Reuters – El Mundo

  • ESTUDIO PUBLICADO EN LA REVISTA ‘PLOSONE’
1218813897_g_0.jpg

El bioarqueólogo Chris Stojanowski revisa el esqueleto de una mujer encontrado en la zona. (Foto: REUTERS)

 

WASHINGTON.- Un cementerio de la Edad de Piedra ubicado en las orillas de un antiguo lago seco en el Sáhara rebosa con esqueletos de personas, pescados y cocodrilos que prosperaron en la zona cuando, por un breve periodo, el desierto africano ‘fue verde’, según afirma un grupo de investigadores.

El sitio, de 10.000 años de antigüedad, fue descubierto en el 2000 en Níger y fue llamado ‘Gobero’ debido al nombre tuareg de la zona.

Ahora, un grupo de la Universidad de Chicago, dirigido por el paleontólogo Paul Sereno, ha logrado reunir suficiente información para realizar un análisis completo del lugar. El equipo se topó con el depósito de artefactos y huesos humanos y animales mientras buscaba fósiles de dinosaurios. “Me di cuenta de que estábamos en lo que alguna vez fue el Sáhara verde”, dijo Sereno, quien descubrió el sitio mientras trabajaba para National Geographic.

El lugar contiene al menos 200 tumbas que parecen haber sido dejadas por dos asentamientos separados por unos 1.000 años de diferencia. Quizás, la más impresionante es la de una mujer y dos niños, con sus brazos entrelazados, que fueron depositados en una cama de flores hace unos 5.000 años.

El grupo más antiguo era de cazadores-recolectores altos y robustos conocidos como ‘Kiffian’, quienes aparentemente abandonaron la zona durante una prolongada sequía que vació el lago hace unos 8.000 años, sostiene el equipo de Sereno en un artículo publicado en la revista ‘PLoS ONE’.

Un segundo grupo se asentó en el área hace unos 7.000 y 4.500. Los ‘Tenerian’. como se les conoce, eran personas de menor estatura que cazaban, pastoreaban y pescaban.

Ambos asentamientos dejaron muchos artefactos, entre ellos herramientas, anzuelos, cerámicas y joyas, explican los investigadores. “A primera vista, es difícil imaginar dos grupos de personas con diferencias biológicas sepultando a sus muertos en el mismo lugar”, dijo Chris Stojanowski, un bioarqueólogo de la Universidad estatal de Arizona que ha estado trabajando en el lugar.

El Sáhara es el desierto más grande del mundo y lo ha sido por decenas de miles de años, pero los cambios en la órbita de la Tierra hace 12.000 años trasladaron a los monzones hacia al norte durante un tiempo.

El equipo tomó muestras de esmalte dental de los esqueletos, polen y huesos y examinaron el suelo y las herramientas para fechar la antigüedad del sitio, los artefactos y los restos.

“Los datos de ‘Gobero’, al ser combinados con sitios existentes en el norte de África, indican que apenas estamos comenzando a entender la compleja historia de la evolución biológica de esta zona en relación con sus severos cambios climáticos”, explican los investigadores en su informe.

Anuncios