El Pais

  • Los autores del hallazgo sugieren que puede haber el doble de estos ‘planetas que flotan libremente’ que de estrellas
Ilustración de un cuerpo de tipo Júpiter que no está en órbita de una estrella. / NASA / JPL / CALTECH

Ilustración de un cuerpo de tipo Júpiter que no está en órbita de una estrella. / NASA / JPL / CALTECH

Más de medio millar de planetas en órbita de estrellas diferentes del Sol han sido descubiertos hasta ahora. También se han encontrado algunos cuerpos que parecen planetas masivos pero que no giran en torno a ningún astro. Ahora, dos equipos de astrónomos anuncian que han detectado una decena más de estos objetos que algunos astrónomos denominan planetas flotando libremente. Tienen aproximadamente la masa de Júpiter y están, al menos, a una distancia de un astro unas diez veces superior a la que separa la Tierra del Sol. Podría tratarse de objetos formados en discos de gas y polvo en torno a estrellas jóvenes, como los planetas normales, y que luego habrían sido desplazados del sistema por algún proceso o, al menos, habrían resultado muy alejados del astro. Están a distancias de la Tierra de entre 10.000 y 20.000 años luz.

Los científicos que presentan su hallazgo en la revista Nature han calculado que este tipo de objetos podrían ser muy corrientes en la galaxia, tanto como para duplicar en número al de las estrellas (unos 300.000 millones en la Vía Láctea), pero son comparativamente tan pequeños y oscuros que pasan desapercibidos a no ser que se realicen observaciones del cielo con técnicas muy avanzadas y específicas. Takahiro Sumi (Universidad de Osaka, Japón) y sus colegas han explotado un fenómeno denominado microlente gravitatoria para buscar -y encontrar- estos cuerpos tipo planeta flotando libremente. La microlente se produce cuando un cuerpo celeste se interpone en la luz emitida por una astro de fondo y esta se magnifica por la curvatura del espacio-tiempo del cuerpo, lo que genera una señal característica, una curva de luz específica, apreciable en en el detector del telescopio. La técnica, de momento, no es sensible para objetos de masa inferior a la de Júpiter.

Los dos equipos que han encontrado los cuerpos tipo Júpiter flotando libremente (la Colaboración Observaciones de Microlentes en astrofísica MOA y el Experimento de lentes Gravitacinales Opticas, OGLE) han utilizado rastreos intensivos del cielo realizados en 2006 y 2007 para buscar indicios de esa magnificación de luz de una estrella de fondo. La vigilancia del brillo de unos cien millones de estrellas de la galaxia permitió identificar 474 microlentes gravitacionales, de las cuales una decena corresponden a esos cuerpos similares a Júpiter, señalan Sumi y sus colegas.

Hasta ahora se habían descubierto seis cuerpos en libre flotación (según el catálogo de Observatorio de París) desde que se descubrió el primero hace una década. Pero estos casos ya conocidos, situados en entornos de formación estelar, son más masivos -unas tres veces Júpiter- que los 10 nuevos. También por esta técnica se han encontrado ya algunos pocos de los más de 500 planetas extrasolares.

Pese a la baja proporción de los cuerpos libres frente en el recuento de planetas extrasolares, el debate de si los primeros también han de ser denominados planetas o no fue intenso hace unos años y no se ha cerrado. Muchos expertos sostienen que un planeta tiene que estar, por definición, en órbita de un astro, mientras que otros argumentan que en clasificación debe tenerse en cuenta el origen de ese cuerpo, y los que flotan libremente se habrían formado en discos protoplanetarios en torno a estrellas en formación o recién nacidas como los planetas de pleno derecho. La Unión Astronómica Internacional abordó la cuestión hace unos años, recuerda Joachim Wambsganss (Universidad de Heidelberg, Alemania) en su comentario en Nature. Se adoptó la definición aprobada de planeta -que expulsó a Plutón de la lista de los del Sistema Solar- pero se pospuso la de exoplaneta.

Los pocos cuerpos de este tipo en flotación libre conocidos podrían ser, según los expertos, minúsculas estrellas fallidas que no tendrían suficiente materia (gas y polvo) al formarse para encender en su interior las reacciones nucleares por las que brillan los astros. Se denominan enanas marrones y las más pequeñas podrían tener el tamaño de planetas grandes. Sin embargo, el hallazgo de los nuevos 10 objetos apunta más bien hacia un origen planetario normal y expulsión posterior del sistema debio a alguna inestabilidad. Pero también caben los dos procesos actuando a la vez, señalan los científicos de la NASA que participan en la investigación. Además, los investigadores no descartan completamente que esos 10 nuevos objetos estén en en órbita alrededor de alguna estrella aunque muy alejados de ella.

Los investigadores quieren ahora, no sólo encontrar más cuerpos de este tipo, sino también explorar sus propiedades, su distribución, su dinámica y su origen, señala Wambsganss.

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