Madrid, La Noche en Blanco


Munimadrid

actualidad080912noc1.jpgLa tercera edición se celebrará el 13 de septiembre de 2008 y estará dirigida, por segundo año consecutivo, por Pablo Berástegui. La ilusión, la magia, el Madrid que se esconde detrás de la cotidianeidad, el contraste entre lo real y lo imaginario, entre lo que es y lo que parece ser, serán las líneas argumentales de esta tercera edición. Una edición que contará con un elemento mágico natural como es la luna llena.

Un acontecimiento que, por su magnitud y especificidad, se puede definir como la mayor expresión de arte público que se ha llevado a cabo hasta ahora en nuestro país, con una participación masiva de público, a través de 173 actividades en más de 118 espacios diferentes en la edición de 2007, durante una sola noche.

Por otro lado, la participación volverá a ser otro de los principales objetivos de las actividades que se propongan en esta nueva edición. Participación ciudadana y, también de cientos de instituciones, entre empresas privadas, áreas de gobierno y departamentos municipales y de otras administraciones públicas, que se unen a favor del arte en esta gran fiesta de la cultura en la calle. Un ejemplo de convivencia y trabajo en equipo de toda una ciudad al servicio de la creación contemporánea.

Hallan una piscina terapéutica de aguas termales del siglo I en Ourense


La Vanguardia

Una excavación pone al descubierto uno de los primeros balnearios construidos por los romanos

actualidad080912pis.jpgLa excavación emprendida en la zona posterior de las fuentes termales de As Burgas de Ourense dejó al descubierto en la última semana la primera piscina monumental de agua caliente que fue utilizada como balneario con fines terapéuticos, construida en el siglo I por los romanos.

El arqueólogo coordinador de la excavación, Celso Rodríguez Cao, explicó hoy los hallazgos a concejales del PP y del BNG y al alcalde en funciones Alexandre Sánchez Vidal y relató que los restos hallados muestran una continuidad del culto al agua desde antes de los romanos y hasta la actualidad en diversas formas.

Ese culto comenzó con el dios indígena Reve Anavaraego, según explicó, asumido por los romanos, que lo incluyeron en sus inscripciones junto con dioses propios, tal como muestran varias “aras” (ofrendas en forma de altar de piedra) halladas en Ourense.

De esa época son también, según Cao, los restos de dos botellas de cristal destinadas al transporte de aceite y otros líquidos entre Galicia y el resto de la Península, cerámicas tipo “sigilata” cuya forma y sellos de fabricación permiten saber cuándo y dónde se fabricaron -algunas en La Rioja-, todo ello “relacionado con el balneario y el ambiente termal de esta zona”.

Sobre la piscina romana “de carácter más monumental que las halladas en Lugo”, subrayó, se hallaron estratos que muestran el abandono del uso balneario y un nuevo edificio del siglo II que pudo ser la instalación doméstica de un baño medicinal y termal, aprovechado también para dar calor a toda la estancia con un sistema de calefacción con horno de leña y pilas y arcadas de ladrillo.

Entre los ladrillos, alguno presenta una marca en forma de onda cuya procedencia está en estudio, ya que no tiene antecedentes, por lo que una geóloga fue enviada a Roma para indagar su procedencia.

La suerte de los dinosaurios


CET – El Mundo

ESTUDIO PUBLICADO EN ‘SCIENCE’

 

  • Estos intimidantes animales no estaban predestinados al éxito
  • Investigadores aseguran que su superioridad fue cuestión de ‘suerte’

actualidad080912.jpgDepredadores intimidantes y poderosos, con una fuerza única y el poderío sobre todo lo que les rodea. La imaginación popular ha descrito desde siempre con estas características a los dinosaurios, esos extraordinarios reptiles que se colocaron como ‘regidores del mundo’ por más de 160 millones de años.

El éxito de este grupo ha sido atribuido comúnmente a su inminente superioridad sobre aquellos con los que compartía el espacio. Pero ahora, un grupo de investigadores asegura que estos animales, más que cualquier otra cosa, eran ‘suertudos’.

Un equipo de científicos del Museo Americano de Historia Natural de la Universidad de Columbia (Nueva York) y del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol (Reino Unido), estudiaron una serie de fósiles con el objetivo de determinar la relación entre la evolución de los dinosaurios y la de sus principales competidores, los arcosaurios crurotarsales (‘Crurotarsi’), durante el Triásico tardío, hace unos 200 millones de años.

Los análisis revelan que, al contrario de lo que se creía, los dinosaurios no reemplazaron a los arcosaurios crurotarsales como grupo dominante a través de la competición y la superioridad, sino que compartieron nichos y recursos durante los primeros 30 millones de años de la existencia de los primeros.

Los arcosaurios -del griego ‘Archosauria’, que quiere decir ‘reptiles dominantes’-, son un grupo de reptiles que evolucionaron de los ‘Archosauriformes’ durante el Triásico temprano. Se dividen en dos grupos: el conjunto de los crurotarsales (‘Crurotarsi’), del que derivan los actuales cocodrilos, los únicos supervivientes del grupo, y los ‘Ornithodira’, que comprenden los dinosaurios y pterosaurios.

Las conclusiones del estudio, que se publica esta semana en la revista ‘Science’, apuntan que los arcosaurios crurotarsales murieron por casualidad y no como resultado de una sustitución por competencia. Además, indican que los dinosaurios, por su parte, no estaban predestinados al éxito, sino que más bien se beneficiaron de la extinción del primer grupo.

A pesar de que de los crurotarsales hoy sólo queda el cocodrilo, durante el Triásico este grupo se caracterizó por su asombrosa diversidad de especies. Debido a que compartieron espacios y recursos con los dinosaurios por mucho tiempo, sus fósiles han sido confundidos en numerosas ocasiones.

Una ‘buena racha’

Aunque ambos grupos lograron sobrevivir el cuarto periodo de extinción masiva que se conoce, hace 228 millones de años, sólo unos cuantos crurotarsales lograron superar los duros procesos de calentamiento global de finales del Triásico. Los dinosaurios por el contrario sobrevivieron a estos fenómenos sin mayores problemas.

“De haber vivido más tiempo, no nos cabe duda de que los crurotarsales hubieran sido el grupo dominante”, afirma Stephen Brusatte, del Museo Americano de Historia Natural. “El poderío de los dinosaurios frente a otros grupos no es más que una racha de buena suerte“, añade.

Para poner a prueba estas teorías, los científicos midieron la evolución en ambos grupos. Basados en los datos recogidos de 437 esqueletos de 64 especies de dinosaurios y crurotarsales y en nuevos árboles filogenéticos, desarrollaron dos cálculos para analizar sus patrones evolutivos.

El primero de los cálculos les sirvió para medir las tasas evolutivas. Los investigadores no encontraron diferencias en la rapidez con la que ambos grupos se desarrollaron.

El segundo cálculo fue el de la disparidad morfológica, una medida que sirve para conocer las variaciones físicas y las formas de vida que tiene un grupo. Sorprendentemente se encontró que los crurotarsales tenían un rango de formas corporales, dietas y estilos de vida mucho más amplio que el de los dinosaurios.

A estos resultados los científicos añaden dos hallazgos de estudios anteriores: los crurotarsales eran mucho más abundantes que los dinosaurios en la mayoría de ecosistemas triásicos y en algunos casos era incluso más diversos, es decir, con un número mucho más amplio de especies.

Todas estas conclusiones permiten a los investigadores cuestionar la superioridad de los dinosaurios. “Para muchos es difícil aceptar que los dinosaurios encontraron su posición dominante en el mundo por casualidad al extinguirse otro grupo, al igual que pasó con los mamíferos cundo estos reptiles se extinguieron hace 65 millones de años” explica Michael Benton, un paleontólogo de la Universidad de Bristol.

“Lo cierto es que no sabemos con exactitud por qué se extinguieron los crurotarsales y no los dinosaurios, pero las contundentes conclusiones a las que hemos llegado ratifican que fue por pura y mera suerte”, puntualiza Benton.