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El alcalde inaugura el Centro de Interpretación del Metro, que supone una “segunda vida” para la estación de Chamberí

  • Metro de Madrid constituye hoy la segunda red de metro más extensa de toda Europa occidental y la tercera del mundo
  • Las actividades del Centro de Interpretación son gratuitas. Su horario es de 11 de la mañana a 7 de la tarde
  • En la rehabilitación se ha invertido 6,3 millones de euros

Gal_Anden0_1La Nave de Motores de Pacífico y la antigua estación de Chamberí tienen una segunda vida. Ahora convertidas en sedes de Andén 0, el Centro de Interpretación de Metro de Madrid. Su valor histórico y arquitectónico ha determinado un nuevo destino que se identifica con el propósito de que “el espacio público subterráneo, que alberga tanta vida como el exterior, enriquezca la actividad cultural de la ciudad”, según ha declarado el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.

Ambas instalaciones corresponden a un Madrid de 600.000 habitantes. En aquel entonces era una ciudad que se asomaba al futuro a través de una incipiente red de metro y de una Nave de Motores. Estas mismas instalaciones, paradójicamente, constituyen una ventana al pasado.

El Ayuntamiento y Metro de Madrid firmaron un acuerdo en diciembre de 2005 para que la Administración local ejecutara la rehabilitación, en la que ha invertido 6,3 millones de euros, 3,8 en Chamberí y 2,5 en la sala de motores. Este mismo año se han establecido nuevos acuerdos para abrir al público estos espacios “paralizados en el tiempo, y que mantienen intacto su ambiente misterioso y fascinante”, describió Ruiz-Gallardón. Por esos convenios cada una de las partes se comprometió a aportar 400.000 euros. El Ayuntamiento sufragará los costes de atención al público y Metro de Madrid se encargará de los gastos de limpieza, mantenimiento y seguridad. Las actividades culturales son gratuitas, en horario de 11 de la mañana a 7 de la tarde, de martes a viernes, y sábados, domingos y festivos, de 10 a 14 horas. Los lunes permanece cerrado.

40 años oculta a los ciudadanos
La estación de Chamberí, ideada por el arquitecto Antonio Palacios, pertenece al primer tramo de la red inaugurado en 1919. Fue clausurada en 1966 y ahora, tras más de 40 años oculta a los ciudadanos, vuelve a abrir sus puertas a través de una boca de nueva creación. Tras la recuperación de los arquitectos Pau Soler y Miguel Rodríguez ofrece un recorrido por una de las estaciones más antiguas con una imagen, brillante, colorista y vanguardista. Las taquillas, el mobiliario y los paneles publicitarios en cerámica del andén abierto al público se completan con la información audiovisual proyectada sobre el andén contrario. Entre ambos, como prueba de su autenticidad, las vías por las que siguen circulando los trenes de la Línea 1.

La Nave de Motores, inaugurada en 1923, y cuyas turbinas generaban 1.500 caballos, ha sido objeto de una rehabilitación integral tanto de su exterior como de su interior, de acuerdo con el proyecto arquitectónico de Carlos Puente. A esta instalación, también obra de Antonio Palacios, se accede por la calle de Valderribas. “Desde allí nos adentramos en un impresionante espacio que, en su día, fue todo un referente tecnológico”, explicó el alcalde.

Una maquinaria cuidadosamente limpiada y restaurada, junto a un programa audiovisual que muestra las características, el funcionamiento y la utilidad de los generadores rotatorios, completan el conjunto de esta sala de motores.

La estación de Chamberí
El 10 de julio de 1917 comenzaron la obras de la línea 1 del metro que, a lo largo de tres kilómetros y medio, discurría entre la glorieta de Cuatro Caminos y la Puerta del Sol. Fue inaugurada el 17 de octubre de 1919 y contaba con seis estaciones intermedias.

El arquitecto Antonio Palacios realizó en una de ellas, la de Chamberí, uno de sus trabajos menos convencionales. Utilizó, como elemento fundamental de su ornamentación, la cerámica sevillana de reflejo, alternada con azulejos blancos, en un diseño plano que se basaba en el juego de líneas y colores. Otro de los grandes elementos decorativos de la estación eran los carteles publicitarios, realizados también con paneles de cerámica.

La nave de motores de Pacífico
Esta subestación eléctrica surgió de la necesidad de dotar al metro de Madrid de cierta autonomía energética. Fue una forma de optimizar el servicio y subsanar los posibles problemas de abastecimiento de energía. El proyecto de ingeniería corrió a cargo de José María y Manuel Otamendi, mientras que el edificio fue encargado también a Antonio Palacios.

Las obras comenzaron en 1922 y finalizaron el 23 de marzo de 1923. La central servía para generar energía, transformarla y almacenarla. Originalmente, constaba de cuatro espacios diferenciados: la nave de motores o central de generación propiamente dicha, una edificación que acogía las oficinas, la subestación eléctrica de Pacífico, actualmente desaparecida, y un espacio que albergaba una batería de acumuladores, utilizada en caso de fallos o problemas de suministro.

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