EFE – La Vanguardia

  • El barco, del siglo XIII, se erige como una de las escasas pruebas de la existencia de la Ruta Marina de la Seda

nianhaiPekín. – El mayor navío de la dinastía Song (960-1279), el “Nanhai 1” y su tesoro, cuyo valor se asemeja al de los Guerreros de Terracota, ha emergido después de un sueño de ocho siglos como una de las escasas pruebas de la existencia de la Ruta Marina de la Seda.

El “Nanhai 1” zarpó de la provincia meridional de Cantón un día del siglo XIII con destino probablemente a Oriente Medio, cuando se vio envuelto en una tormenta que lo sumergió hasta 30 metros de profundidad a 20 millas náuticas al oeste de la isla de Hailing, frente a la ciudad de Yangjiang.

Con los siglos, se acumuló una montaña de dos metros de limo sobre el barco que ha conservado prácticamente intactos el casco de madera y su contenido: miles de objetos de oro, plata y porcelana. “Está perfectamente preservado”, señaló Wu Jiancheng, responsable del proyecto arqueológico, a la agencia Xinhua. “El casco está íntegro, y el navío se encuentra en el mismo entorno que ha estado durante siglos”.

En mayo se puso en marcha una operación sin precedentes para hacer emerger al navío (de 30,4 metros de eslora y 9,8 de manga) y a todo el limo que lo envuelve hasta la superficie, después de que fuera descubierto en el verano de 1987 y bautizado como “Nanhai 1” (Mar de la China Meridional, en mandarín).

En los últimos años se han recuperado unos 4.000 objetos de la dinastía Song de incalculable valor: platos de porcelana celadón, porcelanas azules, oro, plata, recipientes de estaño y porcelana especialmente fabricada para Oriente Medio en las provincias de Fujian, Jiangsu y Zhejiang (sureste).

Los expertos dicen que las entrañas del Nanhai aún albergan hasta 80.000 objetos más.

El viernes una grúa empezó lentamente a arrancar al Nanhai de su lecho marino envuelto en una jaula de acero de 3.000 toneladas, hasta que 24 horas más tarde el casco volvió a ver la luz del día después de ocho siglos.

A continuación fue atracado en una dársena temporal y entre hoy y mañana llegará a su nueva casa, el “Palacio de Cristal”, un gigantesco tanque de 64 metros de largo, 40 de alto y 23 de ancho, que contendrá al barco en las mismas condiciones en las que vivió sumergido.

El tanque transparente permitirá a los visitantes del Museo de la Ruta de la Seda Marítima contemplar las labores de excavación desde fuera cuando éstas se inicien.

El museo, con un presupuesto de 20,3 millones de dólares, abrirá al público a finales de 2008 en la isla de Hailing, y los trabajos de excavación se iniciarán mucho más tarde, “cuando el navío se acostumbre a su nueva casa”, anunció Wu.

El profesor Huang Zongwei, de la universidad cantonesa Sun Yat-sen, señala que el descubrimiento del Nanhai hace 20 años fue la primera prueba de la existencia de la Ruta Marina de la Seda.

El hallazgo hace pocos años de objetos “importados” de estilo persa (cuencos de plata y marfil y tazones y bisutería de vidrio) en una tumba del periodo de los Estados Combatientes (475-221 a.C.) indican, según los expertos chinos, que esta ruta se inició 200 años antes que la terrestre, que transcurre desde Xian a Estambul.

La falta de registros de esta ruta se debe, en opinión del historiador Chen Bojian, a que el comercio marítimo chino se inició por iniciativa privada, mientras que del terrestre quedan registros oficiales.

Chen señala que el puerto de Cantón pudo ser el punto de partida de esta ruta, que transcurría por el Océano Índico y llegaba hasta el Mediterráneo a través del mar Rojo, y ha perdurado hasta nuestros días.

El profesor Huang defiende que los navíos chinos empezaron a partir de los puertos sureños de Cantón y Fujian hace más de dos mil años cargando porcelana, seda y textiles con destino al Sudeste Asiático, África y Europa.

Un rastreo inicial del fondo marino de esta ruta en la costa cantonesa indicó que más de mil navíos antiguos permanecen sumergidos.

En la ruta y al norte de la isla de Java (Indonesia), uno de los mayores barcos chinos del periodo de las Cinco Dinastías (906-960), el Cirebon, permanece sumergido a 57 metros de profundidad, según pudo saber Efe.

Desde 2004 se han extraído 250.000 piezas de celadón fabricadas en China, marfil, joyería de oro, piedras preciosas, monedas, instrumentos de navegación y vidrio del periodo Fatimita del Magreb y Egipto.

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