Majadahonda


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Historia de Majadahonda

actu080919maj.jpgEl nacimiento de Majadahonda no está muy claro, aunque se cree que fueron unos pastores segovianos, allá por el siglo XIII, los que se asentaron en la zona y construyeron unas pocas cabañas. Con el paso del tiempo, esas viviendas se multiplicaron, dando lugar a una modesta aldea llamada Majada-Honda, perteneciente en primer lugar al “País Segoviano” y más tarde a la “Tierra de Madrid”.

Algunos hallazgos arqueológicos siembran la duda sobre el verdadero origen de Majadahonda, pues la aparición de restos de un poblado romano-visigodo podrían indicar que su nacimiento fue mucho tiempo antes.
Fue en el siglo XVI cuando Majadahonda empieza a convertirse ya en una aldea en condiciones, con un censo de 400 habitantes. Algunos de ellos tenían como apellido Bravo, Montero, Rojas, Bustillo, Gala, Tallón o Labrandero, los cuales aún perduran en la localidad. A finales de este siglo ya existían casi doscientas viviendas, habitadas por unos 800 majariegos.

El núcleo de la aldea era la plaza, alrededor de la cual estaban la Iglesia de Santa Catalina, un pequeño hospital y una modesta posada. El pueblo se alargaba a través de las calles San Roque, Real y El Cristo.
En el siglo XVII se produjo un espectacular descenso de población, apenas superando el medio millar de habitantes tanto a principios como a finales de siglo. Se dice que entonces Majadahonda estuvo a punto de ser vendida, al igual que se hizo con Boadilla del Monte y Pozuelo de Aravaca (de Alarcón, después de la venta). No obstante, la protesta de los vecinos hizo efecto en el rey Felipe IV y la operación no fructificó.

Con el cambio de dinastía y ya entrados en el Siglo de las Luces, se produce un aumento demográfico considerable, hasta dejarlo en 800 vecinos, según el censo de Floridablanca. La mayoría eran jornaleros, frente a una minoría de labradores ricos y hacendados forasteros. El pan y la leña, que vendían en Madrid, eran sus principales armas de comercio. Las relaciones con el rey Felipe V fueron entonces muy buenas, consiguiéndose incluso que se indemnizara a los majariegos con 3.000 reales al año por los daños que ocasionaba la caza en el monte del Pardo. A cambio, los habitantes de la aldea accedieron a que se cortase leña de su dehesa para cocer 600.000 ladrillos para construir el Palacio Real.

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El Museo Judío de Berlín expone el expolio artístico nazi en el Holocausto


EFE – La Vanguardia

  • ‘Saqueo y restitución’ es el título de esta ambiciosa muestra de pinturas, muebles y libros

76610Saqueo y restitución’ lleva por título una ambiciosa exposición del Museo Judío de Berlín, que abre hoy sus puertas, dispuesta a ilustrar el expolio de bienes y obras de arte judías perpetrado por los nazis, y la actual polémica que acompaña a la indemnización de sus herederos.

La muestra documenta a través de pinturas, porcelanas, libros, muebles y objetos de plata el peregrinaje de posesiones que pertenecieron a la familia Rothschild, Sigmund Nauheim o a la pianista Wanda Landowsky, y acabaron en manos de jerarcas nazis como Alfred Rosenberg, Hermann Göring o el propio Adolf Hitler.

“Entre ellos compitieron para ver quién robaba más obras y se enriquecía más rápido”, no dudó en explicar durante la presentación de la muestra el director el museo, Michael Blumenthal, en alusión a las colecciones privadas de Hitler y Göring.

Desde París hasta Vilna, los comandos nazis se dedicaron profesionalmente al pillaje artístico, con el fin de “redistribuir” las obras y eliminar aquello que consideraban “arte degenerado”, que no respondía a los cánones de belleza arios.

Mientras el ‘Führer’ acumuló más de 4.000 piezas, confiscadas entre los años 30 y 1945, con el fin de montar un museo en Linz, la ciudad austríaca donde se crió, su lugarteniente Goering llegó a reunir 1.375 pinturas, esculturas, muebles, alfombras y tapices, la mitad de las cuales eran robadas, y el resto regalo de industriales que esperaban recibir favores a cambio.

La muestra, que podrá verse hasta el próximo 25 de enero en el famoso edificio del arquitecto Daniel Liebeskind, no deja títere con cabeza y cuestiona el dudoso rol de los museos, que después de la guerra adoptaron el papel de víctimas, y hoy día se niegan a devolver obras, según puede leerse en esta densa exposición.

La polémica no podía tener mayor actualidad. Sobre todo teniendo en cuenta que una docena de museos alemanes afrontan demandas de restitución de herederos de judíos que huyeron y se vieron obligados a vender sus pertenencias o les fueron arrebatadas por los nazis.

Tampoco la burocracia alemana sale bien parada, ya que “contribuyó a elaborar listas, catálogos y beneficios cosechados con el pillaje artístico”, explicó Blumenthal, documentando así “de forma minuciosa la triste historia del siglo XX”, agregó.

Una gran ausente en el Museo Judío es la ‘Berliner Strassenszene’ (Escena callejera berlinesa), tela que Ernst Ludwig Kirchner pintó en 1913 y que integró la colección de un museo berlinés durante 25 años. En agosto de 2006 fue devuelta a una heredera del coleccionista judío Alfred Hess sin aclarar si había sido expropiada o vendida.

La comisaria Inka Bertz explicó la ausencia de este cuadro que ilustra como pocos lo complejo que resulta hacer justicia a los herederos sin perjudicar a los museos, con la intención de “ampliar el debate” sobre la restitución y “no echar más leña al fuego”.

Además, añadió Bertz que el cuadro está junto con otros seis de la serie de escenas callejeras berlinesas del pintor expresionista alemán, por primera vez en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. “Así que de todos modos no hubiéramos podido traerlo”, apuntó.

Y lo cierto es que la muestra berlinesa tiene de hilo conductor 15 objetos expoliados, como el cémbalo de Wanda Landowska, judía polaca que se exilió en Estados Unidos y desde ahí reclamó la devolución de sus instrumentos antiguos, expropiados por los nazis.

Destaca un retrato del expresionista Otto Mueller, que perteneció al jurista judío Ismar Littmann, quien se vio obligado a malvenderlo en 1933 antes de suicidarse. En 1935 su familia subastaría el resto de sus obras, y no sería hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando los herederos recibirían una indemnización.

O el texto original del ‘Repertorio de bienes expoliados en Francia 1939-1945’, que publicó una de las comisiones de restitución que se fundaron en los países vecinos.

Porque la muestra no se limita al territorio alemán, sino a todo el pillaje nazi en territorios ocupados, esto es Francia primero y más adelante, a partir de 1941, también el Báltico, Ucrania y Rusia.

Para el director del museo, Blumenthal, esta exposición no sólo es indispensable, sino una de las más relevantes de los siete años de vida del Museo Judío “porque es la primera que no toma partido” en este “debate emocional” e intenta “explicar la complejidad de problemas heredados del Nazismo y del Holocausto”.

Hallan en Nantes una partitura inédita de Mozart


Europa Press – La Vanguardia

Unos investigadores alemanes han encontrado en Nantes, capital del Loira situada en el oeste de Francia, una partitura inédita de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) firmada por el propio músico y escondida en los fondos de la mediateca de la ciudad.

‘W.A.Mozart’ es lo que se puede leer manuscrito en el documento, amarillo por el paso del tiempo, según relata el diario regional ‘Presse-Océan’. “Sabían que teníamos documentos relacionados con Mozart en la mediateca, pero no se esperaban semejante hallazgo”, confiesa el ex concejal de Cultura de Nantes, Yannick Guin.

De momento no se sabe por qué extraño motivo pudo aterrizar en Nantes un documento manuscrito de Mozart, virtuoso del piano y del violín muerto a los 35 años que ha dejado unas 626 obras, repertoriadas en el catálogo Kochel.

La partitura en cuestión, del tamaño de un folio, parece haber sido escrita sobre un mantel, según Christophe, un violinista nantés que ha podido ver ya el manuscrito. Tiene dos partes. Una de ellas se compone de 15 compases y se trata de un Credo en re mayor, una pieza en cuatro tiempos que parece formar parte de una obra musical.

La segunda parte es más difícil de descifrar. Hay notas por todas partes y parece un borrador, una primera escritura a veces ilegible. Tiene unos 20 compases y puede que se trate de la misma obra, una sonata, en este caso. Muchas notas están borra.

El ‘Hubble’ logra registrar una singular alineación entre dos galaxias


CET – El Mundo

POR MUCHO TIEMPO SE CREYÓ QUE ERA UN SÓLO OBJETO

actu080919gal.jpgUna mancha distante que por mucho tiempo se había creído que era un sólo objeto, ha resultado ser dos galaxias alineadas en una forma muy singular, según revela una imagen captada por el telescopio espacial ‘Hubble’.

La galaxia más grande tiene 780 millones de años-luz y es aproximadamente del tamaño de la Vía Láctea. La segunda, de un blanco más intenso, es unas diez veces más pequeña. Juntas han sido llamadas ‘2MASX J00482185-2507365’.

La mayoría de las estrellas que se encuentran a su alrededor pertenecen a la cercana galaxia en forma de espiral ‘NGC 253’, que era el objetivo de estudio inicial de los investigadores que capturaron la imagen en septiembre de 2006.

Pero una visión más clara de las dos galaxias alineadas detrás de la ‘NGC 253’ ofreció al equipo la oportunidad de examinar ‘los tentáculos de polvo’ del disco de la galaxia más pequeña. Tales estructuras, oscuras y externas, son rara vez visibles en una galaxia, porque por lo general no hay nada que las ilumine.

“A menudo marcamos el final de una galaxia espiral por donde se encuentran la mayor concentración de estrellas” explica el autor principal de la investigación Benne Holwerda, del Instituto Científico de Telescopio Espacial en Baltimore, Maryland (EEUU).

“Con la aparición de la radioastronomía, hemos podido saber que el hidrógeno se extiende mucho más que esta zona. Pero esta imagen es una muestra radical de cómo el polvo cósmico también se concentra fuera del disco de las galaxias”, añade Holwerda.

En muy pocas ocasiones los astrónomos han conseguido ver polvo cósmico tan lejos del borde iluminado de una galaxia, por lo que no saben si es algo común. Un mejor entendimiento de como el polvo afecta el brillo de una galaxia puede ayudar a los investigadores a utilizar ese resplandor como una medida de su distancia de la Tierra.