Viernes 22/06/07 0:30 Bloomberg – La Vanguardia

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ENTREVISTA a Brigitte Hamann, historiadora y especialista en el periodo nazi “Hitler ordenó proteger al médico judío de su familia” · Trato especial: “Bloch sobrevivió y fue el único judío en Austria que pudo conservar su casa” ·

Nocturno: “Hitler dormía hasta mediodía; tras la ópera, se quedaba hasta las cuatro”

M. Hoelterhoff | La historiadora más famosa de Austria, Brigitte Hamann, vive en el distrito 19, a 15 minutos en coche de la Heldenplatz de Viena, donde los vieneses celebraron con júbilo el Anschluss de 1938. Hitler ocupa un lugar central en dos de sus libros, Hitler´s Vienna: a dictator´s apprenticeship (La Viena de Hitler: el aprendizaje de un dictador) y Winifred Wagner: a life at the heart of Hitler´s Bayreuth (Winifred Wagner: una vida en el corazón del Bayreuth de Hitler), una biografía de la nuera nazi del compositor. Cuando quería distraerse de la guerra, no había nada que le gustara más a Hitler que mirar Gotterdammerung en su palco especial en Bayreuth con su amiga Winnie al lado.

Su nuevo proyecto es un relato sobre el médico judío de la familia Hitler en Linz, Eduard Bloch, que atendió a Adolf y a su madre Klara cuando cayó enferma de cáncer. Un diario que los descendientes de Bloch le dieron a Hamann inspiró Hitler´s Edeljude el título se refiere a los escasos judíos nobles que gozaron de la dudosa protección de la elite nazi-.

– Norman Mailer escribió una novela sobre la infancia de Hitler y lo muestra como el diablo en acción.

– Él es un novelista y puede escribir lo que quiera. Pero en realidad, Hitler era un chico muy bueno y atento con su madre.

– ¿Cuál era la relación con este médico? Se ha dicho que el odio de Hitler por los judíos comenzó porque Bloch no pudo salvar a su madre y porque le cobraba mucho las visitas.

– Eso no es cierto. Hitler quería mucho a ese anciano y lo respetaba. Incluso le demostró su agradecimiento con dos postales pintadas por él, que Bloch conservó para documentar la estima de Hitler.

– ¿Hitler alguna vez vio a su médico cuando ya era canciller?

– No. Después de todo, no podía invitarlo. Pero cuando Hitler hizo su entrada triunfal en Linz y habló en la plaza gigantesca, Bloch lo miró desde su ventana. Siempre mencionaba su sensación de que Hitler lo había mirado. La Gestapo protegía a Bloch por órdenes de Hitler. Fue el único judío en Austria que pudo conservar su apartamento y conseguía cupones para ropa y otras cosas. Y, sobre todo, pudo quedarse en Linz todo el tiempo que quiso.

– ¿Sobrevivió?

– Sí. En 1941, el doctor Bloch y su mujer llegaron a Nueva York, donde murió en abril de 1945. Su esposa lo sobrevivió, vivió hasta los 90 años y aprendió inglés leyendo The New York Times .Ella se convirtió en una entusiasta norteamericana.

– ¿Bloch dijo algo sobre su paciente y en qué se convirtió de adulto?

– No podía entenderlo; recordaba a un niño educado y modesto y con una madre excelente.

– Su libro sobre Winifred documenta la obsesión de Hitler con las óperas de Wagner. Dado que Hitler era aburridísimo en sus conversaciones, me pregunto: ¿era más interesante al hablar de cisnes y divas?

– No. Seguía siendo aburrido. Las veladas después de la ópera eran una prueba para todos. Imagínese, él siempre dormía hasta las doce; a las cuatro empezaba la ópera y por la noche estaba de lo más animado y conversador. Solía quedarse hablando hasta las cuatro de la mañana, bebiendo zumo de manzana. Todos luchaban por mantenerse despiertos en la Villa Wahnfried junto a la chimenea. ¡Era una tortura!

– Winifred era una de las pocas personas a las que Hitler trataba familiarmente. ¿Por qué esa amistad se acabó al iniciarse la guerra?

– Ella siempre estaba sentada frente a la máquina de escribir, redactando cartas. Quería salvar gente. Creo que él se cansó de ella. Pero ése es el aspecto interesante del carácter multifacético de esta mujer: por un lado, era antisemita. Por otro, salvó a muchos judíos.

– Su libro revela que su hijo, Wieland Wagner, el reconocido director escénico del festival tras la guerra, dirigió un pequeño campo de concentración en Bayreuth.

– Wieland no quería ir a la guerra y estaba a salvo con este trabajo-No era un trabajo regular; iba allí unas pocas Brigitte Hamann, en una imagen del 2003 horas por semana para trabajar en iluminación con los detenidos que eran electricistas. La iluminación fue la esencia del trabajo de Wieland como director escénico.

– ¿Por qué se mantuvo en secreto?

– La gente en Bayreuth sabía que Wieland era un nazi de alto rango, pero nadie iba a sacrificarlo. Y Winifred, si bien pudo haberlo odiado por momentos, amaba a su hijo.

Nunca habría dicho nada que lo perjudicara. Su objetivo siempre había sido dirigir el festival hasta que Wieland fuera suficientemente mayor.

– Para su 50. º aniversario, Hitler recibió varias partituras raras de óperas de Wagner como regalo de industriales. ¿Qué pasó con ellas?

– Las debió haber conservado cerca. Dudo que fueran robadas y no han sido encontradas. Creo que él las quemó, sabía que iba a morir. Me cuesta imaginar que dejara la más querida de sus posesiones en legado al pueblo alemán, al que odiaba tanto en el momento de su muerte. No habría querido que los alemanes, los estadounidenses o los rusos se apoderaran de las partituras. Eran su reliquia sagrada.

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