El Mundo

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Los astrónomos han sido capaces de captar con los telescopios una supernova en el momento preciso que estallaba en el Cosmos. Esta explosión estelar, descubierta esta semana, es la más cercana a la Tierra que se ha observado desde hace más de 20 años. Se encuentra, según los investigadores, a 21 millones de años luz de la Tierra y fue captada cuando apenas habían transcurrido unas horas desde la explosión.

El hallazgo, realizado por investigadores de la Universidad de Berkeley, en California, ha revolucionado el mundo astronómico. En todo el mundo, los telescopios ya están enfocándose hacia ese lugar, incluso el ‘Hubble’ desde el espacio, para intentar captar más detalles de ese fenómeno cósmico.

Para los astrónomos de Berkeley será, sin duda, un blanco de investigación durante la próxima década, por lo que la han llamado “la supernova de una generación” y podría ser la más estudiada de la historia. Su nombre: PTF 11kly y es la más joven detectada hasta ahora. Se encuentra en la constelación de la Osa Mayor.

Durante su observación, se tomaron tres imágenes en noches consecutivas. En una de ellas, el 22 de agosto, se observa que aún no hay un punto brillante porque no había estallado la supernova, que es un millón de veces más débil que lo que detecta un ojo humano. En la siguiente, del 23 de agosto, y se observa débilmente, pero aún es 10.000 veces más débil de lo que somos capaces de ver. La última, del 24 de agosto, muestra la supernova seis veces más brillante que el día anterior. Se cree que en dos semanas se podrá ver con un par de prismáticos.

Se descubrió durante un sondeo del Palomar Transient Factory (PTF), que está diseñado para localizar fenómenos astronómicos mientras suceden. “Captamos la supernova casi después de la explosión. Ahora se hace más brillante por minutos, ya es 20 veces más luminosa que ayer”, señalaba hace un par de días Peter Nugent, el primero en localizar la supernova. “Observar la PTF 11kly es disfrutar de una obra clásica cósmica en directo“, añadía.

Red mundial de telescopios

El proyecto PTF utiliza un instrumento robótico montado en el telescopio de Samuel Oschin, del Observatorio Palomar, en California. Una vez tomados los datos, viajan a más de 500 kilómetros por una red sin hilos hasta los supercomputadores donde son analizados prácticamente en tiempo real. Sólo en unas horas, este sistema informático logró identificar la supernova.

Tres horas después, los telescopios de Canarias habían detectado algunos espectros del acontecimiento. A las 12 horas, también había sido observado por el telescopio Lick de California y el Keck en Hawaii. Fue entonces cuando se determinó que era del tipo Ia, que es el que se utiliza para medir la extensión del Universo. “Ver como estalla tan cerca permite estudiar el fenómeno con un detalle sin precedentes”, afirma Mark Sullivan, de la Universidad de Oxford.

Aún se desconocen las causas de estas impresionantes explosiones estelares, así que ahora están utilizando imágenes captadas por el ‘Hubble’ que den pistas de lo que ocurría antes. Entre otras cosas, durante el fin de semana el telescopio espacial analizará la física y la química de la supernova. Algunos expertos incluso creen que, al ser ‘cazada’ tan pronto, se podrían ver pedazos de la estrella que estalló.

“Estamos encontrando nuevas pistas para resolver el misterio del origen de estas supernovas, que nos tiene perplejos desde hace 70 años. La capacidad de procesar toda la información en tiempo real y poder compartirla con colegas de todo el globo a través de una red es una herramienta de gran valor”, ha señalado Nugent.

Para cuando se pueda ver con prismáticos, en unos días, el mejor momento será después del crepúsculo en el hemisferio norte, según Sullivan.

Los científicos del PTF ya han descubierto más de 1.000 supernovas desde que comenzaron a funcionar en 2008, pero este es su hallazgo más significativo hasta ahora. La última una supernova de este tipo que se vio cerca de la Tierra fue en 1986, pero estaba muy oscurecida por el polvo y no se vio bien.

“Antes de esa fecha habría que retroceder hasta 1972, 1937 y 1572 para encontrar una supernova del tipo Ia tan cerca,» dice Nugent.