Destruyen los pilares del puente romano de Valencia de Don Juan


Diario de León

  • Los vecinos de Coyanza, alarmados por un nuevo atentado contra su patrimonio histórico
  • Aunque protegidos por el plan urbanístico, acabó con ellos una excavadora de la CHD

000_3256El pasado martes, una excavadora de la Confederación Hidrográfica del Duero acababa con los últimos vestigios de un puente al que unos expertos calificaban de romano y otros databan en época medieval. La acción tuvo lugar en Valencia de Don Juan, en pleno río Esla, en la zona significativamente conocida como Los Pilares. Se trataba, en todo caso, de los últimos vestigios del más antiguo puente coyantino y además se encontraban catalogados y protegidos por el plan urbano de esta cabecera del sur leonés.

Según informa el historiador coyantino Javier Revilla, existían en total «cuatro grandes pilas o cimientos de un antiguo puente, cuya antigüedad no está clara puesto que hay autores que lo documentan en la época romana, aunque las investigaciones más recientes lo sitúan en la Edad Media, en torno a los siglos XII y XV». «En origen, serían cinco pilas separadas entre sí unos 20 metros. Los restos que se conservaban hasta el martes mostraban unas dimensiones de hasta cinco metros de anchura», prosigue Revilla. Los vecinos de Valencia se encuentran estos días consternados: si hace poco se enteraban de que la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta había autorizado el vaciado del solar donde se localiza el primer asentamiento de Valencia de Don Juan, un castro de la Edad Bronce conocido como Castrum Coviacense (de donde procede el nombre de Coyanza), ahora saben que otros testigos de su historia y su patrimonio, los pilares del viejo puente -todo el mundo sabía de su existencia y de su ubicación- han desaparecido para siempre.

Añade Javier Revilla que su técnica constructiva «era muy similar a la del castillo de Valencia de Don Juan o la de la muralla de Mansilla de las Mulas: cantos rodados de río y sillarejos cogidos con argamasa de cal y arena. Sus restos eran muy compactos, lo que les había servido para aguantar las embestidas del río Esla durante cientos de años, pero que en tan sólo una tarde desaparecieron por la acción de una potente excavadora». El propio Revilla había diseñado en el año 2006 un completo estudio sobre Los Pilares. En él, recuerda que el erudito local Teófilo García decía en 1948 que se hablaba «de otro vestigio romano en nuestro pueblo: los llamados pilares sobre el Esla, frente al Vergel; mas no me atrevo a asegurarlo, pues los materiales de construcción parecen suscitar alguna duda acerca de su autenticidad». Ésta es la primera noticia escrita que Javier Revilla ha localizado sobre la interpretación de estos restos. Otras referencias proceden de Pascual Madoz y de Wattenberg, y, recientemente, de Alonso Ponga, quien propone una datación medieval para el mismo, en concreto, del siglo XII. Rabanal, en cambio, le da origen romano, como también otro erudito local, Miguel Ángel Millán Abad en su Historia de Coyanza.

Javier Revilla, a su vez, incide que entre los grandes machones se observa en el lecho del río la presencia de restos menores de otras pilas o machones que reducirían la luz entre los grandes, por lo que su magnitud debía de ser sin duda considerable.

«Confederación Hidrográfica del Duero actuó en todo momento siguiendo instrucciones del ayuntamiento»

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