‘Voyager’: el viaje más largo de la Humanidad


EL Mundo

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“Este es el viaje más largo de la Humanidad”. Así ha definido el físico Ed Stone la extraordinaria aventura del proyecto ‘Voyager’ durante una presentación de la NASA. En este acto, la agencia espacial estadounidense ha recordado la trayectoria de las dos naves gemelas que exploran los rincones más alejados del Sistema Solar desde 1977. De hecho, a unos 17.000 millones de km del la Tierra, la ‘Voyager 1’ se ha convertido ya en la nave que más lejos ha llegado jamás. Ahora, la NASA espera que la sonda se adentre en el espacio interestelar próximamente. Ésta será la primera vez que los expertos dispondrán de datos directos sobre esta región del cosmos.

Tras 33 años de trabajo ininterrumpido, las sondas gemelas ‘Voyager’ son las naves en activo que han permanecido mayor tiempo en el espacio desde que las creara el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés), en California. Entonces, las sondas transportabanimágenes y sonidos de nuestro planeta como mensaje a posibles extraterrestres.

La ‘Voyager 2’ despegó el 20 de agosto de 1977 y su gemela abandonó la Tierra dos semanas más tarde. Desde entonces, las sondas han estado viajando con diferentes rumbos y a diversas velocidades. En este momento, las naves se encuentran al borde de la heliosfera. Concretamente, según la NASA la ‘Voyager 2’ se sitúa a 14.400 millones de km de la Tierra y la ‘Voyager 1’, a unos 17.400 millones, la mayor distancia que un objeto humano haya alcanzado jamás.

Nuestro Sol emite una corriente de partículas cargadas que forman una ‘burbuja’ magnética alrededor del Sistema Solar: la heliosfera. Este ‘viento’ viaja a velocidades supersónicas hasta el espacio interestelar. En aquel lugar, los expertos esperan conocer mejor la nube interestelar en la que se ubica nuestro sistema y formada “tras la explosión de millones de estrellas”, explicó Ed Stone, científico del proyecto ‘Voyager’ y físico en el Instituto Tecnológico de California. Sin embargo, cuando la sonda alcance esta región será la primera vez que los científicos dispongan de información directa sobre lo que realmente hay ‘ahí fuera’.

En la frontera del Sistema Solar

De hecho, la ‘Voyager 1’ ha llegado tan lejos como se puede llegar en nuestro sistema, allí donde muere la fuerza del viento solar.

Este paso es el último hito de la sonda antes de adentrarse en la heliopausa. Entonces, se encontrará en el espacio interestelar. Los técnicos de la NASA confían en que la ‘Voyager 2’ cruce esta misma frontera en 2015.

Sin embargo, pese a la distancia las dos naves mandan continuamente información científica acerca de su entorno a través de la Red del Espacio Profundo (DSN, por sus siglas en inglés), entidad dependiente del JPL. Una señal terrestre a la velocidad de la luz tarda aproximadamente “13 horas en llegar a la ‘Voyager 2’ y emplea 16 en alcanzar a su gemela”, aseguró Suzanne Dodd, directora del proyecto y miembro del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

De Saturno al infinito y más allá

En principio, los técnicos de la NASA habían planeado una misión de cinco años para las ‘Voyager’. Entonces, las naves exploraron de cerca a Júpiter, a Saturno y sus anillos, así como a las lunas de ambos planetas. Posteriormente y tras los éxitos cosechados, la NASA decidió prolongar el proyecto. Así, entre las dos naves han estudiado también a Urano, Neptuno, 49 lunas, loscampos magnéticos y los anillos de los planetas más alejados del Sistema Solar.

Asimismo, las Voyager también desvelaron que nuestro sistema tiene forma achatada y tomaron la ‘foto de familia’ de todos los planetas que orbitan alrededor del Sol. “Hemos descubierto cosas que no sabíamos que se podían descubrir”, resumió Stone.

Actualmente, las sondas están inmersas en un proyecto aún más ambicioso: la Misión Interestelar Voyager (VIM, por sus siglas en inglés). El objetivo es explorar los confines del Sistema Solar, cruzar la ‘frontera’ y adentrarse en el espacio interestelar. Así, el proyecto estudia el entorno en los límites del Sistema Solar, el límite de la heliosfera, el fin de la influencia del campo magnético del Sol o las características del viento solar a esa distancia.

Tarjeta de presentación para extraterrestres

Las dos sondas contienen mensajes de la Tierra grabados en discos de gramófono de color dorado. Un comité presidido por el astrónomo Carl Sagan seleccionó el contenido de estos discos para disfrute de posibles extraterrestres que intercepten los mensajes.

Estos seres podrían entonces escuchar a Chuck Berry, la ‘Flauta Mágica’ de Mozart o una pieza de percusión senegalesa. Además de música de diferentes culturas y momentos históricos, los discos también guardan imágenes, sonidos de la Naturaleza y saludos humanos en 55 idiomas, incluso en lenguas muertas.

Descubren una escalinata con jeroglíficos Mayas


INAH

  • Fue hallada por un grupo de arqueólogos en el sitio El Palmar y está compuesta por seis peldaños que conservan más de 130 cartuchos o conjuntos de glifos
  • Su desciframiento preliminar revela que esta antigua ciudad maya tuvo contactos con las urbes de Calakmul, también en Campeche, y Copán, Honduras, hace mil 300 años

escalinata-maya-610x430Una escalinata con jeroglíficos mayas fue descubierta en la Zona Arqueológica El Palmar, al sureste de Campeche, por un equipo de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y de las universidades de Arizona, Estados Unidos, y Nacional Autónoma de México; su desciframiento preliminar revela que esta ciudad prehispánica mantuvo contactos con las urbes de Calakmul, ubicada en esa misma entidad, y Copán, en Honduras, hace casi mil 300 años.

Los responsables de este proyecto arqueológico, Javier López Camacho y Kenichiro Tsukamoto, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y de la Universidad de Arizona, respectivamente, dieron a conocer que la escalinata de seis peldaños conserva 90 bloques con más de 130 cartuchos o conjuntos de jeroglíficos, que hacen referencia a acontecimientos registrados en el periodo Clásico maya (250-900 d.C.).

Destacaron que aunque no se trata de la única escalinata jeroglífica encontrada en las tierras bajas mayas —hasta el momento se tienen reportadas 20—, la de El Palmar se encuentra asociada a la periferia del asentamiento y a estructuras de dimensiones modestas, cuando por lo general estos elementos arquitectónicos se hallan vinculados a edificios monumentales del área central de los sitios.

El reporte de este hallazgo se remite a junio de 2009 como parte de un reconocimiento de superficie que hizo el equipo arqueológico al norte de El Palmar, donde la presencia de un pequeño conjunto de vestigios arqueológicos, al que se nombró Grupo Guzmán, y la evaluación de las piedras in situ, sugirió su posible asociación a una escalera jeroglífica.

La temporada de campo se realizó a fines de 2010 e inicios de 2011 con el financiamiento de la National Geographic Society y la American Philosophical Society, el INAH, la UNAM y la Universidad de Arizona, contando además con el apoyo de expertos de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, así como de la delegación del INAH en Campeche, para su preservación.

De acuerdo con los arqueólogos Javier López Camacho y Kenichiro Tsukamoto, los primeros cuatro peldaños presentaban un buen estado de conservación, mientras el quinto y el sexto estaban fragmentados y fue necesario realizar tratamientos de conservación emergente.

Todos los bloques fueron registrados en fotografía, dibujo y ubicación específica con instrumentos topográficos de tecnología láser, antes de ser trasladados al campamento arqueológico como medida de seguridad, ahí, las restauradoras del INAH: Yareli Jáidar, Diana Arano y Leticia Jiménez, determinaron su estado de conservación.

No obstante lo anterior, las coordinaciones nacionales de Arqueología y de Conservación del Patrimonio Cultural, así como el Centro INAH-Campeche, contemplan el diseño de un proyecto más amplio de restauración en un futuro cercano. Actualmente los bloques grabados permanecen en el campamento ubicado en el poblado Kiché Las Pailas, municipio de Calakmul.

El desciframiento de los jeroglíficos

En lo que respecta al desciframiento de las inscripciones glíficas, si bien es todavía preliminar, el epigrafista del proyecto Octavio Esparza Olguín, de la UNAM, señaló que el texto jeroglífico apunta a acontecimientos importantes para comprender la historia del periodo Clásico maya (250-900 d.C.).

La escalinata jeroglífica del Grupo Guzmán narra —entre otros eventos históricos— la visita de personajes foráneos a El Palmar, posiblemente dignatarios; así mismo, la elaboración del grabado de los escalones está asociada a una rueda calendárica con fecha de 11 Ajaw 18 Sak, que equivaldría al 13 de septiembre de 726 d.C.

La información contenida en el texto epigráfico también hace referencia a señores del sitio, así como a contactos que mantuvo El Palmar con urbes como Calakmul y Copán, éste último ubicado en los confines sureños del área maya.

Es posible que la visita de señores de Calakmul y Copán a El Palmar, se diera una década antes de que estas ciudades fueran derrotadas, respectivamente, por  Tikal y Quiriguá (Guatemala), entre 736 y 738 d.C.

Otros hallazgos asociados

La escalinata jeroglífica hallada forma parte de un basamento simple que mide 10 por 10 m, y 3 m de altura, el cual fue acondicionado para soportar un edificio abovedado al que se accede precisamente por esta escalera que se ubica en su costado poniente. Los trabajos para liberar y consolidar esta estructura estuvieron a cargo de la arqueóloga Luz Evelia Campaña.

La excavación fue extensiva y también abarcó un cuarto que está en la parte superior y el basamento de la estructura. En el edificio se identificaron dos banquetas en los extremos y, sobre su piso —que muestra huellas de haber sido quemado, posible evidencia de un ritual—  se registraron fragmentos de cerámica.

Además, al excavar dentro del cuarto se encontró un entierro con ofrenda, contemporáneo a la construcción de la escalera, el análisis estratigráfico estableció que data del siglo VIII d.C.

El entierro está compuesto por restos óseos humanos erosionados, dos vasijas policromas y huesos. El análisis preliminar —realizado por la antropóloga física Jessica Cerezo-Román, de la Universidad de Arizona— sugiere que corresponde a un individuo masculino de alto rango, esto a juzgar por las características de su mandíbula y la incrustación de jade en los dientes incisivos.

A su vez, los materiales cerámicos y líticos son estudiados en el Laboratorio de Estudios Mayas de la ENAH, y en el Laboratorio de Suelos y Sedimentos de esta escuela. Mientras que el biólogo Serafín Sánchez Pérez analiza evidencias de actividades humanas plasmadas en los pisos quemados.

Por otra parte, el doctor José Luis Ruvalcaba, del Instituto de Física de la UNAM, efectúa el análisis de piezas de obsidianas por medio de la emisión de rayos X inducida por partículas (PIXE, por sus siglas en inglés), a fin de establecer su procedencia. El fechamiento por carbono 14 y el análisis petrográfico (del tipo de roca) se llevan a cabo en la Universidad de Arizona, para confirmar con precisión las fechas inscritas y determinar las huellas presentes en los artefactos.

Galaxias al límite de su crecimiento cósmico


El Mundo

Las galaxias masivas han dejado de crecer hace unos 7.000 millones de años, es decir cuando el Universo tenía la mitada de la edad de ahora. Esta es la conclusión del trabajo presentado por Claire Burke, de la Universidad John Moores, de Liverpool (Reino Unido,)en el Congreso anual de la Royal Astronomical Society.

La formación de las grandes galaxias se cree que se produce por la fusión de otras más pequeñas debido a la atracción gravitacional que existen entre ellas. Hasta ahora se pensaba que este proceso no acaba nunca, pero los datos recogidos por los astrónomos británicos parecen indicar que no es así.

Para estudiar la evolución de las galaxias, el equipo, en el que también estaban el profesor Chris Collins y Juan Stott, se centraron en las galaxias más masivas del Universo, en concreto en la más brillante de un cúmulo de galaxias al que denominan BCGs. Estos cúmulos tienen cientos de galaxias y, con su forma es elíptica, agrupan a los más grandes, más uniformes y más masivos tipos de galaxias.

Este BCGs se compone de estrellas rojas viejas y se formó con las fusiones de un gran número de galaxias secundarias que ahora están en medio de este cúmulo, según publican en ‘Science Daily’. Burke y su equipo utilizaron los datos recogidos por el telescopio espacial Hubble, de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que es capaz de captar las partes más débiles de las galaxias. Algunas, son de hace 7.000 millones de años, de los 14.000 millones transcurridos desde el Big Bang que dió origen al Universo.

Al analizar las imágenes, observaron que las galaxias mantenían el mismo tamaño desde entonces y que habrían aumentado un 30% en los 9.000 millones de años pasados. Hasta ahora, las simulaciones convencionales predicen que los cúmulos deben haber triplicado su tamaño en este tiempo.

Según Burke “la falta de crecimiento en las galaxias más masivas es un desafío importante a los modelos actuales de la formación y de la evolución de la estructura del gran escala en el Universo”.

El astrónomo español Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, destaca la importancia de conocer cuando una galaxia alcanza su límite, lo que debió ocurrir en este caso hace esos 7.000 millones de años, si bien reconoce que la razón por la que se produce ese parón sigue siendo un misterio.

“Una explicación puede ser que a medida que el Universo se expande, la distancia entre las galaxias es mayor y decrece la fuerza de gravedad con la que se atraen”, apunta Bachiller. ç

Pero no es la única. Otra explicación propuesta por el experto español tiene que ver con los agujeros negros que hay en el centro de las galaxias: “Cerca de estos agujeros negros hay un disco de materia que sale expulsada al exterior de la galaxia, lo que podría hacer que se limite la masa de esa galaxia para que no siga creciendo”, arguye.

Cien fotografías básicas de la historia de Madrid


ABC

Un libro selecciona un centenar de imágenes de la capital, muchas de ellas inéditas, que muestran la transformación de la ciudad desde 1851

Desde que en 1839 se tomara la primera fotografía, un daguerrotipo del Palacio Real lamentablemente perdido, la capital ha sido profusamente retratada. «Madrid. 100 fotografías que deberías conocer» se nutre de imágenes procedentes de diversos archivos, fundamentalmente del de ABC, uno de los principales fondos fotográficos del mundo.

Cuando Torcuato Luca de Tena fundó este diario en 1903, afirmó: «Se cultivará preferentemente la información gráfica, haciéndola objeto de especial cuidado para ofrecer en ella cuanto pueda interesar al público.» .

Gracias a la prensa, la fotografía comenzó una nueva andadura en la que quedaron retratados tanto los grandes acontecimientos de la época, como los más cotidianos. Esta nueva información gráfica acercó la realidad a todo el mundo: nacía el fotoperiodismo.

El comienzo de las obras de la puerta del Sol, la inauguración de la Gran Vía, los tranvías de tracción animal, los primeros automóviles, globos o elefantes en medio del trajín de la ciudad, todos deambulan por las páginas de este libro. ¿Sabían que el reloj de la Puerta del Sol fue sustituido en 1866 porque no funcionaba?¿Cuántos recuerdan los jardines de la Plaza Mayor o el tranvía de sangre?

Todo ello conforma una galería fantástica en la que actúan tres protagonistas: fotógrafos, personas anónimas y, sobre todo, Madrid… siempre de fondo.

Aurora boreal en Saturno


El Mundo

Los astrónomos, gracias a los datos enviados por la nave Cassini -puesta en órbita por la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Italiana (ASI)- han revelado que Encélado, una de las lunas más pequeñas de Saturno, está unida a su planeta por unas corrientes eléctricas de largo alcance, como un haz de electrones que van y vienen entre ambos astros, provocando un fenómeno similar a la aurora boreal.

El haz fue descubierto por el instrumento CAP, un espectrómetro de plasma dirigido por los científicos del Colegio Universitario de Londres. Aunque algunas teorías hablaban de su existencia, hasta ahora, las partículas cargadas con electricidad, que interactúan con los campos magnéticos, no habían sido detectadas.

El satélite, puesto en la órbita de Saturno en 2004, ya ha pasado a 500 kilómetros de Encélado 14 veces. En esta última, recabó datos que indican que los chorros de gas y los granos helados que emanan de su polo sur se cargan de electrones, formando una ionosfera. El movimiento de Encélado y de su ionosfera en esta la burbuja magnéticafuncionaría en torno a Saturno como una dinamo.

La áurea detectada, según los autores, mide cerca de 1.200 por 400 kilómetros, un área similar a la superficie de Suecia.

Ya era conocido por los astrónomos que Júpiter está ‘unido’ a tres de sus lunas por sistemas cargados de corriente que fijan los satélites para que se muevan en la órbita dentro de una burbuja magnética gigante, llamada la magnetosfera. Esos sistemas forman puntos que brillan intensamente en la atmósfera superior del planeta gigante.

Un proceso similar, según se publica en la revista ‘Nature’, se produce en Encélado. Geraint Jones, uno de los autores del trabajo, señala que “gracias al instrumento CAP-ELS de Cassini se ha dado un gran salto adelante en la detección de estos haces energéticos y en la comprensión de la misteriosa luna Encelado”.

Para el profesor Andrew Coates, coautor con Jones, lo más interesante es que estas corrientes son un proceso universal: “La luna Io de Júpiter, que es el objeto más volcánico del Sistema Solar, produce también un punto brillante en la aurora de Júpiter. Ahora, vemos lo mismo en Saturno y en Encélado, un satélite muy rico en agua y con chorros que pueden ser de criovulcanismo (vulcanismo frío), así que estos haces electrónicos pueden ser la causa de la aurora de Saturno“.

Por otro lado, Saturno, a diferencia de otros planetas, no tiene casi ninguna diferencia entre su eje de rotación y el eje magnético, algo que todavía los científicos no entienden a qué se debe. Durante años, los astrónomos usaron telescopios para buscar los mismos puntos brillantes que veían en Júpiter, procedentes de su luna volcánica.

Encélado, que se sepa, es el único satélite saturniano con actividad y su forma de manifestarse son los géiseres que rocían el espacio de vapor de agua y partículas orgánicas. Situado a 240.000 kilómetros de su planeta, según este último trabajo, la huella eléctrica que provoca tiene variaciones, por lo que también las habría en la eyección de partículas, un tema que es objeto de debate científico entre los especialistas.

Los humanos, diestros desde hace medio millón de años


El Mundo

Una nueva investigación, dirigida por el profesor norteamericano David Frayer, de la Universidad de Kansas, ha confirmado que los seres humanos han sido preferentemente diestros al menos desde hace medio millón de años, una característica que se relaciona con el lenguaje.

El trabajo, en el que también participan los investigadores de Atapuerca, especialmente Marina Lozano, junto con colegas croatas e italianos, ha seguido los pasos de la investigación publicada 1988, en la revista ‘Journal of Human Evolution’, por el codirector del equipo español José María Bermúdez de Castro, Timothy G. Bromagea y Yolanda Fernández Jalvo, en la que por primera vez se mencionó este rasgo humano.

Ahora, nuevos materiales encontrados en la Sima de los Huesos y en otros yacimientos europeos confirman sus resultados.

En la nueva investigación, también se han analizado las marcas que hay en la parte frontal de los dientes de ancestros de nuestra especiey que se relacionan con el uso de la mano derecha. “No se trata de marcas hechas al comer, sino que vimos que eran más gruesas y siempre con la misma dirección. Los microscopios electrónicos revelaron que fueron hechas con piedras afiladas. Concluímos que los homínidoscogían la carne con la boca y la cortaban con lascas al ras de los dientes, como hacen los esquimales con los cuchillos”, explica Bermúdez de Castro a Elmundo.es

Enseguida les llamó la atención que todas las marcas estaban hechas en paralelo y en la misma dirección, siguiendo un patrón que se corresponde con el uso de la mano derecha para coger la herramienta de piedra. Además, como ahora resalta Frayer, se observa que eran señales producidas a lo largo de toda la vida, y no en un episodio puntual de corte.

Sima de los Huesos

El artículo publicado este mes en la revista ‘Laterality’ concretan que el porcentaje de individuos en la Sima de los Huesos (donde se han encontrado ‘Homo heidelbergensis’) y en otros yacimientos de neandertales es del 93,1% de diestros.

Frayer destaca que este rasgo tiene implicaciones para comprender la capacidad lingüística de las poblaciones humanas primitivas, dado que el lenguaje se localiza en el hemisferio izquierdo del cerebro, que controla también la parte derecha del cuerpo, por lo que hay una conexión entre ser diestro y el lenguaje.

“La correlacióngeneral entre el uso de la manos y la lateralidad del cerebro muestra que los cerebros humanos fueron lateralizados en una forma ‘moderna’ hace al menos medio millón de años y que ese patrón no ha cambiado desde entonces”, señala el investigador norteamericano. “No hay razón para pensar que este patrón no se extiende más allá en el pasado y que el lenguaje tiene raíces muy antiguas”, concluye.

La visión nocturna de los dinosaurios


El Mundo

Los dinosaurios, y otros reptiles del Mesozoico, hace entre 250 y 65 millones de años, eran capaces de ver en la luz tenue y, probablemente, eran activos durante la noche, según revelan dos investigadores norteamericanos esta semana en la revista ‘Science’.

No es la primera vez que en la comunidad científica se plantea esta hipótesis, pero si es el primer estudio comparado de las características de los ojos de varias decenas de ejemplares de aquella época y de animales actuale. Su conclusión desafía el argumento de que, debido a restricciones energéticas, estos saurios sólo podían ser activos durante el día, mientras que los mamíferos, la mayoría roedores, lo serían de noche.

Para llegar a este resultado, Lars Schmitz y Ryosuke Motani, ambos de la Universidad de California, analizaron las cuencas oculares en los fósiles de 33 arcosaurios mesozoicos y en 164 especies de reptiles, aves y mamíferos cuyos patrones de actividad son variados (diurnos, nocturnos y catamerales, es decir, que están activos a rachas durante las 24 horas).

En concreto se fijaron en la longitud de la órbita y en el diámetro del anillo huesudo alrededor de la esclerótica de los ojos, que es la membrana blanca y dura que protege el cristalino y que, según afirman, facilita la agudeza visual en diferentes niveles de luz: en los animales nocturnos, la abertura que hay en este anillo es más grande que en los diurnos, y en los catamerales estaría entre los dos.

Los dos investigadores afirman que entre los 33 arcosaurios, que son el grupo al que pertenecieron todos los grandes reptiles de aquel periodo, desde dinosaurios a los ancestros de los cocodrilos, existen todos los tipos de actividad, incluida la nocturna.

Para ello diseñaron un programa informático capaz de separar los rasgos que provenían de la filogenética, en especies que proceden de la misma rama evolutiva, de los rasgos fruto de la evolución, por adaptación al entorno. Una vez comprobado que estas dos medidas estaban relacionadas con el tipo de visión, aplicaron la técnica a todos los ejemplares.

Y detectaron que entre los animales voladores, como las aves y los pterosaurios (los primeros vertebrados en conquistar el aire), la visión era mayoritariamente diurna, mientras que los carnívoros (como el ‘Velociraptor mongoliensis’) tendrían una visión nocturna, lo que les permitía conseguir más piezas (como hoy ocurre con los mamíferos carnívoros), y los herbívoros eran capaces de ver de día y con poca luz, las 24 horas del día, de modo que tenían tiempo para conseguir el suficiente alimento que necesitaban sus gigantescos cuerpos, habida cuenta que descansaban en las horas de más calor.

Para el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, José Luis Sanz, especialista en dinosaurios, “este trabajo es muy interesante porque abre una nueva línea de investigación”, si bien puntualiza que 33 arcosaurios son muy pocos para un periodo de casi 200 millones de años. “Habrá que esperar a tener más fósiles de este tipo para que la conclusión tenga validad general”, afirma.

Sanz, autor del libro ‘Cazadores de dragones’, reconoce que la idea de que los dinosaurios vivían de día y los mamíferos de noche se ha mantenido a lo largo de los años sin una base científica clara.

El ‘eslabón’ perdido del oído de los mamíferos


El Mundo

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El oído de los mamíferos, tan preciso y sofisticado que es capaz de percibir ultrasonidos (perros, murciélagos…) o infrasonidos (ballenas) evolucionó de las mandíbulas de los reptiles. Ahora, el esqueleto completo de un mamífero muy primitivo, encontrado en China, podría serel ‘eslabón perdido’ del rompecabezas que los investigadores intentan completar desde hace 150 años.

El fósil, que fue encontrado en la Formación Jiufotang, de la provincia de Liaoning y ha sido bautizado como ‘Liaoconodon hui’, tiene un estado de conservación tan excepcional que aún muestra en su posición original los huesos asociados con la audición en los mamíferos: el martillo, el estribo y el yunque.

Los tres están desprendidos de la mandíbula inferior a la que habrían estado unidos en el pasado, pero se sostienen por un cartílago osificado que se inclina sobre ella. “La transición de la mandíbula a los huesecillos de nuestro oído medio se hizo a través de la evolución de un elemento de la mandíbula, el cartílago de Meckel que es, simplificando, el que sirve de ‘patrón’ a esa mandíbula ósea durante el desarrollo embrionario”, explica la experta española Gloria Cuenca, paleontóloga de la Universidad de Zaragoza.

El equipo que descubrió el ejemplar, tres científicos de la Academia China de Ciencias y el Museo Americano de Historia Natural, sugiere en la revista ‘Nature’ que esta disposición significa que el oído medio de los mamíferos evolucionó al menos dos veces de forma independiente: una en los monotremas (los mamíferos que ponen huevos, como los ornitorrincos) y otra en los marsupiales y placentarios (todos los demás, incluido el ser humano).

150 años de búsqueda

“Durante siglo y medio se ha estado buscando este espécimen. Ahora tenemos la primera evidencia paleontológica clara que muestra la relación entre la quijada inferior y el oído”, afirma el primer firmante del hallazgo, Ji Meng.

El ‘Liaoconodon hui’, que debe su nombre al rico yacimiento en el que fue encontrado, vivió hace entre 125 y 122 millones de años, en el Mesozoico, un momento en el que los dinosaurios reinaban en la Tierra y los mamíferos vivían en pequeños nichos ecológicos. Para aquel momento, sus 36 centímetros de largo lo convertían en un mamífero mediano, que caminaba sobre cuatro patas y se parecía bastante a los reptiles de los que procedía.

Un fósil muy valioso

La sorpresa de los científicos llegó cuando, al preparar su cráneo, encontraron que un cartílago osificado permitió al animal tener estable el tímpano (la membrana), que se mueve con las vibraciones del aire, transmitiéndolas a los tres huesecillos del oído medio. “Ahora podemos saber cómo fue la morfología de un mamífero transitorio y, por sus características, señalar que pudo desarrollarse dos veces. Siempre soñé con un fósil que tuviera los huesecillos del oído perfectos y ahora lo tenemos, un descubrimiento único para toda una vida”, asegura un eufórico Meng.

Cuenca, que investiga en la fauna ibérica de este mismo periodo, destaca que “es un ‘eslabón perdido’, un tipo de fósil valiosísimo en la demostración de la evolución de las especies puesto que demuestra que hay cambios entre las especies ancestrales y las derivadas, y que estos cambios están documentados en el registro fósil mediante estos eslabones”.

La conquista del espacio cumple medio siglo


El Mundo

Yuri Gagarin, como E.T., quería un teléfono. A las 10.50 horas del 12 de abril de 1961, el primer cosmonauta de la historia, un piloto soviético de 27 años hijo de campesinos, aterrizó cerca del Volga tras sobrevivir al primer vuelo espacial de la historia, y lo hizo con una sola idea orbitándole la cabeza: llamar a Moscú para informar de su reentrada, 108 minutos después de que su cohete Vostok despegara desde el cosmódromo ultrasecreto de Baikonur (entonces Tiura-Tam), en las estepas peladas de Kazajistán.

El grito espontáneo de “¡payéjali!” (¡vamos allá!) que profirió Gagarin acurrucado en la cápsula Vostok durante la ignición del cohete, a las 9.07 (hora de Moscú, 7.07 en España), quedó para siempre vinculado en la cultura popular rusa como expresión de autoconfianza y arrojo ante retos imposibles.

Tras sobrevolar el Estrecho de Magallanes, África y Turquía a 28.000 kilómetros por hora en régimen automático, la caída de la nave esférica Vostok sobre un sembrado en la región meridional de Saratov, plantó la primera semilla de la cosmonáutica en nuestro planeta. La noticia de aquella órbita pionera no tardó en dar la vuelta al mundo. “La Tierra tiene una aureola muy característica, de un hermosísimo color azul”, dejó escrito Gagarin en su informe de vuelo. La dimensión de aquel hito trascendía fronteras, razas, culturas e ideologías, pero en ese momento Gagarin sólo quería un teléfono para llamar a Moscú.

Llegada a Engels tras el aterrizaje

El aterrizaje del ruso fue poco ortodoxo. Creyendo que se quemaba vivo durante la reentrada (las llamaradas penetraban como dagas en el revestimiento de la cápsula Vostok), Gagarin activó su asiento eyectable a 7 kilómetros de tocar tierra. Al parecer, nadie le advirtió que tendría que aguantar en la estratosfera aquel ‘descenso a los infiernos’ durante varios minutos.

“En aquel momento se cortó la comunicación. Gagarin se asustó porque creía que se quemaba y se arrancó sus microfonos de comunicación [langirófonos]”, asegura a ELMUNDO.es Guenadi Turkin, que en 1961 era el meteorólogo del aeródromo de militar Engels, la localidad a la que fue traslado Gagarin tras su aterrizaje, donde mantuvo contacto directo con el primer cosmonauta y le sirvió de guía en medio de la gente.

Cuando aquella mañana le pidieron que controlara la velocidad del viento, Guenadi pensó que los científicos de Moscú iban a lanzar algún otro perro, como Laika (el primer ser vivo lanzado al espacio en 1957) o como Belka y Strelka, la pareja de canes que en 1960 sobrevivió al primer vuelo cósmico de ida y vuelta con seres vivos.

Gagarin aterrizó en paracaídas en campo abierto, en un punto que Moscú no había previsto, razón por la que no había nadie para recibirlo. El aterrizaje se desvió sensiblemente debido a que la cápsula Vostok y el módulo de instrumental no se separaron a tiempo, enredados como estaban por unos cables (que afortunadamente se fundieron durante la reentrada).

El susto de dos campesinas

Mientras descendía en paracaídas, Gagarin reconoció la mítica anchura del río Volga y supo que estaba en casa. Las primeras personas a las que vio fue a una campesina y su nieta que plantaban patatas. “Soy uno de los vuestros, Un soviético. No teman”, les dijo al ver que reaccionaban con miedo.

Las koljozianas le ofrecieron leche y pan, pero Gagarin declinó la oferta y, en medio de aquel sembrado, fue al grano: “necesito llamar por teléfono”. Gagarin ansiaba comunicarle a las altas esferas que su esfera estaba en tierra. Hoy probablemente las lugareñas se habrían sacado un móvil del bolsillo de la falda y le habrían hecho fotos a Gagarin, pero entonces el teléfono era un bien escaso en la URSS profunda. La aldea más cercana era Smelovka, a unos seis kilómetros, mientras que la ciudad más próxima, Engels, distaba 20 kilómetros.

Cuando los trabajadores del cercano koljoz Shevchenko cercaban a Gagarin y lo jaleaban sabedores de su gesta (la agencia TASS había dejado caer la noticia poco antes de su aterrizaje), irrumpió un grupo de militares del Ejército Rojo para llevarse al cosmonauta recién nacido a la guarnición de Engels en un helicóptero Mi-4.

Un lugar de peregrinaje

El lugar donde Gagarin aterrizó, a unos 20 kilómetros de Engels, es hoy un lugar de peregrinaje obligado para los entusiastas de la cosmonáutica. El punto donde cayó la nave Vostok queda demarcado por una colosal estela metálica de un cohete, cuyo pedestal marrón repintan varios obreros en vísperas del 50 aniversario del vuelo pionero de Gagarin, que Rusia celebra hoy por todo lo alto.

“Cuando salió el helicóptero, la gorra inmediatamente se la llevó el viento. Su cabeza era pequeña y el jefe de departamento político le había dado una gorra grande”, recuerda Turkin, que en 1961 tenía 30 años y contempló aquel segundo aterrizaje de Gagarin con sus prismáticos.

En Engels todos querían ver y tocar a Gagarin, que del helicóptero fue trasladado en un coche verde ‘Volga’ hasta las instalaciones de control de vuelos para que pudiera llamar por teléfono al Dios comunista, el secretario general del Partido Comunidta de la URSS y padrino de su ascensión espacial, Nikita Jrushchov.

“No ha cambiado nada, sólo la valla, que rodea el edificio, que entonces era de madera”, explica a ELMUNDO.es Fanil Gareev, un ex oficial de 65 años que aquel día hacía ejercicio de tiro cuando Gagarin entró en Engels y se le puso a tiro. “Ese fue el momento más impresionante en mi vida”, confiesa emocionado, enfundado en una parca verde lagarto y con una bolsa de plástico negro de la que saca una foto de Gagarin hablando por teléfono dentro del instituto científico. “Jrushchov estaba ese día en Sochi”, aclara.

Koroliov, el ‘cerebro’ a la sombra

En realidad la entrada de Gagarin a Engels fue una ‘reentrada’, ya que el cosmonauta había estado en aquellas instalaciones militares durante el entrenamiento en 1960 del primer grupo de veinte pilotos seleccionados para volar al espacio por obra y gracia de Serguei Koroliov, el padre de la cosmonáutica sovietica y del Sputnik (el primer satélite artificial lanzado por Moscú en 1957).

Koroliov, cuya identidad sólo fue revelada tras su muerte en 1966,llamaba “aguiluchos” a los futuros cosmonautas. “En los ensayos con maniquíes habían visto que muchos se dañaban la cabeza en el aterrizaje, así que el cosmonauta tenía que ser bajito”, explica Turkin. Gagarin medía 1,57, pese a lo cual “jugaba al baloncesto y al voleibol como delantero porque tenía un resorte interno que le hacía saltar muy alto”, explica a ELMUNDO.es Alexei Leonov, compañero de Gagarin en aquellos entrenamientos y protagonista en 1965 de la primera paseata espacial de la historia.

“En 1960 la palabra cosmonauta aún no existía, y nosotros hemos pensado que se preparaban para competición de paracaidistas”, explica Gareev, que llora de emoción ante una enorme torre oxidada desde donde los potenciales cosmonautas se catapultaban con paracaídas imitando la eyección.

En Engels el calor de la Vostok fue sustituido por el calor humano(tan abrasivo como el del rozamiento estratosférico): Gagarin no había sido entrenado para soportar las presiones de la masa, y cuando se sintió oprimido por el gentío ante el edificio de investigaciones científicas de la guarnición exclamó: “El vuelo cósmico no me ha matado, pero ahora temo morir aplastado por vosotros”. Así lo recuerda Piotr Kvashniuk, un oficial-ingeniero de 25 años que aquel día tomó las primeras fotos de Gagarin descendido cuando era jaleado por la multitud. Aunque el KGB le arrebató por las malas los negativos (hizo unas 70 fotos), Kvashniuk conservó una cuantas imágenes que ha compartido en exclusiva con este diario (léase suplemento Eureka del 10 de abril).

Después de telefonear por segunda vez a Jrushchov aquel día desde el edificio de investigaciones científicas de la guarnición militar de Engels, Gagarin fue trasladado en helicóptero a Kuibishev (actual Samara), desde donde voló en avión a Moscú, donde lo esperaba Jrushchov con los brazos abiertos.

Una misión incierta

Aunque Gagarin le dijo al líder soviético que todo había ido como la seda, aquello no fue del todo cierto. Una concatenación de imprevistos, como el fallo de hermetización en la escotilla de la nave (que hubo que desatornillar y cambiar con la ignición a punto de caramelo), la problemática separación final de los módulos (que provocó que la nave girara sobre su eje como una peonza durante diez minutos) o el desprendimiento inesperado del petate con el paracaidas de emergencia,dejaron el éxito de la misión en el aire.

Según recoge el escritor Yves Gauthier en su libro ‘Gagarin o el sueño ruso del espacio’ (1998) Oleg Ivanovski, uno de los ingenieros encargados del diseño de la Vostok (el que cambió in extremis la escotilla de la cápsula), calculó a posteriori el porcentaje de éxito de la misión, situándola en no más de un 46%.

De hecho, el Kremlin tenía preparado tres sobres con tres declaraciones distintas: una para celebrar el éxito de la misión, otra lamentando la muerte del cosmonauta y una tercera que contenía un llamamiento a terceros países por si Gagarin caía en territorio extranjero. Anatoli Davidov, vicejefe de Roskosmos, la Agencia Espacial Rusa reconoció hace unos días que el éxito de la misión “fue en gran medida una cuestión de suerte”.

Homenaje en Moscú

Quizá también fue una cuestión de suerte que Gagarin no se tropezara cuando caminó por la alfombra roja que habían dispuesto para él en el aeropuerto Vnukovo de Moscú: como se aprecia en las imágenes grabadas por la televisión soviética, el cordón de uno de sus zapatos se agita desatado como rubricando en el aire la terrenalidad del nuevo héroe volador. “Él fue una persona lúcida, lista, que sabía cantar, descansar…”, explica a ELMUNDO.es Valentina Tereshkova, la primera mujer que voló al espacio en 1963 a bordo de la nave Vostok-6. “Sabía ser amigo de sus amigos”, concluye Tereshkova, que el lunes participó junto con decenas de cosmonautas y astronautas de todo el mundo, retirados y en activo, en un homenaje a Gagarin que tuvo lugar en el museo de la cosmonáutica de Moscú.

“Durante una cena con la Reina de Inglaterra, Gagarin le confesó que no sabía con cual de todos los cubiertos tenía que servirse”, recordaba el ex cosmonauta Pavel Popovich en conversación con este diario uno años antes de su muerte, acaecida en 2009.

Pese al estrellato que le valió su única órbita espacial (su ascensión le valiera ser ascendido de teniente a mayor), Gagarin nunca dejó de tener los pies en la tierra.

La aeronáutica investiga para ser más limpia y poder crecer


El Pais

La UE traza su ruta hasta 2050 con aviones ecológicos y cambios en el tráfico

Ni aviones hipersónicos ni vuelos suborbitales, o perfiles y motores muy diferentes de los actuales, son protagonistas principales de los planes de futuro de la industria aeronáutica. Las enormes cantidades de dinero previstas para investigación y desarrollo en las próximas décadas se van a dedicar, sobre todo, a reducir la contaminación por emisiones y por ruido, a mejorar el control del tráfico aéreo y a aumentar la seguridad de los vuelos, cuyo sustancial crecimiento está en todas las previsiones. PrecisamenteInnovación para una aviación sostenible en un medioambiente global fue el lema de Aerodays 2011, la cumbre aeronáutica europea que se celebró en Madrid la semana pasada, con más asistencia que nunca (lleva seis ediciones), y la presentación de la visión del sector para 2050.

En una industria que solo tiene un siglo de existencia y que ha crecido aceleradamente hay demasiadas cosas que arreglar antes de meterse en nuevas aventuras, sobre todo porque, como dice Charles Champion, vicepresidente de ingeniería de Airbus, “la gente espera poder volar más” y, como señala la comisaria europea de Investigación, Innovación y Ciencia (Maire Geoghegan-Quinn), se necesita “la aviación para mantener la economía en movimiento”. Los fabricantes y las compañías aéreas olfatean las perspectivas favorables para su negocio pero saben que no pueden perder de vista ni la seguridad, ni el previsible aumento del precio del combustible, ni el impacto ambiental. Todo ello sin olvidar la futura competencia de economías emergentes.

“Hay que cambiar el control del tráfico aéreo”, sentenció John Tracy, director de tecnología de Boeing. El actual sistema, que combina datos automáticos con órdenes verbales, resulta ya inaceptable para un horizonte de crecimiento y se piensa en sistemas de cuatro dimensiones (que incluyan el tiempo) para controlar las rutas. Europa tiene en marcha el proyecto SESAR para encarar este problema.

El sector aeronáutico es de ciclo largo y “probablemente el mejor organizado del mundo”, según Eric Dautriat, que dirige el programa tecnológico europeo Clean Sky (Cielos limpios). Su funcionamiento se basa en dedicar una gran parte de su facturación (alrededor de un 12%), complementada por grandes inyecciones de dinero público, a la investigación y desarrollo, que permite una continua innovación. En esa estrategia se enmarca el informe Ruta aérea 2050, que presentó en Madrid el vicepresidente de la Comisión Europea, Siim Kallas. Una visión a largo plazo del sector que expone cómo y en qué áreas deben establecerse las prioridades europeas en I+D. Ahora debe ser desarrollado, pero está claro que “lo que necesitamos es una inversión sostenida y sustancial en tecnología”, en palabras de Domingo Ureña, presidente de la Asociación de Industrias Aeroespaciales y de Defensa (ASD). Esa inversión se cifra en al menos 3.000 millones de euros anuales.

Mientras que a través de Clean Sky (que dispone de 1.600 millones de euros hasta 2017, financiados al 50% por el sector privado y el público) se pretende demostrar para 2020 que es posible la reducción de un 50% en emisiones de dióxido de carbono, un 80% en las de óxidos de nitrógeno y un 50% en el ruido, respecto a los niveles de 2000; estos objetivos se elevan al 75%, el 90% y el 65% respectivamente para 2050.

En los aviones, las principales áreas de investigación son los materiales compuestos (más avanzados que la fibra de carbono que ya está en el fuselaje de los últimos grandes aparatos comerciales) y los motores. Son dos factores clave para reducir el consumo de combustible, y con ello las emisiones, haciendo los vehículos más ligeros y los sistemas de propulsión más eficientes.

El otro factor clave es el propio combustible. En las jornadas aeronáuticas Aerodays, organizadas por la Comisión Europea y el CDTI, el Gobierno español y las empresas Iberia y Airbus anunciaron un acuerdo para poner en marcha una cadena completa de producción de biocombustibles.

Entre las tecnologías en alza están los vehículos de rotor, como los helicópteros, ya que su movilidad y la automatización lograda les hace atractivos en áreas urbanas. El primer avión-helicóptero comercial civil está ya a punto, tras varios años de uso en el campo militar. El aparato que presenta Bell-Agusta, de despegue y aterrizaje verticales, dispone de dos rotores basculantes, para volar en vertical o en horizontal, puede transportar hasta 20 pasajeros y alcanza los 330 kilómetros por hora. “Será la solución para las áreas más pobladas del mundo”, explica Giuseppe Orsi, de Agusta. “Su efectividad aumenta con la navegación por satélite”, añade.

Y asoma la cabeza nuevamente el motor de rotor descubierto, con hélices contrarrotatorias, muy eficiente pero que tiene el problema del ruido. Es una de las líneas de investigación del programa Clean Sky.

Ideas avanzadas

– Avión personal. Puede ser un vehículo que ruede hasta la pista por carretera y luego despegue para volar, o un aeroplano lanzado por una catapulta o una mezcla de modos de transporte, aéreos y terrestres. El modelo no está definido, pero sería de conducción automática o tan fácil de llevar como un coche. Sería complejo el control

del tráfico.

– Pilas de combustible. Un avión que se carga con hidrógeno y vuela gracias a la electricidad producida por las pilas de combustible. Si se mezcla el concepto con células solares, se obtiene un sistema mixto del que se ha hecho un prototipo probado con éxito.

– Energía solar. Bertrand Piccard ha hecho realidad el Solar Impulse, un avión con 200 metros cuadrados de células solares. Genera la energía de una motocicleta, pesa lo que un turismo y sus alas son tan largas como las de un Airbus 380.