CET – El Mundo

  • AL SUR DEL LAGO TITICACA
  • Se trata del trabajo más antiguo encontrado en el continente con este metal
  • Ya entonces se creía que decorarse con él era una señal de prestigio

1206975860_extras_ladillos_1_g_0MADRID.- Las joyas de oro han sido desde hace milenios objeto de prestigio social. Los últimos descubrimientos, en unas excavaciones en los Andes peruanos, sitúan su presencia, en forma de elaborados collares, hace unos 4.000 años, un momento en el que la sociedades americanas aún eran de cazadores y recolectores en los alrededores del lago Titicaca.

El hallazgo ha tenido lugar en el yacimiento de Jiskairumoko, al sur de Perú, por un equipo de arqueólogos norteamericanos, dirigidos por Mark Aldenderfer.

En este enclave había una pequeña aldea de cinco casas en la que sus antiguos habitantes, que empezaban la transición hacia una sociedad sedentaria, debían residir en la primavera y en la estación seca.

A escasos metros encontraron con un hoyo en el que había un enterramiento humano con algunos objetos de oro. Se trataba del fragmento de un cráneo infantil, que tendría entre cuatro y seis años de edad, y un cráneo adulto cuyo sexo no ha podido determinarse.

Justo en la base de este último localizaron nueve cuentas de oro de forma cilíndrica y alargada, más o menos del mismo diámetro y longitud, por lo que concluyen que debía tratarse de un collar.

Tras analizar su composición, los investigadores aseguran que son homogéneas, con más de un 95% de oro y pequeñas cantidades de plata y cobre. No se sabe con qué instrumento se realizaron, pero especulan, por las marcas, que debieron utilizarse martillos hechos con piedra.

“Este hallazgo apoya la hipótesis de que hubo una artesanía muy temprana del metal en los Andes y que ya trabajaban con oro. Estas cuentas son 600 años más antiguas que las encontradas en otros yacimientos andinos, como el de Mina Perdida”, indican los arqueólogos en el artículo que publican esta semana en la revista ‘Proceedings of National Academy of Science’ (PNAS).

Los expertos explican que el oro de Jiskairumoko apoya la hipótesis de una aparición muy antigua de los trabajos con materiales como el oro entre las culturas andinas, pero con tecnologías independientes y complejas.

“Desde tiempos muy remotos, el oro se utilizaba en contextos ceremoniales, rituales y mortuorios. Además, el collar nos permite documentar que ya tenía un rol social y decorativo, ya que llevarlo puesto era una señal de prestigio”, añaden.

Durante el tercer milenio, el metal precioso seguiría manteniendo este papel, si bien comenzó se fue restringiendo a los miembros de las élites sociales.

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