CET – El Mundo

  • ESTUDIO PATROCINADO POR LA BBC
  • Un equipo británico intenta probar que el monumento fue un lugar de curacíon
  • Allí acudían peregrinos del neolítico para recibir tratamientos primitivos
tonehenge en 1997 con el cometa Hale-Bop cruzando el firmamento. (Foto: El Mundo)

Stonehenge en 1997 con el cometa Hale-Bop cruzando el firmamento. (Foto: El Mundo)

MADRID.- Observatorio astrológico, templo religioso, monumento a la fertilidad… No faltan teorías para explicar el origen de Stonehenge, pero un equipo británico de expertos tiene la convicción de que en realidad fue un lugar de curación y peregrinaje. Y lo más importante es que también tiene financiación y permisos para excavar entre los monolitos y poder confirmar su hipótesis.

Por primera vez desde hace más de cuatro décadas, el lunes han comenzado las excavaciones en el centro del monumento, en busca de restos de las primeras piedras azules que se levantaron en el lugar, situado en la planicie inglesa de Salisbury, en el condado de Wiltshire.

Entre los objetivos de la expedición se encuentran la datación precisa del monumento, que se estima que tiene entre 2.500 y 4.500 años (probablemente fue construido en distintas fases) y el desenterramiento de las primeras ‘piedras azules’ que se levantaron en el centro de la construcción.

Los investigadores, cuya expedición está patrocinada por la cadena BBC, creen haber descubierto el origen de estas piedras: las colinas Preseli, situadas en actual país de Gales, a 250 kilómetros de Stonehenge.

Esta circunstancia, unida al hecho de que se han hallado múltiples huesos con traumatismos en la zona, demostraría que aquél fue un lugar de peregrinaje, al que acudían los enfermos en busca de curación.

Stoenehenge sería, de este modo, el “Lourdes del neolítico”, según la tesis de los directores de las excavaciones: Tim Darwill, de la Universidad de Bournemouth, y Geoff Wainwright, de la Sociedad de Anticuarios.

De hecho, algunos de los cráneos encontrados muestran huellas de haber sido trepanados (es decir, agujereados), lo que muestra que se llevaban a cabo operaciones quirúrjicas complejas: no está nada claro que curaran a nadie, pero se precisaba bastante destreza para que, pese a la escasa tecnología de la época, al menos el paciente no muriera.

La trepanación, de hecho, tenía cierta lógica en una sociedad que guerreaba a base de golpes: “Sabían que si te han destrozado la cabeza y fracturado pedazos de cráneo, era útil para retirar los pedazos del cerebro”, explica la arqueóloga forense Jackie McKinley.

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