EFE – El Mundo

HA RECORRIDO 679 MILLONES DE KILÓMETROS

  • El objetivo de la misión es buscar en el subsuelo rastros de vida
  • La nave investigará si hay, o ha habido, vida microbiana en Marte
  • La ‘Phoenix’ ha entrado en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora

int-199600WASHINGTON.- La sonda ‘Phoenix’, tras recorrer 679 millones de kilómetros, se ha posado con éxito en una zona del polo norte de Marte, donde iniciará ahora su misión de recoger muestras de hielo y determinar la existencia de material orgánico.

El control de la NASA desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, respiró aliviado cuando la sonda puso sus tres patas sobre el planeta rojo 10 meses después de iniciar su largo viaje desde el Centro Espacial en Cabo Cañaveral (Florida).

Ha tocado superficie suavemente, de acuerdo con lo previsto“, dijeron los responsables de la misión entre aplausos y el júbilo del equipo del JPL. Se espera que las primeras imágenes tomadas por la sonda lleguen a Tierra alrededor de las 03.43 hora española.

“Hemos detectado que ha tocado la superficie”, afirmó el ingeniero adjunto de sistemas, Richard Kornfeld entre los vítores del personal de la NASA. El equipo de la agencia espacial al ver que todo transcurría como lo habían planeado, expresó su alegría y satisfacción por el desarrollo de los acontecimientos.

Casi cuatro años y medio han pasado desde que la NASA, sumida entonces en una grave crisis, se mordió las uñas durante días hasta que concluyó el aparatoso aterrizaje de sus robots exploradores sobre Marte.

‘Phoenix’, una plataforma capaz de excavar, estudiar muestras y analizar el clima del planeta rojo, se encargará de profundizar en uno de los dilemas científicos más apasionantes de las últimas décadas: ¿hay, o ha habido, vida microbiana en Marte?

La misión buscará bajo el congelado suelo del ártico marciano y tratará de trazar una historia del pasado acuático del planeta en todas sus fases, desde hace miles de millones de años.

El aterrizaje había sido bautizado como “los siete minutos del terror”.

La ‘Phoenix’, ha entrado en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora. Y en el aterrizaje ha tenido que realizar una complicada serie de operaciones hasta reducir su velocidad a sólo 8 kilómetros por hora, justo antes de que sus tres patas toquen el suelo.

Pese a que la NASA ha gastado 420 millones de dólares en la misión, el éxito no está garantizado.

‘No es una visita a casa de la abuela’

“No se trata de una visita a la casa de la abuela. Hacer descender una nave en Marte, de manera segura, es difícil y arriesgado”, indica Ed Weiler, ejecutivo de las oficinas centrales de la NASA en Washington. La única ventaja es que el área donde aterrizará el vehículo es una de las menos rocosas del planeta.

‘Phoenix’ recibe su nombre de la mitológica ave Fénix. Al igual que el legendario animal, la nueva misión de la NASA ha renacido de sus propias cenizas: La estructura de la nave y algunos de los instrumentos provienen del viejo proyecto ‘Mars Surveyor Lander’, que se abandonó por falta de presupuesto.

Y otros instrumentos se inspiran en los que llevaba el ‘Mars Polar Lander’, uno de los vehículos que ha fracasado en su intento de posarse sobre el planeta rojo. Completa la misión la estación meteorológica acoplada al vehículo, costeada por la Agencia Espacial de Canadá por un valor de 37 millones de dólares.

La Agencia Espacial Europea (ESA), cuya sonda ‘Mars Express’ se encuentra en la órbita del planeta rojo, también aportará un granito de arena al éxito de la misión, ya que prestará cobertura durante la complicada etapa de descenso y aterrizaje.

Las antenas de espacio profundo de la ESA, incluida la situada en Cebreros (Ávila), también han colaborado durante los últimos días para determinar si la nave se acercaba al punto de aterrizaje con el ángulo correcto.

Las regiones árticas donde realizará la misión nunca han sido exploradas en profundidad, pese a que la gran cantidad de agua que albergan, en forma de hielo subterráneo o vapor atmósferico, las hacen especialmente interesantes desde el punto de vista científico.

La ‘Phoenix’ desplegará sus instrumentos y empezará a trabajar a pleno rendimiento pasados 90 días marcianos (que duran 40 minutos más que los de aquí).

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