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El nuevo dinosaurio cornudo


El Mundo

La nueva especie de dinosaurio descubierta. | Mark Schultz

Los dinosaurios se extinguieron hace más de 60 millones de años. Sin embargo, no dejan de descubrirse nuevas especies de estas imponentes criaturas que dominaron la Tierra. El último hallazgo se ha producido en Alberta, Canadá, donde un equipo de investigadores del país han encontrado un nuevo dinosaurio con cuernos y herbívoro a partir de restos fósiles. El ejemplar ha sido bautizado como ‘Xenoceratops foremostensis’ y forma parte así de la familia de los ceratópsidos, el grupo de los grandes dinosaurios con cuernos, entro los que se incluye el famoso Triceratops.

El nuevo dinosaurio medía unos 20 metros de largo y pesaba más de dos toneladas. Este ejemplar representa el dinosaurio con cuernos más grande hallado en Canadá. El trabajo ha sido publicado en la revista ‘Canadian Journal of Earth Sciences’.

Este hallazgo corrobora que “hace 80 millones de años, los dinosaurios con cuernos experimentaron una explosión evolutiva en el norte del continente americano”, según ha explicado el autor principal de la investigación, Michael Ryan. En este sentido, ha indicado que el Xenoceratops “muestra que incluso los ceratópsidos más antiguos geológicamente tuvieron picos masivos en sus escudos de la cabeza y que su ornamentación craneal sólo se volvería más elaborada dentro de una nueva especie, como evolución”.

El descubrimiento de esta nueva especie ofrecerá más información sobre la evolución de los ‘ceratópsidos’. Hasta ahora, los datos sobre esta familia eran muy escasos. “Este descubrimiento pone de relieve cuánto más hay que conocer sobre el origen de este grupo tan diverso”, ha apuntado el investigador.

Este dinosaurio se describe a partir de restos de cráneo de al menos tres ejemplares descubiertos en la formación Foremost, recogidos originalmente en 1958 y que se conservan en el Museo Canadiense de la Naturaleza en Ottawa, Canadá. El coautor de la investigación destaca precisamente la “importancia del acceso a colecciones científicas” para descubrir nuevas especies.


La Razon

El hallazgo del cuerno de un miembro de la familia de los Triceratops abre de nuevo el debate entre los expertos sobre cuándo y por qué desapareció esta especie de la faz de la Tierra

Un equipo de científicos ha descubierto los restos más «jóvenes» que se conservan tras el catastrófico impacto del meteorito que provocó su extinción hace 65 millones de años. Este hallazgo sugiere que esta especie no se extinguió antes del impacto y proporciona algunas evidencias más en cuanto a si el trágico suceso fue en realidad la causa de su extinción.

Los investigadores de la Universidad de Yale descubrieron el fósil de un cuerno ceratopsian, una de las últimas especies que desapareció tras la colisión. Probablemente este resto pertenecía a un Triceratops, de cuya familia se han encontrado otros en la zona montañosa de Hell Creek en Montana (Kentucky, EE UU). Hallaron el fósil enterrado a sólo cinco centímetros por debajo del límite KT, la capa geológica que marca la transición desde el período Cretácico de la era terciaria en el momento de la extinción.

Dado que la hipótesis del impacto de la desaparición de los dinosaurios fue propuesta por primera vez hace más de 30 años, muchos científicos han llegado a creer que el meteorito causó la extinción en masa y acabó con esta especie, pero un punto de fricción ha sido la aparente falta de fósiles enterrados dentro de los 10 metros de roca debajo de la KT límite. La aparente anomalía ha llegado a ser conocida como los «tres metros de distancia». Hasta ahora, esta brecha ha llevado a preguntarse si los dinosaurios no aviares de la época (como el Tyrannosaurus rex, o Triceratops) se extinguieron en algún momento previo al impacto.


El Mundo

Según revelan las marcas en los restos fósiles

Las persecuciones de los ‘Tyrannosaurus rex’ a los grandes depredadores como los Triceratops están arraigadas en los imaginarios tanto científicos como populares. Sin embargo, estos grandes herbívoros disponían de tres potentes cuernos (a los que deben su nombre, etimológicamente: tres cuernos en la cara) que bien podían usar para defenderse. Tenían dos grandes cuernos frontales y uno más pequeño en la zona nasal. Pero, ¿los usaban realmente para eso?

Hasta el momento no había consenso científico acerca de la utilidad de las defensas de los Triceratops. Algunos científicos aseguraban que eran un simple reclamo para atraer a las hembras de su especie. Mientras, otros afirmaban que los utilizaban para luchar entre ellos y una tercera corriente pensaba que eran sólo una defensa ante los depredadores, como el T-rex. Un equipo de científicos de tres centros científicos de Estados Unidos y Canadá ha realizado el primer estudio exhaustivo de los restos fósiles de estos dinosaurios y han dado con la respuesta definitiva.

“Los culpables más probables de las heridas que muestran los cráneos de los Triceratops son los cuernos de otros Triceratops”, asegura Andrew. A. Farke, coautor del estudio que ha sido publicado en la revista científica ‘PloS ONE’. Para llegar a esa conclusión, los investigadores supusieron que si estos dinosaurios combatían entre sí con los cuernos, deberían quedar restos de estos combates en los fósiles óseos. Por ello, los autores del trabajo analizaron más de 400 muestras de cráneos de Triceratops y de un dinosaurio muy cercano evolutivamente, el Centrosauro.

Comparación con el Centrosauro

“Si el Triceratops y el Centrosauro sólo utilizaban sus cuernos y atributos para exhibirlos no tendríamos que encontrar diferencias en la tasa de lesiones de ambos animales”, dice Farke. Sin embargo, los investigadores descubrieron que el hueso escamoso a modo de abanico que forma parte de su ornamentación ósea en la cabeza tenía heridas 10 veces más frecuentes en el Triceratops que en el centrosauro. “Este patrón sugiere que el Triceratops usaba sus cuernos para combatir y que esa estructura ósea se adaptó como estructura protectora. En cambio, en los Centrosauros tenía una utilidad de lucimiento visual más que física”, aseguran los investigadores en el estudio.

“Nuestros descubrimientos muestran algunas de las mejores pruebas hasta la fecha de que los Triceratops podrían haber entrechocado los cuernos con otros de su especie, luchando como los modernos antílopes y ciervos”, explica Farke. Los investigadores especulan que muchas de las heridas observadas podrían haber sido causadas por embestidas mal dadas por animales rivales. En la actualidad se pueden ver lesiones similares en animales con cornamenta.

En todo caso, Farke es cauto y rápidamente se lanza a sugerir que, aún así, estos animales podrían haber usado los cuernos y defensas con fines diferentes del combate. “Me gusta pensar en los cuernos del Triceratops como utensilios de una navaja suiza“, afirma el investigador, “probablemente usaban sus cráneos como querían, ya fuera para el combate, la defensa o el lucimiento”.


Agencias – El Mundo

POR 592.250 EUROS

actualidad080419.jpgMADRID.- El esqueleto de un triceratops, un dinosaurio herbívoro de finales del Cretáceo, fue vendido por 592.250 euros a un coleccionista estadounidense después de una subasta de fósiles y otros objetos organizada por Christie’s.

Según ha informado la casa de subastas, la parte de la venta dedicada a la “historia natural” recaudó 2,1 millones de euros, con 11 récords mundiales.

El triceratops, que se remonta a entre 65 y 67 millones de años antes de nuestra era, no había encontrado comprador durante hasta el tercer día de subasta.

El fósil, de 7,5 metros de largo, es la segunda especie de estas características puesta en venta pública después del ‘Tiranosaurius rex’ llamado Sue, vendido en la sede de Christie’s en Nueva York en 1997.

Entre los récords mundiales alcanzados en la subasta de París figura un cráneo fosilizado de un tigre de dientes de sable, adjudicado a un coleccionista europeo por 86.250 euros, y que tenía un precio estimado inicial de entre 30.000 y 50.000 euros.

Otro récord fueron los 84.250 euros pagados por un estadounidense para llevarse un huevo de ‘Aepyornis Maximus’, procedente de Madagascar y anterior al siglo XVII, indicó la casa de subastas.

Por 77.050 euros, también un récord, un comprador anónimo adquirió un cráneo de mamut del Pleistoceno procedente de Siberia, mientras que un fósil de tortuga del Líbano, del Cretáceo superior, fue adjudicado por 60.250 euros.

Un meteorito del desierto de Gibeon, en Namibia, también entró en los anales por el precio por kilogramo alcanzado (1.738 euros por kilo), al venderse por 78.250 euros.


Miercoles 13/06/07 22:01 EFE- El Mundo

EL EOCURSOR PARVUS APENAS MEDÍA 30 CENTÍMETROS

MADRID .- Un experto en fósiles del Museo de Historia Natural de Londres ha identificado una nueva especie de dinosaurio del grupo de los ornitisquios. El Eocursor parvus era un ‘primo pequeño’ de los Triceratops que vivió en el Cretácico (hace entre 65 y 145 millones de años) y cuya población se calcula en unos 10.000 individuos en todo el planeta. Para los científicos, su estudio podría aportar pruebas concluyentes sobre los orígenes de estos dinosaurios herbívoros.

A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los ornitisquios, que eran de enorme tamaño y se desplazaban muy lentos, los Eocursor apenas medían 30 centímetros de largo , eran ágiles y extremadamente rápidos, similares a los zorros de hoy en día.

“Sabemos que los ornitisquios fueron un grupo muy extendido de dinosaurios herbívoros que aparecieron hace unos 220 millones de años, en el final del periodo Triásico”, señaló el doctor Richard Buttler, paleontólogo del Museo. “Sin embargo, contamos con muy pocos fósiles de esta época, y los que hay están muy incompletos, por lo que tenemos muy poca información sobre su evolución. El descubrimiento del Eocursor es de suma importancia porque nos ayuda a rellenar un hueco en la historia lineal de estos fósiles”, matizó.

Según los científicos, el Eucursor se alimentaba con plantas gracias a su dentadura en forma de hoja, y con la ayuda de una pata inusualmente larga, que le permitía coger ramas. Los huesos de la parte inferior de las patas traseras son mucho más largos, lo que sugiere que eran animales capaces de correr a bastante velocidad para escapar de los depredadores.

El único fósil que se ha encontrado apareció en Suráfrica en 1993 , pero no ha sido estudiado al detalle hasta ahora. Los paleontólogos han encontrado casi todo el cráneo, los brazos, las patas, la pelvis y varias vértebras, lo que convierte a este ejemplar en el ornotisquio más completo jamás hallado del Triásico.

Los dinosaurios ornitisquios se caracterizan por sus dientes en forma de hoja, adecuados para comer plantas, que además suelen tener crestas y dentículos. El nombre significa caderas de ave, lo que refleja la característica más distintiva de este grupo: sus huesos son similares a los de las aves, aunque estas últimas no pertenecen a este grupo, sino a los saurisquios.

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