Indiana Jones y la reina de Saba


El País

  • Arqueólogos alemanes afirman haber encontrado el palacio de la legendaria monarca en la ciudad etíope de Axum (y de paso, el rastro del Arca perdida)
Imagen de las ruinas cedida por la Universidad de Hamburgo.

Imagen de las ruinas cedida por la Universidad de Hamburgo.

Un equipo de arqueólogos alemanes de la Universidad de Hamburgo afirma haber encontrado los restos del palacio de la mítica reina de Saba en la ciudad de Axum (Etiopía). De paso, añaden que en un altar del palacio estuvo la no menos legendaria Arca de la Alianza. No se puede negar que el anuncio llega oportunamente, cuando faltan 15 días para el estreno de la nueva entrega de Indiana Jones. Hay que ver el asunto con el natural escepticismo: tanto la reina como el sagrado objeto forman parte de la tradición bíblica, lo que no quiere decir que sean rigurosamente históricos y por tanto susceptibles de búsqueda científica.

De la monarca sabemos poco, sustancialmente lo que cuenta la Biblia en 1 Reyes, 10: la reina viajó a Jerusalén para probar la sabiduría de Salomón con enigmas. Parece que hicieron buenas migas e intercambiaron regalos, pero luego se volvió a su casa (donde quiera que estuviese), sin más. La imagen de una mujer de bandera que seduce a un rey poderoso y listo no procede, pues, de la Biblia, aunque haya tenido un inmenso éxito en el arte, la literatura y el cine (y en otras tradiciones). De hecho, para muchos la reina de Saba tiene las hechuras de la carnal y voluptuosa Gina Lollobrigida -¡ay, aquellos sujetadores!- en Salomon and Sheba (1959), de King Vidor. Los argumentos del equipo alemán, dirigido por el profesor Helmut Ziegert y que estudia en Axum desde 1999 la historia de los inicios del reino de Etiopía, parecen, según las informaciones, menos consistentes que los esgrimidos por la Lollo ante Yul Brinner. No se habla de ninguna inscripción que pruebe el hallazgo. Se señala que los restos de la supuesta residencia de la reina, datados en el siglo X antes de Cristo, han aparecido bajo el palacio de un rey cristiano, que dicha residencia fue trasladada y levantada de nuevo orientada hacia la estrella Sirio. La conjunción entre la reina de Saba, el Arca de la Alianza y la alineación estelar es de aquellas que hacen arquear las cejas. Ziegert, no obstante, es un arqueólogo veterano que el año pasado sorprendió a la comunidad científica al proponer que la sedentarización comenzó 400.000 años antes de lo previsto.

Con respecto al palacio, el arqueólogo presume que Menelik I, rey de Etiopía y según la tradición del país hijo de la reina de Saba (Makeda, en el relato etíope) y Salomón, fue quien ordenó construirlo. La familia imperial etíope se consideró siempre descendiente de la pareja -que habría ido más allá de intercambiar regalos-, lo que obviamente le daba pedigrí. Menelik I sostiene una tradición que ha sido muy explotada en tiempos recientes por seudoarqueólogos, se llevó el Arca de la Alianza desde Israel a su país. En la búsqueda de la legendaria Saba han participado numerosos aventureros. En 1934, Malraux emprendió una expedición en aeroplano a Yemen para localizarla. La editorial Península ha publicado recientemente su relato. El año pasado, otros arqueólogos sugirieron que un templo hallado en Mareb (Yemen) estaba relacionado con la reina.

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