco rollos del Museo de Israel, a los que se puede acceder online.

“Tenemos el honor de albergar en el Templo del Libro del Museo de Israel los Manuscritos del Mar Muerto descubiertos mejor conservados y más completos”, afirma James S. Snyder, director de Anne and Jerome Fisher del Museo de Israel.

“Son de una importancia primordial en el mundo de la cultura monoteísta y son uno de los valores enciclopédicos del museo de mayor relevancia. Ahora, gracias a nuestra colaboración con Google, podemos hacer llegar estos tesoros a un público mucho más amplio”.

Los cinco Manuscritos del Mar Muerto que se han digitalizado hasta el momento son: el manuscrito del Libro de Isaíasel de las normas de la comunidad, el del comentario de Habacucel del templo y el de la guerra.

Al efectuar consultas de búsqueda en Google, se dirige a los usuarios a los manuscritos online, que se pueden ampliar para que los usuarios examinen el texto con todo lujo de detalle, y apreciar lo que no podría verse a simple vista, pero que las fotografías digitales de altísima resolución realizadas por el fotógrafo Ardon Bar-Hama saca a la luz.

Estas imágenes tienen una resolución unas 200 veces superior a la de una cámara digital estándar, con unos 1.200 megapíxeles cada una. Para cada fotografía se utilizaron tubos de flash protegidos contra rayos UV con una exposición de 1/4000 de un segundo para reducir al mínimo los daños a los frágiles manuscritos.

Además, el manuscrito del libro de Isaías se puede buscar por columna, capítulo y versículo, y va acompañado por una herramienta de traducción al inglés y la posibilidad de que los lectores puedan ofrecer traducciones de los versículos a su propio idioma.

“El Proyecto de los Manuscritos del Mar Muerto con el Museo de Israel enriquece y conserva una parte importante de la herencia mundial, al permitir el acceso a los manuscritos a través de Internet”, comenta el profesor Yossi Matias, director general del centro I D de Google en Israel.

“Al haber estado implicados en proyectos similares en el pasado, como el  Proyecto de arte de Google, la  Colección del holocausto del centro Yad VAshem y el Museo del Prado de Madrid, nos hemos dado cuenta de que al poder acceder a documentos y colecciones online, los usuarios de todo el mundo pueden aumentar sus conocimientos y comprensión de eventos históricos fundamentales.

Esperamos poder poner todo el conocimiento presente en colecciones y archivos históricos al alcance de todo el mundo y ello incluye poner online más documentos de los Manuscritos del Mar Muerto”.

El proyecto digital de los Manuscritos del Mar Muerto está financiado por George Blumenthal y el Centro de Estudios Judaicos Online, que fueron los primeros en pensar en este proyecto para aumentar la accesibilidad de estos manuscritos y para crear un recurso innovador para académicos y el público en general.

El Dr. Adolfo D. Roitman, conservador en Lizbeth and George Krupp de los Manuscritos del Mar Muerto y director del Templo del Libro, y la Dra. Susan Hazan, conservadora de nuevos medios y directora de la Oficina de Internet del Museo, dirigieron el proyecto para el Museo de Israel, con la colaboración de Eyal Fink, director técnico, y Eyal Miller, director de Desarrollo de Nuevas Iniciativas Empresariales, en el Centro de I D de Google en Israel.

LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO 

Los Manuscritos del Mar Muerto, que datan del siglo III al siglo I a. C., se descubrieron entre 1947 y 1956 en once cuevas a las orillas del noroeste del Mar Muerto. Los manuscritos se atribuyen generalmente a una secta judía aislada, que en los rollos se denomina “la Comunidad”, y que se estableció en Qumrán, en el desierto de Judea.

El Museo de Israel ha acogido los Manuscritos del Mar Muerto desde su inauguración en 1965. Estos manuscritos, sensibles a la luz, se conservan y exhiben en el Templo del Libro, diseñado por Armand Bartos y Frederic Kiesler, que crearon una bóveda que evoca las tapas de las jarras en que se encontraron los rollos.

Los manuscritos digitalizados para el Proyecto digital son los siguientes:  El Manuscrito del Libro de Isaías, que forma parte del Libro de Isaías y que data aproximadamente del 125 a. C., es el único libro bíblico completo de la antigüedad.

El Manuscrtio de la Guerra data de fines del s. I a. C. o de principios del s. I de nuestra era y describe un enfrentamiento entre los “Hijos de la Luz” y los “Hijos de la Oscuridad”, que habría durado cuarenta y nueve años y acabado con la victoria de los “Hijos de la Luz” y la restauración de las prácticas en el Templo, acorde con sus creencias.

El Manuscrito del Templo, de principios del s. I de nuestra era, afirma que proporciona instrucciones detalladas de Dios para la construcción y funcionamiento del Templo en Jerusalén. Escrito sobre piel de animal de un grosor de solo una décima de milímetro, el Manuscrito del Templo es el pergamino más delgado de los Manuscritos del Mar Muerto encontrados.

El Manuscrito de las Normas de la Comunidad arroja luz sobre el modo de vida de la Comunidad y trata temas como la admisión de nuevos miembros, los comportamientos en las comidas comunitarias, los rezos, los rituales de purificación y las doctrinas teológicas.

El Manuscrito del Comentario de Habacuc interpreta los dos primeros capítulos del libro bíblico del profeta Habacuc en un estilo original que lo convierte en una fuente clave de conocimiento de la vida espiritual de la aislada comunidad de Qumrán y que demuestra la percepción que esta comunidad tenía de sí misma.  

La apoteosis de los neutrinos


El Mundo

“Un experimento impulsa el sueño de los viajes a través del tiempo”. Éste fue el impresionante e insólito titular principal de la portada de EL MUNDO, en su edición impresa del sábado. Un día antes, en nuestra web, la principal noticia sobre los neutrinos que superaron el límite cósmico de la velocidad establecido por Albert Einstein no sólo se mantuvo durante toda la jornada como la más leída del día, sino que fue recomendada por 4.000 usuarios de Facebook, y casi 800 usuarios de Twitter.

Además, otras cuatro informaciones que publicó la sección de Ciencia de ELMUNDO.es sobre el mismo tema a lo largo del día también escalaron a las primeras posiciones de las noticias más populares. Y por si esto fuera poco, la narración en vivo de la presentación de los resultados del experimento que ofreció nuestra web, incluyendo una conexión con la retransmisión del seminario en Ginebra, tuvo una audiencia masiva.

En los 15 años que este periodista se ha dedicado a contar lo que se cuece en los laboratorios de todo el planeta, jamás me había sorprendido tan gratamente el inmenso impacto social que puede llegar a tener la ciencia en nuestra sociedad. Es cierto que no era la primera vez que la ciencia se convertía en el principal tema de una portada de nuestro periódico. También lo fueron la oveja Dolly, la secuenciación del genoma humano y la primera clonación de embriones humanos (que después resultó ser un fraude). Pero la fascinación por los neutrinosque habían desafiado a Einstein al viajar más rápido que la luz superó todas nuestras expectativas.

Fascinación por los neutrinos

Cuando mis compañeros y yo nos encontrábamos narrando en vivo la complejísima y enrevesada (aunque sin duda apasionante) presentación que hizo Dario Autiero de su experimento como si se tratara de un partido de fútbol seguido por miles de personas, creo que ni nosotros mismos nos podíamos creer del todo lo que estaba pasando. De repente, la física parecía haberse transformado en un espectáculo de masas, y nosotros éramos los comentaristas de este insólito ‘carrusel’ científico.

Pero, ¿por qué se produjo esta repentina fascinación por las partículas subatómicas? ¿Cómo podemos explicar la apoteosis de los neutrinos? ¿Puede alguien seguir manteniendo que la ciencia no interesa a ‘la gente’? ¿O tendrá razón Eduardo Punset, al que tantas veces hemos oído decir que “la irrupción de la ciencia en la cultura popular es un hecho imparable”?

Creo que, una vez pasado el ‘bombazo’ mediático, merece la pena reflexionar un poco sobre sus causas, por lo que demuestran sobre laatracción irresistible de la ciencia en la sociedad, cuando se produce una gran historia y los medios de comunicación se ocupan de contarla bien.

La naturaleza de la materia

En primer lugar, es evidente que el campo de investigación en el que trabajan los científicos del CERN toca una fibra especial a cualquiera que tenga un mínimo de curiosidad (y esto suele incluir a la mayoría de los primates de la especie ‘Homo sapiens’, los únicos animales que se pasan la vida haciéndose preguntas). Al fin y al cabo, estos espeleólogos del mundo subatómico se dedican a intentar desentrañar la naturaleza profunda de la materia (¿de qué está hecho todo?) y la relojería cósmica que mueve el universo (¿cómo funciona todo?).

Pero además, no sólo sus preguntas son inmensas, sino también las instalaciones donde se intentan buscar las respuestas. Las entrañas del CERN son gigantescas cavernas subterráneas donde se lanzan partículas subatómicas a velocidades inimaginables para resolver los grandes enigmas de la Física, y por tanto no es de extrañar que haya alimentado novelas de tanto impacto como ‘Angeles y Demonios’, de Dan Brown, que también fue llevada al cine. Por eso, casi todo lo que sale de esta gran instalación científica siempre tiene mucho tirón popular, como ya demostró hace tres años la inauguración del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), conocido popularmente como la ‘máquina del Big Bang’.

Einstein, cuestionado

Sin embargo, en este caso al ‘sex appeal’ del CERN se le añadió el ‘shock’ de que podría derrumbarse el gran icono de la ciencia de todos los tiempos, el mismísimo Albert Einstein. En el imaginario popular, nadie encarna con más fuerza que el padre de la Teoría de la Relatividad la idea del genio científico, y por eso el desafío de los neutrinos podría simbolizar la caída de un mito, el posible fin de una era, un terremoto que podría volver a poner todo el edificio de la Física moderna patas arriba.

Y si a todo este cóctel le añadimos el ingrediente de viajar en el tiempo, una de las fantasías más antiguas de la ciencia ficción, el espectáculo estaba definitivamente servido. El propio Einstein había dicho que si pudiéramos enviar un mensaje a la velocidad de la luz, sería equivalente a “mandar un telegrama al pasado”. Y el gran físico español Álvaro de Rújula lo reafirmó el viernes en declaraciones a ELMUNDO.es. Con eso bastó, como dijo el titular de nuestra edición impresa, para “impulsar el sueño” de los viajes en el tiempo, aunque de momento sólo sea eso, una utopía alimentada por un experimento alucinante.

Puede que al final nadie pueda verificar sus resultados, y que todo se deba a un error. Puede que al final tengan razón las muchas voces científicas que han pedido cautela y han arrojado jarros de escepticismo sobre el impactante anuncio del CERN. Pero una cosa sí ha quedado ya totalmente demostrada: la ciencia interesa, la ciencia fascina, la ciencia está más viva que nunca.