ADN

  • La saltadora de altura Gretel Bergmann se convirtió en el emblema de la opresión judía en Alemania
  • Actualmente, con el nombre de Margaret Lambert, recibe homenajes y ha sido protagonista de un documental de la HBO
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Gretel Bergmann

Gretel Bergmann deseaba participar en los Juegos Olímpicos de Berlín, pero al contrario que Helene Mayer, no estaba motivada por la vertiente del éxito deportivo sino por el deseo de romper el estereotipo de los judíos que potenciaban los nazis: “gordos, con las piernas torcidas y miserables”.

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Helene Mayer

No obstante, el concurso de la señorita Bergmann estuvo jalonado con toda serie de obstáculos. Expulsada por ser judía, se había adaptado a la vida en Reino Unido hasta llegar a competir en campeonatos nacionales pero una carta le anunció la posibilidad de inscribirse con el II Reich. Las ‘habituales’ amenazas del gobierno nazi a su familia residente en Alemania empujaron a Bergmann a disputar una ronda de clasificación un mes antes del inicio de los Juegos Olímpicos.

Gretel saltó 1,60 metros -su mejor marca personal- y logró ser una de las tres clasificadas de Alemania para el evento. Poco después, Estados Unidos aceptó los gestos magnánimos de Adolf Hitler con los judíos y anunció que declinaba su boicot los Juegos. Inmediatamente, los 21 judíos preclasificados fueron “no elegidos” -salvo Helene Mayer-.

“Nunca más me permitieron poner un pie en el estadio, ni como espectadora” recuerda ahora Bergmann junto aquellos letreros denigrantes de “No se permite la entrada ni a judíos ni a perros”. Gretel abandonó el país de nuevo y se marchó a Estados Unidos junto al que posteriormente sería su marido, el corredor judío Bruno Lambert para pasarse a llamar Margaret Lambert.

De haber repetido en los Juegos su salto de la clasificación habría conseguidola medalla de plata, pero el III Reich hubo de conformarse con un bronce. Curiosamente, la cuarta clasificada en Múnich fue Dora Ratjen, quien se demostró 30 años después que en realidad era un hombre que los nazis habían infiltrado para garantizarse un mayor éxito.

Símbolo judío contra el III Reich

En Estados Unidos, Margaret sufría pesadillas imaginando su presencia en Berlín y saludando “¡Heilt Hitler!” como Helen Mayer, al tiempo que se trasnformaba en un símbolo de la opresión judía en Alemania. Escribió el libro autobiográfico “By leaps and bounds” (A pasos agigantados), la HBO filmó un documental sobre su vida en 2004 narrado por Natalie Portman y el Museo del Holocausto la incluye entre sus principales protagonistas en la exposición que estará abierta en Washignton hasta mediados de agosto.

En 1999 volvió por primera vez a Alemania, a Laupheim, su ciudad natal. “Cuando escuché que darían mi nombre al estadio para que los jóvenes se preguntaran ¿Quién fue Gretel Bergmann? y les contaran mi historia y la de aquellos tiempos creí que era importante recordar, por lo que acepté regresar al lugar al que juré que nunca estaría de nuevo” reconoció la antigua saltadora de altura.

Activa y despierta pese a su ancianidad, todavía ofrece conferencias y entrevistas, al tiempo que ha extendido la mano a la concordia tras décadas sin querer volver a su país de nacimiento. “No odiaré a todos los alemanes nunca más, ya lo hice mucho tiempo. Muchos están intentado corregir sus errores. Los jóvenes no son responsables de lo que hicieron sus mayores” explicó durante un homenaje durante los Juegos de Atlanta 1996. Hitler le privó de la posibilidad de una medalla por ser judía, pero ha podido contar su historia y la de las víctimas que no hubieran contado con su poderosa voz.

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