ABC.es

  • «El Descendimiento», de Caravaggio, obra maestra de los Museos Vaticanos, se exhibe en Madrid desde el 22 de julio

OBJ2779505_1--644x362.JPG

Siempre es un acontecimiento de primer orden la visita a España de una obra maestra absoluta de la Historia del Arte. Aún más, si es por partida doble. Tras la esperadísima llegada de la maravillosa «Dama del armiño», de Leonardo da Vinci, al Palacio Real, se suma ahora la presencia en el Prado del majestuoso «Descendimiento», de Caravaggio, préstamo de los Museos Vaticanos —es una de sus joyas más preciadas—, que ha sido posible gracias a la visita a Madrid del Papa el próximo mes de agosto con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, y al patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado. Este impresionante óleo sobre lienzo de grandes dimensiones (306 x 214 centímetros) ya está en Madrid y será el protagonista este verano del programa expositivo «La obra invitada». Se exhibirá, del 22 de julio al 18 de septiembre, en la sala 4 de la pinacoteca.

No se hallará solo tan insigne huésped. Todo lo contrario: estará en muy buena compañía. En agosto formará parte del recorrido de un peculiar Vía Crucis pictórico, en el que, junto al «Descendimiento», de Caravaggio, estarán presentes trece obras religiosas del Prado, bajo el título «La Palabra hecha imagen. Pinturas de Cristo en el Museo del Prado». El itinerario es el siguiente: «La Anunciación», de Fra Angelico; «El Descendimiento de la Cruz», de Van der Weyden; «La Última Cena», de Juan de Juanes; «El Pantocrátor sostenido por cuatro ángeles», anónimo; «Descenso de Cristo a los Infiernos», de Sebastiano del Piombo; «La Adoración de los Reyes Magos», de Rubens; «El Buen Pastor», de Murillo; «La disputa con los doctores en el Templo», de Veronés; «El lavatorio», de Tintoretto; «Cristo crucificado», de Velázquez; «El Descendimiento», de Caravaggio; «Agnus Dei», de Zurbarán; «La Trinidad», de Ribera; y «La Resurrección», de El Greco.

La visita podrá hacerse tanto de forma independiente (ayudados por guías de mano o audioguías) como dirigida por un monitor del Área de Educación del Museo. El horario, de martes a viernes, a las 11.30 y a las 16.30 horas. Durante la semana de celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (16-21 de agosto), habrá tres visitas diarias: 10.00, 12.00 y 16.30 horas.

Toda la producción de Caravaggio es impresionante, pero este «Descendimiento» o «Entierro de Cristo» (la escena recrea justo el momento entre uno y otro), pintado en plena madurez del maestro (1602-1604), es un prodigio. Para buena parte de los especialistas, es una de sus mejores obras, de las más logradas. El Caravaggio más dramático hace su presencia con una espectacular puesta en escena, en la que las seis figuras del lienzo (tres masculinas y tres femeninas) se agrupan formando una línea diagonal imaginaria mediante la posición escalonada de sus cuerpos. Parece un ballet coreografiado por Caravaggio. Una intensa luz cae sobre el cuerpo yacente de Cristo, que resalta sobre el fondo negro de la escena. Las únicas concesiones al color son el rojo del manto de San Juan Evangelista y el blanco del sudario de Cristo. Los geniales claroscuros de las figuras potencian aún más el dramatismo de la escena. También un prodigio, la composición de los cuerpos. Nicodemo, encorvado por el peso de Cristo, nos mira inquisitivamente. Contrasta con el éxtasis de María de Cleofás, que alza su mirada y sus brazos al cielo, y con los rostros contenidos de dolor de la Virgen, San Juan Bautista y María Magdalena, que seca sus lágrimas con un pañuelo. El brazo derecho de Cristo —sus venas son un prodigio— y parte del sudario caen sobre la fría losa de mármol del sepulcro.

Esta obra formó parte de la gran exposición que le dedicó la Galería del Quirinale de Roma a Caravaggio en 2010, con motivo del 400 aniversario de su muerte. Aún son muchos los misterios sin desvelar en torno a este genio, tan temido como admirado, cuya vida y obra estuvieron siempre marcadas por las luces y las sombras.

Anuncios