Domingo 29/04/2007 12:42 Articulo de Marc Bassets / Àlvar Andrés LA VANGUARDIA

  • Las reclamaciones de patrimonio
  • Disputa entre Alemania y Egipto por el busto de la reina egipcia
¿A quién pertenece Nefertiti?

¿A quién pertenece Nefertiti?

A quién pertenece la reina egipcia? La disputa entre Alemania y Egipto por el busto de Nefertiti, descubierto en 1912 por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt en Tell el Amarna y desde entonces en manos alemanas, vuelve a encenderse.

Las autoridades egipcias reclaman la pieza para exhibirla durante tres meses en el 2012, en ocasión de la inauguración del muevo Museo de Egipto, junto a las pirámides. Ni los responsables de los museos de la capital alemana, donde está expuesta, ni el Parlamento alemán están dispuestos a ceder a la que algunos han llamado “la dama más famosa de Berlín”, con permiso de Marlene Dietrich.

El argumento de las autoridades alemanas es claro. El busto de piedra caliza, dicen, fue obtenido por Borchardt legalmente. Por tanto, es propiedad de Alemania. Además, sostienen que la pieza es frágil y su traslado le sometería a riesgos incalculables. El secretario general del Consejo Superior de Antigüedades del Gobierno egipcio, Zahi Hawas, sostiene que el busto fue sacado de Egipto ilegalmente. Los egipcios no reclaman el busto para siempre, sino sólo por tres meses, y se comprometen a devolverlo después. Si Alemania no accede a debatir la cesión, Hawas ha amenazado con ponerse en contacto con los responsables de antigüedades de China, Turquía, Grecia, Italia, México, Siria e Iraq e “invitarlas a confeccionar una lista de bienes culturales que se exigirán al extranjero”, ha dicho en una entrevista en el semanario Der Spiegel.

MAPA DE RECLAMACIONES

¿Cuál sería el mapa de las principales reclamaciones de patrimonio? La situación sería la siguiente:

Además del busto de Nefertiti, Egipto reclama, entre otras piezas, la piedra Rosetta, que permitió al francés Champollion descifrar los jeroglíficos al descubrir su código, o el zodiaco del templo de Dandera. Sin salir de África, la semana pasada un tribunal italiano retomó las acciones que las autoridades libias emprendieron en 1989 para conseguir el retorno de una estatua romana. Por otra parte, Italia ha acordado con el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo de Boston la devolución de las antigüedades romanas. Mientras, en Italia prosigue el juicio con Marion True, conservadora del Museo Getty, y el traficante de arte Robert Hecht por la compra de piezas arqueológicas robadas.

Grecia no ha conseguido aún la devolución de los mármoles del Partenón, hoy en el Museo Británico. Grecia recela de la manera como los primeros frisos fueron extraídos por el conde Elgin, sobre quien se especula que sobornó a las autoridades. El resto de la colección la compró el gobierno británico en 1816. “Para que la Unesco pueda intervenir en este caso o en otros es necesario que las dos partes estén de acuerdo. Nunca puede actuar de oficio”, dice Lluís Garcia, responsable de patrimonio de Unescocat.

Basada en la convención de 1970 sobre tráfico ilícito de obras de arte, la Unidroit – convenio internacional de 1995- permite que los estados y los particulares propietarios puedan presentar demandas. Sin embargo, los países firmantes del convenio sólo se comprometen a acceder a las demandas posteriores al año 1970.

A la lista de piezas reclamadas habría que añadir el penacho de Moctezuma, pieza mexicana que de momento aún se encuentra en Austria. El tesoro de Príamo, que fue capturado por las tropas soviéticas en el museo alemán al que su descubridor, Heinrich Schiliemann, lo donó, y que desde hace un tiempo es reclamado por los turcos. Las estatuillas de bronce del siglo XVI de Benín, que forman parte del Museo Británico, y la máscara funeraria datada entre 400 y 500 d. C. que se muestra en Museo Barbier-Müller de Barcelona son reclamadas por Nigeria y Guatemala, respectivamente.

Durante los días posteriores al inicio de la guerra de Iraq se saquearon una gran suma de antigüedades del Museo Nacional Iraquí, valiosas por pertenecer y dar testimonio de las culturas mesopotámicas. Una alternativa para proteger el patrimonio de los saqueos son las listas rojas de bienes culturales elaboradas por el Comité Internacional de Museos (ICOM). Hace dos semanas se ha presentado la lista roja para Perú, que se suma a las de Iraq, Afganistán, África y Latinoamérica. De este modo prevé que se pueda luchar contra las redes de venta de bienes culturales. Para ello, es importante que los clientes de estas redes tomen en consideración que el patrimonio, lejos de ser un lujo, resume la historia de los países, afirma Lluís García.

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