Hallan proteínas de la piel fosilizada de un reptil primitivo


El Mundo

  • Científicos de EEUU logran detectar componentes orgánicos en tejido fosilizado
  • El resto pertence a un reptil primitivo que vivió hace 50 millones de años

La alta tecnología ha dado un importante paso en la investigación del pasado en la Tierra al descubrir, gracias a las radiografías realizadas con un sincrotrón, la primera imagen de componentes orgánicos de la piel de un reptil primitivo que vivió hace 50 millones de años.

En concreto se trata de un reptil, perfectamente conservado, que fue encontrados en la formación de Green River, en Utah (EEUU).

Un equipo dirigido por Roy Wogelius y Phil Manning se sirvieron del haz de luz sincrotrón que hay en la Universidad de Stanford y la tecnología de infrarrojos de la de Manchester para revelar la existencia de un tejido blando fosilizado del Eoceno.

Las imágenes que obtuvieron revelan detalles orgánicos de la composición de la piel, como las amidas, porque, como explican en la revista ‘Royal Society Proceedings B’, cuando los compuestos originales de esa piel comenzaron a desintegrarse, dejaron un rastro químico con trazas de metal, y en unas condiciones especiales esos metales acúan como un ‘puente’ hacia los minerales de los sedimentos, de forma que el material de la piel quedó protegido.

Para el geoquímico Roy Wogelius, “la distribución mapeada de los compuestos orŽganicos y de los metales en una piel de hace 50 millones tienen similitudes con la de un lagarto moderno, de forma que es difícil distinguir cual es el fósil y cual el actual y se la logrado gracias a nuevos métodos que revelan patrones químicos que se pasaron por alto hasta ahora”.

Estas nuevas tecnologías de la imagen, de hecho, han abierto la puerta a la química analitica del siglo XXIm, que ayudará a descubrir en última instancia la química de la vida antigua.

Para obtener estos resultados, los investigadores utilizaron una luz infrarroja que hace vibrar la piel fosilizada y un cristal minúsculo, como la aguja de un viejo fonógrafo. En cada punto donde el cristal minúsculo tocaba el fosil, un haz infrarrojo brillaba y la señal reflejaba cambiaba según los componentes químicos, que eran detectados sin necesidad de destruir los fósiles.

Nick Edwards, primer autor del trabajo, cree las posibilidades que abren estas tecnologías van a revolucionar la paleontología. “Proporcionará grandes oportunidades en el futuro para sacar la información que está guardada en otros ejemplares a la que no teníamos acceso”, ha señalado.

También Manning se felicitaba de que la física, la paleontología y la química se hayan encontrado para penetrar de forma increíble a losbloques huecos del tejido suave fosilizado. “Los resultados de este estudio tienen implicaciones más amplias, tales como comprensión de qué sucede a los restos enterrados durante largos periodos del tiempo.

El volcán sigue arrojando cenizas – Fotos del día


El volcán sigue arrojando cenizas – Fotos del día – ELPAÍS.com.

Descubren un agujero negro que ‘devora’ a una estrella


El Mundo

Un nuevo agujero negro que está’devorando’ a una estrella figurará desde ahora en los mapas del Cosmos. Este sistema binario , llamado XTE J1859+226, ha sido descubierto por un equipo de investigadores delInstituto de Astrofísica de Canarias (IAC), quienes han comprobado que su masa es 5,4 veces la masa del Sol.

Los astrónomos, dirigidos por Jesús M. Corral-Santana, captaron los espectros de rayos X del agujero negro y la estrella en observaciones realizadas en el Gran Telescopio Canarias (GTC), que seguía la pista de este sistema desde que en 1999 fuera detectado por el satélite RXTde la NASA.

“Entonces se intuyó que en esa región, que está más allá del centro de la Vía Láctea, en la constelación Vulpecula, podía haber un agujero negro binario, pero hasta ahora no había podido confirmarse”, explica a ELMUNDO.es Corral-Santana. Se estima que está a 45.600 años luz de la Tierra.

Estos sistemas binarios de rayos X, de los que se conocen sólo 17 en nuestra galaxia, aunque se cree que hay unos 5.000, están compuestos por un objeto compacto (que puede ser una estrella de neutrones o un agujero negro) y una estrella ‘normal’.

Este objeto compacto va arrancando materia de la estrella y la incorpora lentamente a su propia masa a través de un disco que se forma en torno a él. En definitiva, se la va ‘tragando’. En este caso, los astrónomos comprobaron que el objeto compacto era un agujero negro en el que la masa absorbida va cayendo.

El satélite detectó el sistema en un momento de erupción, pero luego volvió a la normalidad, al estado de quietud que es habitual en la mayor parte de la vida de las binarias transitorias de rayos X. Así pueden permanecer muchos años, pero nosotros desde 1999 hemos estado buscando en esa zona hasta que hemos comprobado su existencia”, explica el astrofísico, primer firmante del artículo en la ‘Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS)’.

Los investigadores han combinado las mediciones fotométricas del Isaac Newton Telescope (INT), el William Herschel Telescope (WHT) del año 2000 y las del Nordic Optical Telescope (NOT) de 2008, con los espectros realizados con el GTC en 2010, los primeros publicados de este objeto.

De hecho, Corral-Santana comenta que “debido al bajo brillo del sistema observado, necesitábamos telescopios de 10 metros para poder obtener espectros. En este sentido, haber podido observar desde el GTC ha resultado determinante”. El GTC, con su espejo de 10,4 metros, es ahora el telescopio más grande del mundo.

Desaparición de la estrella

Dentro de miles de millones de años, la estrella acabará desapareciendo dentro del agujero que le está robando la masa.

Tanto las estrellas de neutrones como los agujeros negros son los restos que deja una estrella masiva al morir. La mayor parte de las estrellas de neutrones conocidas tienen masas en torno a 1,4 veces la masa del Sol, aunque en unos pocos casos se han medido valores superiores de hasta dos veces la masa del Sol.

Para medir la masa, los investigadores calcularon, mediante complejas ecuaciones, la velocidad de rotación de la estrella y lo que tarda en dar una vuelta. Los astrónomos creen que a partir de unas tres masas solares las estrellas de neutrones no son estables y colapsan formando un agujero negro.

Corral-Santana explica que “es determinante medir la masa de los objetos compactos para saber de qué tipo de objeto se trata”. Si tiene más de tres veces la masa del Sol, sólo puede ser un agujero negro y en este caso son 5,4 veces, por lo que no había duda.

Las medidas fotométricas permitieron determinar el período orbital de la binaria (6.6 horas) mientras que los espectros proporcionaron, además, información sobre la velocidad de la estrella alrededor del agujero negro. La combinación de estos dos parámetros resultó imprescindible para calcular la masa del agujero negro.